ntre 60 y 70 civiles fallecieron en el bombardeo que llevó a cabo la misión
de la OTAN en Afganistán, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF),
la semana pasada en la provincia de Kunduz, en el norte del país contra un
camión cisterna que los talibán habían robado un día antes.
Así lo indica un informe elaborado por el Observatorio de Derechos de
Afganistán (ARM, por sus siglas en inglés), ONG fundada por activistas locales
que ha basado su investigación en más de una docena de entrevistas con vecinos
de la zona.
"Los informes preliminares recibidos por ARM indican que entre 60 y 70 no
combatientes fallecieron. Incluso si todas las víctimas fueran seguidores de los
talibán, el hecho de que en su mayoría fueran desarmados y no estuvieran
implicados en ninguna actividad de combate no justifica su asesinato en masa",
sentencia la ONG.
El incidente del pasado viernes es el primero en el que las fuerzas
extranjeras son acusadas de la muerte de un gran número de civiles desde que Stanley McChrystal fue nombrado comandante de las tropas de la OTAN el pasado
junio, cuando anunció que la protección de los civiles sería el núcleo de su
nueva estrategia.
La Alianza Atlántica todavía tiene que concluir su investigación sobre lo
ocurrido, aunque ya ha reconocido que algunos civiles murieron como consecuencia
directa del bombardeo. Pero ARM destaca en su informe que más de una docena de
hombres armados perdieron la vida en el incidente.
Mientras, el Gobierno central afgano sólo ha hablado de decenas de
muertos, incluidos civiles, pero no ha ofrecido cifras estimadas, y las
autoridades provinciales han dado números contradictorios. Un diputado de Kunduz
hablaba el domingo de 65 muertos.
En este sentido, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha
admitido la dificultad de determinar el balance exacto del bombardeo debido a
que muchos de los cadáveres quedaron totalmente calcinados.
El ministro alemán de Defensa, Franz Josef Jung, continúa defendiendo la
actuación de su Ejército, que fue el que dio la orden de bombardear. Así, pidió
que no se hagan juicios prematuros sobre la operación militar más mortífera en
la que se han visto implicadas las fuerzas alemanas desde la Segunda Guerra
Mundial.
"El ataque aéreo fue absolutamente necesario. No puedo comprender cómo
algunos pueden criticar tan rápidamente sin conocer cómo era la situación o la
información previa. En base a la información que he conseguido, sólo terroristas talibán murieron en el ataque", afirmó.