in la total implicación de la India no podemos
resolver por completo el problema afgano", dijo Holbrooke en una rueda de prensa
celebrada junto a Mullen en una dependencia de la embajada estadounidense en
Nueva Delhi.
Ambos se reunieron por la mañana con el secretario indio de Exteriores,
Shivshankar Menon, y con el Consejero de Seguridad, M.K. Narayanan, pocos meses
después de la llegada al poder de la nueva administración estadounidense de
Barack Obama.
"Hemos venido a la India para informar, consultar y tener la visión de la
India sobre los problemas en la región", añadió.
Holbrooke y Mullen llegaron a Nueva Delhi anoche, tras reunirse en Islamabad
con los principales líderes civiles y militares paquistaníes, diez días después
de que el presidente de EEUU, Barack Obama, anunciara una nueva estrategia para
Afganistán y Pakistán.
"Hablamos con los líderes paquistaníes sobre Afganistán y la situación
política y económica de Pakistán. No podemos negociar las relaciones entre la
India y Pakistán", indicó.
Holbrooke negó haber discutido en Pakistán el estatus de Cachemira, la región
que este país se disputa con la India y principal fuente de conflictos desde la
independencia y partición de ambos países en 1947.
En su lugar, Holbrooke apostó por la lucha contra un "enemigo común" en la
región (en referencia a los integristas), porque, dijo, esta es "la primera vez
desde la partición que la India, Pakistán y Estados Unidos afrontan una amenaza,
desafío y tarea comunes".
Según el enviado, los problemas de Afganistán están determinados por la
actividad integrista paquistaní, de ahí que Estados Unidos esté desarrollando
una estrategia integral para la región.
En cuanto a la India, Holbrooke reconoció que las administraciones de Bill
Clinton y George
Bush trabajaron "duramente" por la mejora de las relaciones comerciales
bilaterales, aunque matizó que no llegaron a cuajar sobre consultas en asuntos
estratégicos y regionales.
"Ese es el asunto básico que ahora tenemos que mejorar", concluyó.
En esa línea, el almirante Mullen apostó por la consulta con los poderes
regionales, coordinar la toma de decisiones entre los mandos militares y las
entidades civiles, y desarrollar políticas integradas en la región.
Obama, que ha situado a Afganistán y Pakistán como frente prioritario en la
lucha contra el terrorismo internacional, ha prometido un aumento del
contingente militar de 4.000 soldados en el primer país y una ayuda.
Y respecto a Pakistán, el presidente estadounidense ha prometido al Gobierno
de ese país una ayuda económica de 1.500 millones de dólares anuales durante
cinco años condicionada a su esfuerzo en la lucha contra el terrorismo.