l Partido del Congreso, en el poder, y el opositor
Partido del Pueblo Indio (BJP, derecha hindú), trataron de no enarbolar el
desgastado eslogan 'la India que brilla', acuñada en los años 2000, y
prefirieron comprometerse a mejorar la vida de los 1.170 millones de indios, más
de la mitad de los cuales viven por debajo del umbral de pobreza.
En teoría, el gobierno de centroizquierda que desde 2004 dirige el Partido
del Congreso puede vanagloriarse de haber liderado hasta 2008 un crecimiento del
Producto Interno Bruto (PIB) del 9% en promedio anual, que convirtió India en la
décima economía del mundo.
Pero el año pasado, la máquina comenzó a sentir los efectos de la crisis
surgida en Estados Unidos y luego en Europa. Frente a la recesión que golpea a
Occidente, "la India no está protegida ni inmunizada", insiste desde hace varias
semanas el ministro de Comercio, Kamal Nath, advirtiendo de que "la economía
mundial seguirá oscureciéndose".
Durante mucho tiempo, las elites políticas y económicas "lo han negado, pero
ahora está muy claro que India no escapa al marasmo del resto del planeta",
confirmó D.K. Joshi, economista de la agencia de calificación Crisil, de Bombay.
"La recesión empieza a hacer realmente mal", afirmó.
De hecho, el PIB creció sólo un 5,3% interanual entre octubre y diciembre y
en el periodo 2008-2009 debería ser inferior al 7%, el peor resultado en seis
años. El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) prevé que el país crecerá un 5% en
2009-2010, muy lejos de la tasa de dos dígitos que permitiría sacar del
subdesarrollo a 620 millones de indios que viven con menos de 1,35 dólares por
día.
Numersos indicadores económicos ya están en rojo. La produccióm industrial,
que representa el 28% del PIB, se contrajo por primera vez en quince años. La
venta de coches, de equipamiento y de vivienda están en bajada y la deflación es
una amenaza, en momentos en que el inmenso mercado interno de la India, y su
centenar de millones de hogares de clase media, son el motor del crecimiento.
El desánimo parece ganar incluso a los dueños de industrias gigantescas como
Tata, Reliance Industries o Bharti, a quienes la prensa apodaba "los nuevos
marajás" (príncipes en la India).
En cuanto a las exportaciones, que suponen el 15% del PIB, en febrero
volvieron a caer, prosiguiendo el declive que empezó en octubre. En el lapso
2008-2009 alcanzarán los 170.000 millones de dólares, cuando el gobierno
esperaba 200.000 millones. De golpe, India perdió, probablemente, diez millones
de empleos este año en los sectores exportadores como la artesanía y la
industria textil, según la Federación de Organizaciones Exportadoras indias.
El Partido del Congreso promete medidas para "el indio medio" de las ciudades
pero sobre todo del campo, donde viven las dos terceras partes de la población.
Y se compromete a dar préstamos para la agricultura, cuya producción crece, sin
embargo, un 4% cada año desde hace cinco años; a suministrar ayudas para el
empleo y la educación y 35 kg de arroz por mes a tres rupias el kilo para cada
familia pobre. El BJP responde ofreciendo la misma cantidad de arroz, pero a dos
rupias.
Los pobres "piensan primero en pagarse la comida, la electricidad y el medio
de transporte", explicó Sanjay Kumar, del Centro de Estudios de Sociedades en
Desarrollo de Nueva Delhi, antes de rematar: "Los políticos saben que hablar de
crecimiento económico no les hace ganar votos".