n primer lugar, si esa reducción tiene efecto, EEUU y Rusia perderán su
supremacía absoluta en cuanto al armamento estratégico nuclear frente al resto
de los países. Al menos, el arsenal nuclear de China numéricamente será
comparable al arsenal ruso y al estadounidense.
Y esta circunstancia, tiene más importancia para Rusia que para EEUU.
Lo que pasa es que a diferencia de Rusia y EEUU, la República Popular China
no está sometida al cumplimiento del Tratado de Misiles de Medio y Corto Alcance
(INF, según las siglas en inglés). Y precisamente los misiles de alcance medio y
corto constituyen la base del arsenal nuclear de China.
Esos misiles chinos no pueden alcanzar el territorio de EEUU, pero en
cambio, si pueden impactar en el territorio de Rusia.
Según las estimaciones más difundidas, los misiles balísticos
intercontinentales (MBI) que tiene China para atacar objetivos en el territorio
de EEUU, no sobrepasa las 50 unidades, mientras que la cantidad de misiles de
medio y corto alcance en capacidad de llegar hasta el territorio ruso son varios
centenares.
Si Rusia y EEUU reducen cada uno sus arsenales estratégicos a mil ojivas
nucleares, el arsenal nuclear chino prácticamente se igualará al ruso, pero como
antes, cualitativamente y por otros criterios operativos quedará rezagado frente
a las ojivas estadounidenses.
Al repasar algunas premisas de seguridad, no se puede pasar por alto que en
lo referente al potencial militar convencional, China tiene una ventaja enorme
frente a Rusia.
En primer lugar, en la movilización de recursos (armamento y tropa) a lo
largo de la frontera terrestre común de 4.300 kilómetros de longitud.
Otro factor a considerar son las ambiciones implícitas territoriales de China
hacia Rusia, a partir de circunstancias objetivas como su enorme población, las
elevadas cuotas de desempleo, la escasez de recursos naturales y la agudización
de problemas ecológicos.
Objetivamente, China nunca puede descartar el momento cuando sea necesario
poner en marcha políticas de expansión.
De esta manera, en el caso de que se perfile una reducción radical de las FEN,
Rusia estará interesada en que China al menos se adhiera al tratado INF.
En este caso todo depende exclusivamente de la voluntad de Pekín, porque no
existe ningún instrumento para comprometer a China a que firme el tratado INF.
Para Rusia, otro aspecto desfavorable del hipotético acuerdo son los misiles
de crucero de emplazamiento marino que hasta el momento, permanecen excluidos de
todos los tratados relacionados con la limitación y reducción de las FEN.
En el aspecto más amplio, se trata de una ventaja considerable que tiene
EEUU sobre Rusia más que todo en el ámbito del armamento convencional, de alta
precisión, y los sistemas de defensa antimisiles.
Si Moscú y Washington acuerdan reducir sus FEN a mil ojivas. EEUU puede
renunciar a la componente marina de su arsenal estratégico.
Actualmente este arsenal está integrado por un par de centenares de MBI
Minuteman-3 (con tres ojivas nucleares cada uno) y una veintena de bombarderos
estratégicos B-52N (con 20 misiles de crucero) y bombarderos B-2 (cada uno con
una carga nuclear).
Todos los submarinos con MBI de la clase Ohio (actualmente 14) serán
modernizados para portar misiles de crucero. Esta tecnología ya fue aplicada en
cuatro submarinos de esta clase, en lugar de los 16 misiles balísticos Trident-2
en esos submarinos se instalaron 154 misiles de crucero. En este caso EEUU
tendrá 18 submarinos con 2.772 misiles de crucero.
Además la armada de EEUU cuenta con 52 submarinos nucleares polivalentes: 45
submarinos de la clase Los Angeles, 3 de la clase Sea Wolf, y 4 de la clase
Virginia (en total se planea la construcción de 30 sumergibles de este tipo).
Todos los submarinos de la clase Virginia y 31 de la clase Los Angeles tienen
12 silos para el lanzamiento de misiles de crucero es decir que estos submarinos
ya pueden portar un total de 420 misiles de crucero.
