stas cifras fueron reveladas en un reciente informe del Instituto de
Investigaciones de la Paz de Estocolmo (SIPRI). Según los analistas suecos, el
factor principal que influyó en el aumento de los gastos militares a nivel
global ha sido la guerra en Iraq, el retorno de Rusia a la arena internacional
y el cada vez más creciente poderío de China.
Es indudable que esos factores han influido, sin embargo, las razones que han
determinado la tendencia global ha sido el aumento de la tensión en el mundo
actual.
Según el SIPRI, los mayores gastos militares en 2008 los hizo Estados Unidos
con 607.000 millones de dólares, con una notable diferencia sigue China con
84.900 millones de dólares, Francia con 65.700 millones de dólares, Inglaterra
con 65.300 millones de dólares y Rusia en el quinto lugar con 58.600 millones de
dólares.
Dividido en dos bandos antagónicos hace 25 años, el mundo se vio inmerso en
la denominada "guerra fría", y a pesar de que costó muchos esfuerzos y gastos,
al fin de cuentas las dos grandes potencias, la una con respecto de la otra se
convirtieron en un factor estabilizador.
Ambas potencias controlaban a los países de su área de influencia y a pesar
de la enorme cantidad de armamento acumulado y la dureza de la retórica, los
conflictos locales en el mundo eran relativamente pocos.
El desmoronamiento del bloque socialista en la Europa del Este y,
posteriormente, el colapso de la Unión Soviética alteró la correlación de
fuerzas existente y en aumentó considerablemente la posibilidad de nuevos
conflictos en el mundo.
Los nuevos países intentaron llenar el vació que surgió lo que
irremediablemente condujo a nuevos conflictos locales, en particular en el
territorio de la extinta URSS.
Los conflictos alcanzaron su punto máximo a medidos de la década de los años
90 y la estadística aproximada es la siguiente: de 1972 a 1974 hubo entre 25 y
30 conflictos sen el mundo, entre 1985-1986 de 30 a 35, de 1992 a 93 los
conflictos se dispararon a 45-50 conflictos, ya después de la segunda mitad de
la década de los años 90 ocurrió un descenso de los conflictos, cuyo número de
nuevo comenzó a crecer a partir del comienzo del nuevo milenio.
Los países adversarios de la URSS en tiempos de la Guerra Fría emprendieron
una política expansionista.
Según opina un grupo destacado de expertos, si para ese tiempo hubiera
existido una "URSS fuerte", no habrían ocurrido los conflictos en los Balcanes y
en el Golfo Pérsico porque con su influencia, Moscú no habría tolerado la
agresión de Sadam Hussein contra Kuwait y en consecuencia se podría haber
evitado la operación Tormenta del Desierto y también la intervención de tropas
internacionales en el conflicto de Yugoslavia.
A finales de los años 90, se manifestó de forma muy clara la aspiración de
la OTAN y, antes que todo, de EEUU de resolver sus problemas mediante el empleo
de la fuerza, aprovechando la indiscutible ventaja de su potencial bélico. Tras
el S-11, esta política desató la invasión de EEUU a Afganistán e Iraq.
El objetivo inicial fue la liquidación las organizaciones terroristas, pero
esas invasiones no pudieron poner fin al terrorismo mundial. Ahora, ambos
países afrontan una cruenta una guerra civil alentada por una intervención
extrajera, para algunos una invasión, que se ha convertido en un foco de
terrorismo al ocasionar muchas muertes entre la población civil.
En consecuencia, el creciente peligro de que puede ocurrir nuevos conflictos
militares, desde el sureste asiático hasta la América Latina, ha estimulado a
muchos gobiernos a aumentar sus gastos en defensa, mejorar el armamento y la
preparación de sus Fuerzas Armadas.
Además del incremento de los conflictos, en el aumento de gastos en defensa
influye la subida de los precios del armamento y tecnología militar de última
generación, lo que explica la situación cuando se reducen las compras por unidad
armamento y al mismo tiempo, se disparan los gastos de defensa.
Basta decir que un caza moderno cuesta de 30 hasta 100 millones de dólares y
mucho más, cuando hace 25- 30 años, el precio de un aparato de ese tipo, máximo
superaba los 8-10 millones de dólares, lo que influyó en el aumento de los
gastos de defensa incluso en condiciones de devaluación del dólar los últimos
años.
Como resultado, EEUU que actualmente destina en defensa y armamentos más de
600 millones de dólares esta obligado a reducir paulatinamente la cantidad de
armamento desde portaviones hasta vehículos blindados, y esto también ocurre con
otros países entre ellos Rusia.
Al mismo tiempo, como vemos, la reducción de la cantidad de armamento y los
arsenales de los países desarrollados no contribuye a que aumente la estabilidad
en el mundo.