a expansión de la influencia talibán en territorio
paquistaní ha generado alarma tanto dentro como fuera del país, por lo que será
una de las cuestiones clave que el presidente norteamericano,
Barack Obama, tratará hoy en su reunión en la Casa Blanca con sus homólogos
de
Pakistán y Afganistán, Asif Ali Zardari y Hamid Karzai, respectivamente.
El acuerdo de paz alcanzado el pasado febrero entre los talibán y el Gobierno
paquistaní para acabar con la violencia en el valle del Swat ha quedado
prácticamente en nada y miles de personas tuvieron que huir ayer de Mingora, la
principal ciudad de la región, después de que autoridades gubernamentales
advirtieran de los enfrentamientos.
Los milicianos ya han tomado varios importantes edificios del Gobierno en la
ciudad, situada a sólo 130 kilómetros al noroeste de Islamabad, y están
posicionados en los tejados.
Por ello, las autoridades han decretado un toque de queda para que la gente
no salga a la calle mientras las fuerzas de seguridad atacaban la ciudad para
expulsar a los talibán. "Las fuerzas de seguridad han ocupado las posiciones de
los milicianos en una mina de esmeralda y helicópteros de combate también están
siendo utilizados para hacer salir a los milicianos de Mingora", explicó un
portavoz militar.
Otro miembro del Ejército que pidió no ser identificado rechazó la idea de
que estos enfrentamientos lleven a una ofensiva inminente en Swat, pero los
vecinos de la zona aseguraron habían visto a las tropas apostándose y un
responsable del Gobierno también indicó que están llegando refuerzos.
El Ejecutivo provincial ha advertido de que unas 500.000 personas podrían
huir del valle, que tiene una población de casi dos millones. De hecho, cientos
de miles ya se han marchado de distintas zonas del noroeste de Pakistán desde el
pasado agosto, cuando las tensiones se hicieron cada vez más patentes y se
empezaron a suceder los combates.
Ante esta situación de violencia cerca de la frontera que comparten Pakistán
y Afganistán, Zardari y Karzai fueron convocados en Washington por Obama, quien
les pedirá que pongan a un lado los tiempos de la desconfianza y se unan a él en
una alianza contra la insurgencia, según fuentes oficiales norteamericanas.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Pakistán, Abdul Basit, manifestó
que el compromiso del Gobierno es inamovible porque el país es el que más está
sufriendo el terrorismo. "¿Quién iba a estar más interesado en acabar con esta
amenaza?", preguntó.