as tropas del Ejército tailandés retomaron
aparentemente el control en la zona hace aproximadamente una hora, según
imágenes de la televisión e informaciones recogidas por el periódico local 'The
Nation'.
El movimiento opositor de los 'camisas rojas' denunció que varios de sus
miembros sufrieron heridas de bala y condenaron el uso de fuego real por parte
de las autoridades en la protesta.
Las secuencias de televisión mostraron soldados disparando al aire. También
se lanzaron gases lacrimógenos, según periodistas de la televisión. Varios
cientos de soldados estaban desplegados en la operación.
El combate tuvo lugar sobre las cuatro de la madrugada hora local (media
noche hora española) y dejó cerca de 77 heridos entre soldados y opositores
heridos, según publicó el diario. Se oyeron disparos hasta las cinco de la
mañana (01:00 hora española) pero no tan intensos como al inicio de las
represalias contra los manifestantes.
El coronel y portavoz del Ejército Sansern Kaewkamnerd dijo que 300
opositores estaban en el área cuando las Fuerzas de Seguridad, entre las que se
incluyen soldados y policías, fueron allí. Declaró que las tropas primero
intentaron negociar con los manifestantes, quienes estaban armados con cócteles
molotov y gases lacrimógenos.
Kaewkamnerd dijo que las conversaciones se rompieron después de que los
opositores intentaran embestir con autobuses contra los soldados. "Las tropas
tuvieron que disparar al aire. Repito, dispararon al aire y entraron en acción
contra los opositores", declaró.
Se realizaron algunos arrestos, dijo el portavoz, y añadió que a los
'participantes reacios' de la protesta, que fueron forzados a aparentar ser
opositores, los dejaron en libertad.
"Se llevarán a cabo operaciones similares en otras áreas", agregó Kaewkamnerd.
Varios cruces de la capital estaban aún ocupados durante la madrugada por los
opositores, quienes usan autobuses como barricadas para cortar las calles, lo
que provoca grandes atascos y caos circulatorio.
El primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, apareció anoche en una
televisión estatal rodeado de su cúpula de Gobierno, líderes militares y de la
Policía para cortar de raíz las insistentes especulaciones en torno a su posible
pérdida de apoyo de las Fuerzas de Seguridad.
Abhisit insistió en que el Gobierno
entero permanecía confiado en que la situación mejoraría en los próximos días.
El primer ministro prometió no dar su brazo a torcer ante la demanda de dimisión
solicitada por los 'camisas rojas' y expresó su confianza en que las Fuerzas de
Seguridad se mantengan firmes junto a él.