l reciente lanzamiento de un satélite espacial iraní, testimonio de que
Teherán es capaz de fabricar cohetes de largo alcance, aumentó la preocupación
de Washington. El nuevo planteamiento de la Administración Obama se limita por
ahora a la intención de negociar con Moscú la coordinación de los respectivos
potenciales de defensa antimisil (DAM) - el estadounidense, el ruso y el de
otros países - para reforzar la seguridad común. EEUU espera eliminar así las
sospechas de que su sistema DAM apunta contra Rusia.
Expertos militares rusos, entre ellos, los que son bastante radicales,
suponen que Moscú podría influir en Teherán usando como bazas la asistencia que
le presta en el ámbito nuclear, así como la venta de armas convencionales, en
primer lugar, sistemas antiaéreos. Con todo, muchos observadores recomiendan
enfocar este asunto delicado a la luz del conjunto de las relaciones entre EEUU
y Rusia.
De momento, Moscú y Washington tratan de sondear el terreno en lo que atañe
a las cuestiones estratégicas de su agenda bilateral, tales como DAM o el
desarme nuclear, pero en un futuro no muy lejano van a negociar un recorte
radical de las armas nucleares. EEUU procurará probablemente "canjear" su escudo
antimisil, todavía sin crear, por el arsenal real de que Rusia dispone en
materia nuclear. Todo ello, a pesar de que la actual crisis financiera pone en
duda la creación del nuevo sistema DAM cuya eficiencia también está en veremos.
Si Rusia acepta la propuesta estadounidense de una reducción cardinal del
potencial nuclear, tendrá que involucrarse en una carrera de armamentos
convencionales con tal de preservar su rango.
Observadores rusos recuerdan que EEUU no ha renunciado todavía a ninguno de
sus planteamientos anteriores, ya se trate de la ampliación de la OTAN, el
traslado de las bases militares desde la Europa Occidental a la del Este, la
militarización del Ártico y del espacio extraterrestre o las operaciones
militares al margen de la zona de responsabilidad atribuida a la OTAN. También
mantiene un diálogo estratégico con China. Lo anterior lleva a muchos expertos a
pensar que la iniciativa estadounidense - convencer a Rusia para que presione
sobre Irán - podría resultar una trampa de turno.