En medio de una escalada del
conflicto, el jueves funcionarios de EEUU y Japón advirtieron que Corea del
Norte ha puesto un misil de largo alcance en una plataforma de lanzamiento.
Pyongyang por parte anunció que pondrá un satélite en órbita entre el 4 y el
8 de abril que, aseguró, será para comunicaciones y forma parte de su
programa espacial que es estrictamente pacífico.
Japón, Corea del Sur y EEUU sospechan que la "intención real" es poner a
prueba un misil balístico con la posible capacidad de alcanzar Alaska.
Los tres aliados dicen que
realmente esta operación ocultala prueba de un misil de largo
alcance Taepodong-2.
El comité espacial nacional de Corea del Norte anunció
el 24 de febrero que se estaban realizando intensos preparativos "para el lanzamiento de un cohete
Unha-2 destinado a poner en órbita un satélite de comunicaciones Kwangmyongsong-2".
Tanto
Seúl como Washington temen en cambio, que un lanzamiento de ese tipo
resulte un pretexto para
ensayar un misil Taepodong-2, que podría teóricamente alcanzar Alaska.
En 1998 el gobierno de Corea del Norte probó el misil Taepodong-1
asegurando que
se trataba de la puesta en órbita de un satélite.
Washington advirtió que cualquier
lanzamiento será considerado como provocativo y violaría la resolución del
Consejo de Seguridad de la ONU.
"Nuestra meta sigue siendo una Corea del Norte sin armas nucleares y
esperamos que nuestros aliados se aseguren de que eso sea realidad", dijo el
vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.
El corresponsal de la BBC en Tokio, Roland Buerk, indicó que es la primera vez
que Japón activa su escudo de defensa contra misiles.
El ejército japonés ubicará los interceptores de misiles Patriot en el
norte del país así como buques de guerra en esa costa.
Las órdenes son disparar contra cualquier despojo o contra un misil si está
por aterrizar en suelo japonés, según la BBC.
Según los planes de Pyongyang, la trayectoria del satélite que se propone lanzar
lo llevaría sobre Japón, y el primer cohete acelerador caería en el mar hacia el
oeste mientras que el segundo, en el Océano Pacífico en el este.
Tokio no haría nada si todo ocurre como está planeado.
En cualquier caso, el titular de Defensa japonés, Yasukazu Hamada, dejó clara su
posición.
"Un satélite o un misil... nos disgusta cualquier cosa que vuele sobre
nuestro territorio y tal acción tiene que suspenderse. El gobierno tendrá
que lidiar con las consecuencias apropiadamente", afirmó.
Para Tim Beal, profesor de la Universidad de Victoria en Nueva Zelanda y autor
del libro "Corea del Norte, la lucha contra el imperio estadounidense", la
respuesta de Tokio es exagerada.
"Esto es típico de la política japonesa, en el sentido de que es una reacción
teatral y dramática. Se trata simplemente del lanzamiento de un satélite
norcoreano", le dijo a la BBC.
"Vamos a responder a cualquier acto de interceptar
nuestro satélite con fines
pacíficos con un ataque militar más potente", aseguró el jueves un portavoz norcoreano
citado por la agencia oficial de noticias KCNA.
"Disparar a nuestro satélite de fines pacíficos significaría
la guerra", agregó,
de acuerdo con la agencia surcoreana Yonhap.
EEUU ha recordado que si Corea del Norte realiza el lanzamiento
violará la
resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que limita el desarrollo
armamentístico del régimen comunista, ya que la tecnología necesaria para lanzar
un satélite o un misil es prácticamente la misma.
Pyongyang advirtió a su vez este
jueves que cualquier maniobra de la ONU para imponerle sanciones por el próximo
lanzamiento será considerada como una "acción hostil" que
puede provocar el rompimiento definitivo de las negociaciones diplomáticas sobre su
desarme nuclear.
La cancillería norcoreana ya había advertido
a fines de febrero que la aplicación de sanciones en la
ONU cuestionaría la declaración conjunta del 19 de septiembre de 2005 entre los
seis países que desde 2003 discuten la cuestión del programa nuclear norcoreano.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, advirtió que si el gobierno
coreano lanza el misil, "habrán
consecuencias".
Washington sigue insistiendo con que el verdadero objetivo de Pyongyang es poner a prueba
el misil de largo alcance Taepodong-2, y sus temores son compartidos por Japón y Corea del Sur.
Mientras tanto, dos navíos estadounidenses
Aegis, con capacidad para interceptar un misil, permanecen en aguas del Mar del Este (Mar
de Japón) tras el fin de las maniobras militares que Corea del Sur y EE.UU.
llevaron a cabo hace dos semanas, según han informado la agencia surcoreana Yonhap.
Ambos navíos estarían aparentemente
preparados para interceptar un hipotético
misil norcoreano de largo alcance, según fuentes gubernamentales surcoreanas
citadas por Yonhap, después de que Pyongyang confirmara que preparaba el
lanzamiento de un satélite de comunicaciones para principios de abril.