l ataque se produjo horas antes del anuncio previsto del presidente
estadounidense Barack Obama sobre una nueva estrategia para Afganistán, un
cambio que las autoridades estadounidenses dijeron que también reconocerá a
Pakistán como una parte clave del conflicto.
La violencia extremista ha reaparecido en Pakistán, que tiene capacidad
nuclear, desde mediados de 2007, con numerosos ataques a las fuerzas de
seguridad y contra objetivos del Gobierno y de Occidente.
Policías, fuerzas paramilitares y autoridades gubernamentales estaban entre
la congregación de la mezquita próxima a la ciudad de Jamrud, a unos 30 km de la
frontera afgana, cuando ocurrió el ataque.
El suicida activó los explosivos que llevaba con él cuando el imán comenzó el
servicio.
"En el momento que el imán dijo Alá es Grande, ocurrió la explosión", dijo
Tauseer Jan, de 70 años, desde la cama de un hospital cercano a la ciudad
paquistaní de Peshawar.
"Fue enorme. Aún no puedo oír bien", dijo Jan, que tiene heridas en sus manos
y cabeza. Su hijo y nieto también están heridos.
Rahat Gul, un portavoz de la administración de la región de Jyber, dijo que
50 personas habían muerto y 75 resultaron heridas.
En el momento del ataque habían en la mezquita entre 250 y 300 personas, dijo
Tariq Hayat Jan, el máximo administrador de la región.
"Fue un ataque suicida. El agresor estaba dentro de la mezquita. Era un
edificio de dos pisos y se derrumbó", dijo Jan.
El jueves, otro atentado suicida mató a nueve personas en un restaurante
frecuentado por extremistas opuestos al masimo comandante talibán paquistaní en
la sureña región de Waziristán, al suroeste de Jyber.