o tenemos personal allí, no hay acceso. En este
contexto no podemos hacer un seguimiento de la distribución de la ayuda",
declaró Emillia Casella, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que
en las dos últimas semanas ha enviado 150 toneladas de víveres a la zona de
conflicto.
Esa cantidad es suficiente para alimentar a 60.000 personas sólo durante
cinco días, alertó.
Los cargamentos de alimentos fueron aportados por el PMA pero transportados
hasta Sri Lanka en un barco con bandera de la Cruz Roja Internacional, que una
vez en tierra los entregó a agentes gubernamentales para su distribución,
explicó Casella.
Los combates entre el Ejército ceilandés y la guerrilla de los Tigres para la
Liberación de la Patria Tamil (LTTE) se han cebado en la población civil y se
conoce de fuentes independientes que sólo en el último fin de semana cientos de
personas, incluidos niños, han sido asesinadas o heridas.
En los últimos seis meses, cerca de 200.000 personas han huido de la zona de
conflicto, pero la ONU calcula que al menos 50.000 aún permanecen atrapadas en
ella.
Los últimos que lograron escapar el lunes fueron 900 civiles, que abandonaron el
área de Mullaitivu y llegaron a Omanthai.
A pesar de la grave situación en Sri Lanka, las agencias de la ONU prevén que
los recursos pronto serán insuficientes para asistir a las víctimas de la
guerra, desatada por una ofensiva del Gobierno contra la guerrilla tamil, a la
que pretende arrebatar los territorios bajo su control.
Casella indicó que en julio habrá una interrupción en el suministro si no se
reciben más aportaciones financieras y que se requieren 40 millones de dólares
para atender el aspecto alimentario de esta crisis.
Por ahora, el PMA ha sido capaz de atender esta emergencia "gracias a la
generosidad mostrada por los donantes a principios de año", declaró.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) corroboró que su personal tampoco
tiene acceso a la zona de los combates y que la información que maneja proviene
del Ministerio de Salud ceilandés.
"No conocemos el impacto del conflicto en la gente porque no estamos dentro",
dijo un portavoz de la institución sanitaria.
Actualmente, 194.000 personas que huyeron de las hostilidades viven en
campamentos gestionados por la ONU.