a mayoría de los heridos sufrieron el
alcance de cristales rotos de estos inmuebles; 49 de ellos fueron
trasladados al hospital General Yagüe y posteriormente dados de alta.
Asimismo, en el gimnasio de las instalaciones de la Policía Local se ha
instalado un puesto médico avanzado para atenderlos. ETA no avisó
de la colación de la bomba.
El vehículo, que fue aparcado a eso de las 2.00 horas en la parte posterior
del cuartel, donde residen los agentes con sus familias, provocó un
enorme cráter en el suelo así como cuantiosos daños en el
mismo edificio, afectando a sus 14 plantas, de las que las dos
primeras quedaron totalmente destrozadas. El vehículo estaría cargado con 80
kilos de explosivo, aunque otras fuentes elevan esta cantidad a 200.
Asimismo, la onda expansiva causó destrozos en varios edificios
colindantes, entre ellos las oficinas de la Policía Local y se rompieron
algunas canalizaciones de agua. Se investiga qué tipo de vehículo fue
utilizado, aunque la Policía dice que "está completamente destrozado
y sus restos están calcinados". En total, fueron evacuadas 118
personas, según informó el delegado del Gobierno en Castilla y León,
Miguel Alejo.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario de
Estado de Seguridad, Antonio Camacho, se ha trasladado esta mañana a la Casa
Cuartel de Burgos. Allí se ha solidarizado con la Guardia Civil y ha dicho que
"era un atentado para hacer daño a las familias". No ha
concretado la cantidad de explosivo, pero sí ha dicho el titular de Interior
que era "una bomba de una potencia importantísima'.
La onda expansiva provocó la mayor parte de los destrozos en los edificios
colindantes, once pisos, según confirmó el delegado de la Junta de Castilla y
León en Burgos, Jaime Mateu. Además, calificó de "milagro" el que no hubiera
que lamentar más daños personales, a lo que ayudó también que muchas de las
familias de los agentes se encontraban de
vacaciones.
Desde hacía semanas, las Fuerzas de Seguridad se encontraban en
alerta convencidas de que ETA intentaba trasladar hasta
territorio español tres furgonetas cargadas de explosivos. Se trataba de una
Kangoo blanca, una Mercedes Vito verde y una Citroën Berlingo blanca o verde,
según las informaciones procedentes de Francia.
La Casa Cuartel de la Guardia Civil en Burgos estaba entre los objetivos
que se había marcado el último 'comando Vizcaya' de ETA, que fue
desarticulado en julio de 2008.
El de Burgos es el atentado más fuerte de la organización armada ETA tras el
que el pasado mes de junio le costó la vida a
Eduardo Antonio Puelles García, inspector de la brigada
de información del Cuerpo Nacional de Policía. En esa ocasión, los militantes
le colocaron una bomba lapa en los bajos de su vehículo.
Sin embargo, la última acción violenta de la organización armada se remonta a
la noche del 9 al 10 de julio, cuando un artefacto explosivo causó graves
daños materiales en la sede del PSE de Durango, en Vizcaya, sin provocar
heridos.
Además, durante 2009 se han producido otras seis acciones. En enero, el
objetivo fue un
repetidor de televisión de la localidad de Hernani (Guipúzcoa) y provocó
daños materiales.
Al mes siguiente, el 9 de febrero, un coche bomba explotó
frente a la sede de la constructora Ferrovial Agromán en Madrid, en la
zona conocida como Campo de las Naciones, sin causar víctimas aunque sí daños
materiales. Ferrovial Agromán es una de las empresas que participa en
las obras para construcción del Tren de Alta Velocidad del País Vasco,
amenazadas por ETA.
El 23 de febrero una bomba
destrozó la sede del Partido Socialista de Euskadi (PSE) en Lazkao
(Guipúzcoa), aunque no causó víctimas. Un comunicante anónimo
anunció dos horas antes la explosión en una llamada telefónica a la DYA de San
Sebastián.
El 26 de marzo una bomba compuesta por unos dos kilos de explosivo
estalló en el muro que circunda el chalé en Amorebieta (Vizcaya) del
empresario Juan Manuel Arana, presidente de la empresa Astilleros de Murueta.
La explosión produjo pequeños destrozos en el muro y en una
caseta en la que se guardaban aperos.
ETA explosionó otro artefacto el 6 de mayo en un repetidor situado
en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo, al día
siguiente de la
investidura del socialista Patxi López como lehendakari.