l portavoz recordó que Naciones Unidas ya había
advertido de que se produciría una catástrofe debido a que decenas de miles de
civiles se encontraban atrapados en la estrecha franja de territorio costero
donde combaten los rebeldes tamiles para repeler la vasta ofensiva del Ejército.
"La muerte de civiles a gran escala, incluida la muerte de más de 100 niños,
durante el fin de semana muestra que el baño de sangre contra el que se advirtió
se ha hecho realidad", declaró Weiss a la AFP.
Por su parte, los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE) afirmaron el
domingo que "más de 2.000 civiles inocentes murieron en las últimas 24 horas"
debido a los bombardeos del ejército gubernamental, según un comunicado
divulgado en la página web Tamilnet.com, favorable a la guerrilla.
Según estimaciones de Naciones Unidas, 6.500 civiles han muerto y 14.000
resultaron heridos entre finales de enero y mediados de abril, durante la
ofensiva final del ejército contra la insurrección separatista.
En cuatro meses, la ONU cree que cerca de 200.000 personas huyeron de los
combates y se encuentran en campos en el norte de la isla, a los que se limita
al máximo el acceso de la prensa. Tras 37 años de guerra, el Gobierno de Sri
Lanka está convencido de haber derrotado a la rebelión más temida y mejor
organizada del mundo, que controlaba hasta 2006-2007 un tercio de los 65.000 km2
de la antigua Ceilán, país de 20 millones de habitantes.