(IAR
Noticias)
27-Marzo-09
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La Bolsa de Singapur.
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Esta pequeña república
se erige sobre billones de dólares en reservas extranjeras. Pero aun
así no puede librarse del impacto de la crisis económica mundial,
según admitió el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong.
Por
Kalinga Seneviratne - IPS
E ste país, que carece de recursos naturales y ha
desarrollado una pujante economía abierta a través de la industria y
los servicios, resultó muy golpeado por la crisis. Según el Banco de
Desarrollo de Singapur, 99.000 personas quedarán sin empleo para
fines de este año.
Por primera vez desde su fundación entre 1965, Singapur debió apelar
a sus reservas extranjeras para financiar un fondo de 13.700
millones de dólares, anunciado en enero, con el fin de minimizar las
consecuencias de la crisis.
El fondo "ayudará a las empresas a mantener su viabilidad" y
"amortiguar el impacto" de la debacle mundial, dijo el día 19 el
primer ministro Lee a la cadena británica de radio y televisión BBC.
"Debemos esperar que pase la tormenta", agregó.
Cuando los socios comerciales occidentales de Singapur colapsaron,
este tigre del sudeste asiático figuró entre los primeros que
acusaron el golpe. El gobierno calculó que al país le insumirá al
menos de dos a tres años recuperar su economía.
"La economía de Singapur resistiría mejor si fuera más equilibrada",
anotó el diario The Asian Wall Street Journal.
Según el periódico, la crisis fue un toque de alarma para un país
que ha dependido mucho de sus exportaciones. Aunque la producción se
desaceleró, creció 16,9 por ciento en el último trimestre de 2008
respecto del de 2009.
El portavoz del Ministerio de Finanzas, Chin Sau Ho, replicó que el
modelo económico nacional reflejaba la realidad de un pequeño país
que avanzaba hacia la modernidad.
"Hemos diversificado nuestras manufacturas y servicios, pero ambos
sectores están muy expuestos a los mercados mundiales. Como
ciudad-estado con una población de cuatro millones de habitantes,
las empresas tienen más incentivos para dedicarse al mercado global
que al consumo interno", agregó.
Pero el impacto de la crisis mundial en la economía nacional llegó a
tal punto que el primer ministro Lee llegó a sugerir, entrevistado
por la cadena televisiva estadounidense CNBC, que el país podría
verse obligado a reconsiderar su estrategia.
"Tendremos reequilibrar todo, pues no podemos esperar que los
estadounidenses consuman cosas producidas en todo el mundo. Y que el
resto del mundo ahorre y le preste dinero a Estados Unidos para que
nos compre a todos", argumentó.
Lee admitió que eso podría significar un cambio radical desde el
modelo asiático de desarrollo económico orientado a las
exportaciones, algo que pocos meses antes habría sido considerado
blasfemo en Singapur.
Esta ciudad tiene un ingreso por habitante de 24.000 dólares,
atribuido a la apertura de su mercado. Tres cuartas partes de su
ingreso proceden de exportaciones e inversiones extranjeras.
Además, la rama inversora del gobierno, Temasek, ha colocado grandes
sumas de dinero en otros países. También empresas estatales como la
compañía de telecomunicaciones SingTel, Singapore Airlines, DBS Bank
Keppel Corporation y Semb-Corp obtienen grandes ganancias por
exportaciones y operaciones en el exterior.
"Somos parte de la economía mundial. Hacemos 'chips', productos
farmacéuticos, petroquímicos. Consumimos, tal vez, uno por ciento de
lo que producimos, posiblemente menos", dijo Lee a CNBC. "Producimos
para el mundo, y así es que prosperamos."
Singapore Airlines debió dejar en tierra 17 de sus aviones y prevé
despedir a 9.000 de sus empleados en todo el mundo. En el paquete de
estímulo del gobierno se asignan grandes sumas de dinero a la
recapacitación de trabajadores en áreas diferentes a aquellas en las
que se desempeñaban.
Parece estar en curso un giro de la tradición manufacturera a
industrias más basadas sobre el conocimiento, como la multimediática.
En la última cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático (ASEAN) en Tailandia, Singapur fue el país que más llamados
efectuó a resistir la tentación del proteccionismo, y a acelerar la
apertura de mercados, con miras a la instalación de la comunidad
económica regional para 2015.
Los 10 países de la ASEAN suman un mercado de 560 millones de
personas. Los sistemas financieros de sus miembros más pobres, como
Birmania, Camboya y Laos, no han sido tan golpeados por la crisis.
El impacto ha sido disímil en otros países, como Malasia, Tailandia,
Indonesia, Brunei y Filipinas.
Muchas naciones del bloque, seguidores del "modelo de crecimiento
conducido por las exportaciones", se beneficiaron de la burbuja
generada por "consumidores endeudados y compañías muy dependientes
del gasto de éstos", escribió el ex secretario general de la ASEAN,
Rodolfo Severino, en una columna para el diario singapurense Straits
Times.
Severino consideró que la ASEAN debería depender menos de las
burbujas y actuar más como grupo, con mecanismos como el estímulo de
la demanda interna a través de inversiones en salud, educación y
desarrollo rural.
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