l subdirector científico del Instituto de América Latina, Vadim
Teperman, considera que Moscú tiene buenas posibilidades de participar
en los programas integracionistas de esa región.
Una nueva oportunidad ofrece el acuerdo de cooperación firmado por
los titulares de Defensa de Argentina, Bolivia, Paraguay y Ecuador en la
esfera de la seguridad colectiva, declaró a la Voz de Rusia.
Al explicar que el texto prevé la realización de operaciones
conjuntas para el mantenimiento de la paz y la compra de sistemas y
equipos para cumplir este objetivo, el académico identificó un espacio
para la tecnología rusa.
Rusia podría ampliar las exportaciones de sus helicópteros, los
cuales han mostrado eficacia en el combate a los contrabandistas y los
barones de la droga, comentó a manera de ejemplo.
Destacó que el comercio entre Moscú y Latinoamérica aumentó en 2008
hasta el 35 por ciento, equivalente a 15 mil millones de dólares, además
de la aproximación política bilateral.
Recordó el intenso programa desarrollado en Cuba en apenas 48 horas
por el presidente Dmitri Medvédev en noviembre, y calificó de definitorio
su significado político.
Es el mensaje más claro de que la Federación rusa no es la misma de
los años 90, cuando debilitada tras el derrumbe de la Unión Soviética
perdió su papel de contrapeso global y se alejó de la región, concluyó
el experto.
La reciente presencia en Rusia de la presidenta chilena, Michelle
Bachelet, y la firma de un grupo de acuerdos reafirmó la voluntad del
país eurasiático y del subcontinente americano de establecer una
cooperación amplia y estratégica.
En 2008 se desarrollaron dos visitas del presidente venezolano Hugo
Chávez, una de la argentina Cristina Fernández y otra del nicaragüense
Daniel Ortega, así como la primera gira del mandatario Dmitri Medvedev
por Perú, Brasil Venezuela y Cuba.
La llegada de Evo Morales el 15 de febrero de 2009 significó la
primera de un jefe de estado boliviano desde el establecimiento de
relaciones diplomáticas en 1945 entre las dos naciones.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, por su parte,
dijo a Prensa Latina que el subcontinente americano no es un simple
objeto de la diplomacia rusa, sino un socio independiente con visión
propia en un mundo multipolar.
Al explicar el creciente dinamismo en el auge de las relaciones
bilaterales indicó que ambas partes son aliados naturales en la lucha
por un orden mundial más seguro y justo, donde prime el apego común a
las normas del Derecho Internacional.