os bancos tendrán que solidarizarse por fuerza con las víctimas del terremoto
de la región de Los Abruzos. Tras la denuncia de los afectados sobre la
presión de éstos para hacerles pagar las hipotecas de sus casas, a pesar de
que algunas son sólo ya escombros, Silvio Berlusconi ha anunciado una
ordenanza que suspende el cobro de las cuotas mensuales.Es una medida
temporal, pero dejará también sin tramitar las facturas de la luz y del gas
que hubieran recibido quienes desde hace días duermen en tiendas de campaña.
La ordenanza precede a la aprobación en Consejo de Ministros del decreto de
ayudas, que el Gobierno ha retrasado a la semana que viene.
Los evacuados por el terremoto de la región italiana de Los Abruzos habían
denunciado que los bancos les están reclamando los pagos de las
hipotecas y de las facturas de sus casas, convertidas en ruinas tras
el seísmo, según publica el diario "La Repubblica".
Algunos ciudadanos que se han quedado sin hogar de L"Aquila y de otras
poblaciones afectadas aseguran que los bancos les están "asediando" con
llamadas telefónicas para recordarles los días en que deben pagar los
plazos de las hipotecas.
Uno de los casos citados por el rotativo italiano es el de Loreto Antonini,
un obrero cuya hija murió en el terremoto y que ahora se encuentra en uno de
los campos para evacuados de la localidad de Tempera. Asegura que sólo
le quedan "cinco euros", ya no tiene trabajo y un empleado de su
banco le ha llamado para recordarle que el plazo de su hipoteca vence el
viernes.
Francesco Colajanni, un taxista de Onna, el pueblo más afectado por el
seísmo, afirma que el banco les ha "hecho entender que están
dispuestos a embargar incluso los escombros".
Cuenta también que, en las poblaciones cercanas de Paganica y Monticchio,
"hay artesanos que han pedido hipotecas para comprar maquinaria y que desde
ayer son perseguidos por bancos, aseguradoras y proveedores para recordarles
el vencimiento".
Esta situación se produce entre nuevos temblores como el que provocó el
lunes la muerte de 278 personas, de las que 16 son niños, según las cifras
oficiales. El último, un movimiento de magnitud 5,2 grados del que aún se
desconocen las consecuencias.