e barruntaba un intercambio de golpes incruento. A un lado, el historiador
británico Eric Hobsbawm, nonagenario, defensor del marxismo y
anticolonialista militante. Al otro, su colega Niall Ferguson,
conservador, defensor del imperio y estrella emergente de la historiografía
moderna. Y sin embargo el encuentro entre Hobsbawm y Ferguson en el Hay Festival terminó
por ser una conversación densa pero relajada sobre un asunto en el que ambos
están en casi todo de acuerdo: las consecuencias del Tratado de Versalles, que
puso fin a la I Guerra Mundial.Abrió fuego Hobsbawn, que definió aquel
conflicto como "la guerra que nunca terminará" y explicó que
encerraba una interesante paradoja: "Por un lado fue la primera guerra
moderna, en el sentido de que los contendientes se embarcaron en una lucha
total. Pero a la vez fue una guerra como de otro tiempo: con una declaración
oficial y un armisticio y donde el objetivo de los ejércitos era matar
soldados, no civiles". Hobsbawm argumentó que el tratado sigue envenenando
todavía hoy la política europea. Sobre todo en lo tocante con Rusia, donde
Versalles "es un problema más acuciante que en cualquier otro sitio".
Ferguson coincidió con su colega en señalar la larga sombra del tratado e
intentó explicar el porqué de la inflación galopante que hundió la República
de Weimar y propició el ascenso de Hitler. "En ocasiones se culpa de los
problemas económicos de Alemania a Wall Street", explicó, "en realidad fueron
los propios políticos alemanes los que abrieron la puerta conscientemente a la
inflación pensando en que esto disuadiría a los vencedores de reclamar las
reparaciones de la guerra".
Unas reparaciones a las que en ocasiones se ha culpado del clima de
humillación que se extendió por la sociedad alemana. "Aquí media Europa está
influida por las ideas de John M. Keynes, que publicó un libro muy exitoso
sobre las consecuencias económicas de la paz. Keynes dijo que se le
pedía demasiado a una Alemania exhausta y que esto precipitaría el
caos. En cierto modo tenía razón pero hubo muchos otros factores".
Hobsbawm y Ferguson coincidieron en que muchos de los fracasos de Versalles
se debieron al celo misionero del presidente americano
Woodrow Wilson y a su inesperada retirada del tratado final. En palabras
de Ferguson, "si los americanos hubieran ejercido como poder imperial, el
tratado habría sido más equilibrado". Una idea que retomó su colega con otras
palabras: "La paz de 1945 fue mucho peor pero duró más porque
detrás había un poder que la sustentaba".
"De todas formas", añadió Hobsbawn, "fue malo que EEUU se retirara del
tratado pero mucho peor que alemanes y rusos no estuvieran. Esto dejó la
estabilidad de Europa en manos de los franceses —que eran demasiado débiles— y
de los ingleses —que no creían en Versalles—. Por eso todo se derrumbó cuando
Alemania y Rusia volvieron a entrar en escena en 1939".
Con o sin Hitler
¿Qué habría ocurrido si hubiera ganado la guerra Alemania? Según Hobsbawm,
"Europa no habría sido un lugar peor. Alemania no era un Estado liberal o
democrático pero era un país donde contaba el imperio de la ley". Según
Ferguson, "la guerra habría sido más corta y luego se habría creado
una Unión Europea bajo la inspiración de los alemanes".
¿Habría existido el nazismo si Adolf Hitler hubiera muerto en las
trincheras de la I Guerra Mundial? "Sí", según Hobsbawm, "lo que no quiere
decir que no hayan influido de manera crucial en la historia su voz, su
carisma y su capacidad de traducir en sus propias palabras los sentimientos de
humillación de los alemanes". Según Ferguson, "Weimar habria caído
también si Hitler hubiera muerto, pero si uno ve 'El triunfo de la
voluntad', lo que más llama la atención es lo malos que eran los discursos de
los otros nazis. El único con un cierto carisma era [Joseph] Goebbels. Quizá
el líder habría sido él".
Hubo entre Ferguson y Hobsbawm una sola discrepancia. En referencia, como
no podía ser menos, a la Unión Soviética. El historiador conservador dijo que
la guerra civil entre bolcheviques y contrarrevolucionarios (1917-21) segó
tantas vidas como la I Guerra Mundial y se preguntó cuántas vidas se habrían
salvado si León Trotsky y Josif Stalin hubieran sido derrotados. Una frase a
la que el testarudo Hobsbawm respondió defendiendo a la URSS: "Lo que
hicieron los bolcheviques fue paradójicamente salvar el imperio zarista.
Por lo demás, el suyo fue un imperio multinacional y multiétnico, mucho más
tolerante y relajado que los imperios occidentales".