Además, los 52 submarinos anteriormente descritos están en capacidad de
lanzar misiles de crucero utilizando los sistemas de disparo de torpedos, es
decir la capacidad de portar y lanzar misiles de crucero todavía es mayor.
De esta manera, cuando concluya la fase de reconstrucción de los submarinos
de la clase Ohio para portar misiles de crucero, EEUU tendrá submarinos
polivalentes con 3.200 o 3.500 misiles de crucero que no están incluidos en
ningún tratado de desarme.
En cuanto a los buques de superficie, EE.UU. dispone de 22 cruceros tipo
Ticonderoga y 52 destructores Arleigh Burke con sistemas Aegis con sistemas de
lanzamiento vertical (VLS).
En cada unidad de VLS se puede disparar misiles de crucero de largo alcance
Tomahawk, misiles superficie-aire de largo alcance Standart, misiles de corto
alcance Sea Sparrow o un misil anti submarino ASROC.
Actualmente, los 74 cruceros y destructores estadounidenses con sistema Aegis
en total llevan a abordo 7.478 lanzaderas VLS y esta prevista la construcción de
otros 9 destructores Arleigh Burke y entonces el número de lanzaderas y misiles
será de 8.342.
Cabe destacar que los misiles de crucero en alto grado son armas muy
versátiles y completas. Relativamente no son costosas (cerca de un millón de
dólares), desde el punto de vista operativo su detección y destrucción es
complicada, y poseen un alto grado de exactitud al momento de impactar los
objetivos.
Este tipo de misiles tiene una aplicación muy flexible por cuanto existe en
la variante nuclear y también se producen varios modelos y clases con cargas
convencionales. En este campo, EEUU ya tiene una amplia experiencia en el uso
de este tipo de misiles en conflictos locales, como la operación "Tormenta del
Desierto" en 1991.
En lo que respecta a los misiles tierra-aire de lago alcance Standart son muy
eficaces para abatir objetivos aerodinámicos y la variante Standart SM-3 se
utilizó con éxito en calidad de armas contra satélites, y en consecuencia, tiene
aplicaciones en el campo de la defensa antimisil, en capacidad de abatir
misiles balísticos, inclusive los intercontinentales.
De esta manera, los cruceros, destructores y submarinos de la armada de EEUU
tienen una capacidad de ataque y defensa colosal, además de un alto grado de
movilidad y flexibilidad al momento del emplear armas de alta eficacia.
A pesar de esto, las Armadas de Rusia y de EE.UU. quedaron excluidas de las
limitaciones establecidas en los acuerdos suscritos.
La armada de Rusia tiene al menos 20 submarinos de los proyectos 971, 945 y
671 en capacidad de lanzar misiles de crucero por los sistemas de disparo de
torpedos, es decir, la cantidad total de misiles de crucero en nuestros
submarinos no alcanza el centenar.
Además los misiles de crucero rusos (de emplazamiento marino o en aviones)
únicamente están dotados de cargas nucleares y por esta razón no pueden ser
utilizados en guerras convencionales. Y los buques de superficie de la armada
rusa no tienen sistemas análogos a sistema Aegis estadounidense.
De esta forma, EE.UU. sin problemas puede sacrificar su arsenal nuclear
estratégico y con esto minimizar el ruso.
El arsenal nuclear estratégico es una carga abrumadora porque requiere el
gasto de enormes recursos y al mismo tiempo, es imposible su aplicación en
conflictos concretos.
Por esa razón tiene sentido su reducción y dejar únicamente una porción
reducida para los casos más extremos.
Sin ocasionar ninguna catástrofe ecológica universal, los estadounidenses
pueden neutralizar el arsenal nuclear ruso que queda tras la reducción con ayuda
de su armamento convencional de alta precisión (en primer lugar con misiles de
crucero), y el resto del arsenal ruso que quede, rematarlo con su poderoso
sistema de defensa antimisiles de emplazamiento marino.