l problema crucial abordado en ese foro fue la necesidad de invertir en
nuevos proyecto energéticos en el sector de la extracción de hidrocarburos que
permitan abastecer la seguridad energética y el desarrollo estable en el período
posterior a la actual crisis económica global. Sin embargo, la conferencia de
Roma no pudo proponer respuestas concretas para lograr ese objetivo.
El tema de la conferencia de los ministros de energía fue "Tras la crisis
hacia un nuevo orden energético" y sus conclusiones serán presentadas en la
cumbre de líderes de los países del G-8 que se celebrará en Italia del 8 al 10
de julio próximo.
Al describir los efectos de la actual crisis en la economía y la energética
mundial, la Agencia Internacional de Energía (AIE) en un informe elaborado en
ocasión de la reunión de ministros, reveló que por primera vez desde la II
Guerra Mundial, el consumo mundial de electricidad se reducirá un 3,5 % en
2009.
El consumo de petróleo, más sensible a los ciclos económicos, tras la II
Guerra ha sufrido varios altibajos notables de acuerdo a la subida o el
descenso de la economía mundial. Ahora, la AIE en su informe pronostica que el
consumo de crudo en 2009 bajará un 3% en comparación con 2008.
Según expertos, el crecimiento de las inversiones en el sector energético
será posible únicamente cuando concluya la crisis, ya que por ahora, no tiene
sentido incrementar las inversiones debido a la brusca caída de la demanda en
los recursos energéticos por parte de los consumidores industriales y también,
por la dificultad de tramitar créditos en las actuales circunstancias.
No obstante, las inversiones en el sector energético deben mantenerse a
determinado nivel porque cuando comience el crecimiento económico, puede ser
insuficiente la producción mundial de recursos energéticos.
Así, la AIE pronostica un probable déficit de petróleo para el 2012. A
consecuencia de la actual crisis mundial la extracción mundial ya se redujo en
2 millones de barriles diarios y si esa tendencia continúa durante el próximo
año y medio, la economía mundial quedará sin otros 4,2 millones de barriles de
crudo diarios.
Por esa razón, los participantes de la conferencia energética en Roma en su
declaración final propusieron al sector energético mundial no postergar las
inversiones hasta el comienzo del crecimiento económico.
Además de los ministros de energética del G-8, la declaración obtuvo el
respaldo de representantes de 23 países invitados a la conferencia, entre ellos,
cuatro miembros de la Organización de Productores de Petróleo (OPEP),
encabezados por Arabia Saudita.
Al respecto de las inversiones en el sector energético, los países
productores y las compañías petroleras adoptaron una postura ambigua. Por una
parte, reconocen que en las actuales circunstancias una subida de los precios
del petróleo sería desastrosa para la economía mundial. Y por otra parte,
afirman que para invertir en el sector petrolero es necesario que los precios
del crudo, que actualmente rondan los 60 dólares por barril, suban al menos
hasta los 75 dólares por barril.
Por su parte, el ministro ruso de energética Serguei Shmatkó en la cumbre de
Roma demostró optimismo al informar de que en 2009, Rusia conservará el volumen
de extracción en el nivel que tuvo en 2008.
Según sus palabras, en el momento actual, la situación en el sector
petrolero ruso es fiable y estable.
Shmatkó subrayó que esto fue posible debido a una política de reducción de
impuestos a favor de las empresas petroleras en el marco de las medidas
anticrisis establecidas por el Gobierno.
Por esta razón, las empresas productoras rusas no redujeron las inversiones,
aunque también se puede deducir que esas inversiones sólo alcanzaron para
mantener la extracción en Rusia a los niveles de 2008, teniendo en cuenta que el
año pasado, la extracción de crudo ruso permaneció estancada.
En resumen, se pude afirmar que la situación entre los principales
productores de hidrocarburos es la misma, y que todavía no hay recetas concretas
para aumentar las inversiones en el sector energético en condiciones de crisis.
Según la AIE, en 2009 la inversión mundial en exploración y extracción de
crudo y gas se reducirán en un 21 %.
Esa tesis fue respaldada por el director adjunto de Fondo Monetario
Internacional John Lipsky, quien desde la tribuna de la cumbre en Roma afirmó
que la caída de las inversiones en el sector petrolero en 2009 se conservará
también en el 2010.
Según expertos del FMI, semejante política inversionista conllevará a corto
plazo a un período de relativa estabilidad en los precios del crudo, y a
mediana y larga perspectiva, a un nuevo encarecimiento de los precios del crudo.