uando se introdujo el euro como moneda común en Europa hace ya casi 10 años,
la Unión Económica y Monetaria europea (UEM) con el Banco Central a la cabeza,
tuvo como consigna mantener la inflación en un nivel bajo. Teniendo en cuenta
que cuando se forjo la unión de economías en una única divisa, no se
atravesaban tiempos problemáticos como en la actualidad, debido a la
conjunción de crisis que coexisten. Uno de los principales problemas que
emanan de la plural Unión Europea (UE), es la diversidad en las medidas que
cada Estado adopta en sus políticas, en como entienden la mezcolanza en
determinados conceptos monetarios y fiscales para así actuar como mejor
parezca a cada país. Este guirigay desconcierta a los más unionistas que ven
el desmembramiento de la UEM o de algún Estado miembro como una posibilidad.
Una de esas posibilidades es la huida de la política monetaria común impuesta
por el Euro. Si un Estado integrante considera que su situación económica es
crítica, pudiendo llegar a ser crónica, quizá vería oportuno abandonar la UE
para adoptar una economía de “subsistencia o mas favorable a su situación”.
También en el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento (T.Maastricht/Ámsterdam)
podría haber división de pareceres. En momentos de crisis, hay Estados que se
vuelcan más por una política keynesiana (un capitalismo más estatal) queriendo
estimular la economía con una financiación del déficit público, para lo que el
3% de límite que el tratado impone pueda impedir su capacidad. Como estas
eventualidades son nuevas para la UEM, no hay una dotación estudiada a fondo
en los “créditos de último recurso”, ni en los “fondos de garantía bancario”,
de tal manera que podría ocasionar problemas en la proporción del volumen
monetario que requiera el Banco Central de un Estado. El BCE en condiciones
drásticas no tiene como misión amparar a ningún Estado moribundo, pero si al
contrario. Cualquiera que fuere la situación de un Estado disconforme, sea con
mayor o menor renta, sin importar el verdadero peso, determina una posible
amenaza a la endeble Unión que a día de hoy hace aguas en determinados
frentes. Poco peso como unidad internacional, luchas energéticas, sin unión
constitucional (¿tratado de Lisboa?), crisis…
Todo ello hace que muchos Estados actúen por interés propio presionando
aquí y allá. Y como ha sucedido en otras ocasiones aprovechando las
circunstancias para ganar elecciones. El confusionismo lleva al miedo, al
racismo y en muchos casos al fascismo recalcitrante y al Orden extremo.
El capitalismo profesa tanta fuerza como debilidad tiene al cambio. Por los
razonamientos que he interpretado y la complicada situación económica
internacional que tanto le lleva de cabeza, la UE no se puede permitir el lujo
de ver como sus conflictos, revueltas y complicaciones varias, se extienden
por el largo y ancho de su territorio mermando más su condición. Se sienten
obligados a atajar de cualquier manera el germen de resistencia que puedan
debilitarles y más cuando se transforma en solidaridad y opinión pública
internacional que a día de hoy es mucho más significativa (a falta de
internacionalismo). Es en estos momentos cuando despliegan más acérrimos su
represión-control y su estado policial. En los últimos Concilios en temas de
seguridad de la UE, en los que España y Grecia tienen verdadero peso, han
propuesto adoptar las leyes nuevas en el terrorismo, ampliando su
definición:”… cubrir a los grupos con fin de alteración…gravemente la
estructura política, económica o social…” de uno o de más países y sus
instituciones e incluye la “violencia urbana” y a los anarquistas. (“Europol,
enfopol52, 12 julio2000” Derecho al acceso del informe tardío por medio del
art 255 del tratado de Ámsterdam).
Cuando nuestros compañeros solidarios con los últimos acontecimientos
griegos, fueron apresados por unos pequeños disturbios en una de las
comisarías madrileñas, fueron condenados por la “alarma social” que se dio o
se pudiera dar. Aunque el auto no se mantenía por su propio peso, pasaron
varias semanas en prisión. “La alarma social”, no está tipificada en el código
penal como tal y es empleada ilegítimamente como si lo fuera. Es un vehículo
que emplean sus Órganos Represivos con un puente a lo mediático-social. Así
pues, según se haga bombo en los Medios, te tocará ir o no a prisión.
Resulta que en el caso de nuestros compañeros el Gobierno del PSOE condena
o crea mutismo de lo acaecido, mientras que en Grecia la oposición en este
caso el PASOK (El PSOE de allí) se está aprovechando de la coyunturas en el
debilitamiento del gobierno de derechas, Nueva Democracia, y del rédito de las
revueltas, para avanzar en posibilidad de ganar las elecciones, que según los
sondeos actuales ganarían de largo. Curiosamente un caso parecido pero a la
inversa, fue cuando nos procesaron en Junio de 2003 también en Grecia, pero en
este caso el Gobierno represor era el PASOK y su homólogo español el PSOE
mostraba su faceta más social para intentar medrar.
Esto demuestra una vez más los ataques que sufren los anarquistas a manos
de la demagogia o abuso cuando ostentan el poder los que se hacen llamar de
izquierdas. Aunque no venga al caso, otro ejemplo sería como el KKE (partido
comunista griego de corte estalinista) increpa al anarquismo en Grecia para
monopolizar el ámbito social y así poder acaparar protagonismo. Muy típico.
Así que conviene no olvidar quien es quien y sobre todo en los momentos
drásticos. De todas formas digan los Medios o los descafeinados de cualquier
índole que tanto si los anarquistas crean revueltas y las lían pardas o son
divergentes al Orden o a la preciosa UE, nos podemos sentir satisfechos no
solo por nuestros principios que tan bien conservamos, sino además, de poder
hacer memoria en la contraposición a esa unión capitalista que ahora nadie
parece acordarse de cuando se estaba a favor o en contra. Y ya si cabe si por
estrategia o por reacción somos partícipes de su desmoronamiento y nos damos
la sensación de existir, para no dejarlo en manos de los mismos crápulas que
nos metieron en ella. Se respira en el ambiente de la ética legítima que
tienen los capitalistas de matar, crear el caos, unir y desunir y de hacernos
espectadores de nuestra propia vida. Pero nosotr@s a lo nuestro.