ntecedentes. La piratería ha constituido una
especialidad británica y probablemente ello se deba a la calidad de archipiélago
del "Reino Unido de Gran Bretaña" (que incluye a Irlanda del Norte), a su
exigüidad territorial (ligeramente menor que Chihuahua: 241 mil 590 kilómetros
cuadrados) y poblacional (61 millones de habitantes), y a su vocación aventurera
en búsqueda de la gloria y el dominio mundial.
Desde los piratas británicos que asolaron los mares y a la "invencible
(sic) armada española" en el siglo XVI, hasta los "paraísos fiscales" y
la "contabilidad invisible" de la desregulada globalización financiera (de
la que la City representa la capital mundial), la piratería en todos sus géneros
representa la conducta histórica recidivista del alma británica.
De allí que nos hayamos atrevido a formular, específicamente en dos
entrevistas tanto con Carmen Aristegui como con Mario González, los muy
solventes conductores de CNN en Español, la hipótesis de que "los piratas
somalíes sabían demasiada geopolítica" y que detrás de sus operativos
se encontraba tanto el sabotaje al transporte del petróleo en el estrecho
de Bab Al-Mandab ("La Puerta de las Lágrimas"), en el golfo de Adén, como a
la guerra geoeconómica del eje anglosajón en contra del RIC (Rusia, India y
China) y algunas potencias europeas rebeldes (v. gr. Francia, Alemania
y España), lo cual desarrollamos en otra entrevista con Nydia Egremy, la muy
capaz periodista de la revista Contralínea y Réseau Voltaire (voltairenet.org,
5/5/09).
Hechos. Giles Tremiet, del periódico británico The Guardian
(11/5/09), rotativo cercano al partido gobernante neolaborista, afirma que "
los piratas somalíes que atacan el transporte marítimo en el golfo de Adén y el
océano Índico son dirigidos en sus objetivos por un equipo consultivo en
Londres, de acuerdo con un documento de la inteligencia militar europea
(¡súper-sic!) obtenido por una radio española" (Cadena SER Radio).
Giles Tremiet comenta que el reporte de inteligencia fue elaborado para
servir a los navíos europeos. ¿Le habrán proporcionado una copia al gobierno
británico, que ha permanecido incólume al respecto?
Según el impactante documento, "los piratas somalíes son guiados por un
equipo de inteligencia desde Londres" y ambas entidades "permanecen en
contacto a través de teléfono satelital". Cabe agregar que en el
incandescente e indecente cuerno de África, en particular en Somalia –catalogada
por la prensa anglosajona como un "Estado fallido", en competencia con el
régimen calderonista panista en México– , se aplican las tarifas de telefonía
celular más baratas del mundo.
Los "consultores" radicados en Londres "ayudan (sic) a los piratas a
seleccionar sus objetivos, y los proveen de la información sobre la carga y el
trayecto de los barcos" mediante el Sistema de Posicionamiento Global (GPS).
Los "grupos (sic) piratas" tienen "informantes muy bien colocados
(¡súper-sic!) en Londres", quienes "están en contacto regular con los
centros de control en Somalia donde se decide cuáles buques serán atacados".
¿Estarán "colocados" en el gobierno británico tales "informantes"
de alcurnia? ¿Forman parte de un cuerpo paralelo a los servicios especiales de
espionaje británico?
Cabe recordar que muchos de los grupos jihadistas islámicos que
desestabilizan puntualmente a las poblaciones mahometanas del RIC (Rusia, India
y China), así como al "Gran Medio Oriente", gozan de la obscena protección
del gobierno británico (sea conservador, sea neolaborista), a grado tal que la
capital londinense se ha ganado a pulso el mote de Londonistán (título
de un libro de la periodista británica Melanie Phillips).
Vivimos la era del conocimiento y la información: "La red de información de
los piratas se extiende a Yemen, Dubai y el Canal de Suez". Resulta y resalta
que la sagrada información –donde seguramente están coludidas las organizaciones
marítimas internacionales controladas por el eje anglosajón– sobre los barcos
mercantes que navegan desde el mar Mediterráneo, pasando por el Canal de Suez,
el golfo de Adén, el golfo Pérsico y el océano Índico, hasta el estrecho de
Malaca (entre Malasia e Indonesia), fluye milagrosamente a las manos de los
analfabetas piratas somalíes: "en cada caso los piratas tenían pleno
conocimiento del barco mercante, su carga, nacionalidad (¡súper-sic!) y trayecto".
Ahora sí que los genios de la perfidia y la geopolítica cayeron en su propio
juego: "la bandera nacional de un barco es también tomada en cuenta (¡pues
sí!) cuando se selecciona un objetivo, y los buques británicos son cada vez más
evitados". No comments.
A nuestro juicio, existe toda una "geopolítica de la piratería", y llama
poderosamente la atención que ciertos países claves en el transporte de petróleo
desde Bab Al-Mandab (en el golfo de Adén), donde al parecer atraviesan 3
millones de barriles al día (prácticamente la producción del "México
neoliberal", otro "Estado fallido") hasta el estrecho de Malaca, se
hayan vuelto blancos idóneos de la desestabilización anglosajona.
La geopolítica de la piratería va más allá del "Estado fallido" de
Somalia, al afectar e infectar a su entorno periférico y regional, donde cada
país citado evoca disturbios y perturbaciones distintivos que se aglutinan
exquisitamente en el cuello de botella somalí en Bab Al-Mandab: del lado
occidental, Kenia, Etiopía, Yibutí (donde Francia y Estados Unidos mantienen
importantes bases militares) y Eritrea, que por tropismo y necesidad alcanzan a
Sudán (cuya región de Darfur, colindante con Chad, es inmensamente pletórica en
petróleo); del lado oriental, Yemen (que empieza a sufrir los embates de la
balcanización, como había adelantado la londinense Chatam House) y Arabia
Saudita.
Conclusión. Era muy improbable que unos ex pescadores y ex
guerrilleros somalíes, excesivamente rupestres, ostenten tanta sofisticación
tecnológica y logística, que requiere de un cerebro de mando muy elaborado que
pocas capitales en el mundo poseen como Londres.
Cabe recordar la definición operativa del "Gran Medio Oriente" de los
geoestrategas israelíes, que va en línea vertical del cuerno de África (que
incluye Somalia y la zona operativa de los piratas) hasta el Cáucaso, y en línea
horizontal desde Marruecos hasta Cachemira. Todo lo que suceda con la
exploración, producción y transporte del petróleo y el gas en esa vasta
extensión territorial afecta invariablemente la geopolítica y geoeconomía de sus
países integrantes y aledaños, a fortiori, los ilustrados
operativos de los piratas somalíes que el eje anglosajón, bajo el sabio
apotegma neoliberal del “laisser-faire, laisser passer” ("dejar
hacer, dejar pasar"), ha tolerado extrañamente contra su costumbre bélica
cuando no permite ni el vuelo de una mosca que afecte sus intereses, en
particular los petroleros.
Una vez más el "Reino Unido de Gran Bretaña" ha sido descubierto en su
legendaria perfidia al pasar de la "negligencia benigna" a su "
complicidad maligna" con los piratas somalíes. ¿Contará con la tácita
aprobación de Estados Unidos?.