Cualquier analista del sistema que
maneje información procesada y fidedigna del poder USA (aunque se la reserve
para sí) sabe que la Casa Blanca con Obama (el poder político), el Tesoro (el
poder financiero), el departamento de Estado (el poder exterior) y el Pentágono
(el poder militar) seguirán respondiendo a los mismos intereses
estratégicos del capitalismo sionista imperial que gobernó (y diseñó las
políticas de conquista) durante ocho años con Bush y los halcones neocons.
Incluso el propio Obama, antes de
asumir, ya delineó con claridad meridiana el continuismo (y profundización)
durante su gestión del soporte basal estratégico de la política exterior de EEUU:
La "guerra contraterrorista".
El
máximo nivel de decisión política, las áreas de ejecución presidencial y el
entorno del presidente, el máximo nivel de decisión económica financiera, y el
diseño y la ejecución de la política exterior (el corazón del Imperio) van a
estar en manos de operadores del lobby judío sionista (en versión liberal) de la
"gran manzana" bancaria de Nueva York.
El
gabinete de Obama lo dice todo:
Joshep Biden, Vicepresidente
(control del lobby sobre la Casa Blanca), Rahm Emanuel, jefe de Gabinete
(control del lobby sobre el entorno de Obama), Timothy Geithner,
secretario del Tesoro (control de lobby sobre el Sistema de la Reserva Federal),
e Hillary Clinton, secretaria de Estado (control del lobby sobre la
política Exterior).
Parece
que los únicos que no se "enteraron" de esa realidad son los asesores (y
gobiernos) de Chávez, Medvedev, Ahmadineyad, Raúl Castro, y de la propia Corea
del Norte.
Chávez,
autodeclarado "enemigo mortal" del Imperio USA, depositó expectativas en el presidente electo de EEUU y dijo el domingo que está "dispuesto a
llegar" incluso a un "trato directo, personal" con Obama, pero en un
marco de "respeto".
Es más,
el presidente venezolano afirmó que Caracas y Washington pueden trabajar para
"rehacer un acuerdo" de lucha conjunta contra el narcotráfico, así como para
el combate al "terrorismo y la delincuencia internacional", siempre que
esos convenios sean "respetuosos de la soberanía venezolana".
Como
cualquier especialista sabe, el combate al "terrorismo y la delincuencia
internacional", con sus correspondiente apartado de aplicación en América
Latina, es la "obra maestra" de la administración Bush, a quien Chávez
bautizó con el mote de "diablo" o de "mister Danger".
En el
programa de opinión "José Vicente Hoy", que transmite la cadena privada Televen,
Chávez dijo ver "con interés" que Obama haya designado a Hillary
Clinton para su gabinete de Gobierno, y señaló que ello "abre una
perspectiva" para las relaciones entre los dos países que "evaluará" en su
momento.
"Hay que mirar con paciencia, con buen ánimo, con fe (...) creo que van a
mejorar (los nexos diplomáticos), tengo la mejor disposición para hacerlo",
aseguró Chávez, que parece no estar "enterado" de que la próxima secretaria de
Estado, Hillary Clinton, es la más activa operadora de la "solución final"
con Irán, el principal aliado estratégico del presidente venezolano.
Ahmadineyad, que prometió "borrar del mapa" a Israel, envió a Obama una
carta de felicitación, no obstante a que el gabinete del presidente
electo norteamericano esté compuesto por operadores explícitos del sionismo israelí que propone
el ataque militar a Irán, como es el caso de Hillary Clinton y de Rahm Emanuel.
Además,
Obama ya ratificó la continuidad de la línea "anti-Irán" en la política
de Medio Oriente, además de reformular la profundización de la "guerra
contraterrorista" en Irak, Afganistán y el resto del planeta.
El
director de la revista Rusia en Asuntos Globales, Fyodor Lukyanov,
destacó que Dimitry Medvedev y su "tutor", el primer ministro Vladimir Putin,
rápidamente retiraron su postura de línea dura después de amenazar con
colocar misiles de corto alcance cerca de Polonia en respuesta al anuncio del
gobierno del presidente George W. Bush de respaldar la instalación de un escudo
defensivo a base de misiles.
Tres semanas después del triunfo de Obama, Medvedev habló por teléfono con el
presidente electo y le dijo que está buscando "relaciones constructivas y de
sociedad" con Estados Unidos, y agregó que "la conversación que tuve con el
presidente electo me permite esperar una visión estadounidense similar".
"El Kremlin ha señalado su disposición a aminorar su retórica. Aparentemente
decidieron intentar mejorar las relaciones", dijo Luyanov.
En Cuba,
el presidente Raúl Castro dijo estar dispuesto a reunirse con el nuevo
presidente en territorio neutral.
Sin
embargo, su hermano Fidel (el líder de la Revolución Cubana) frenó las
expectativas de un "cambio" en la política estadounidense y expresó sus dudas
en torno a que se levante el embargo económico, que está por cumplir medio
siglo.
No obstante, Fidel consideró a Obama como "un hombre inteligente".
En Corea del Norte, después del triunfo de Obama, el régimen y los medios de
prensa estatales se han abstenido de expresar abiertamente su acostumbrada
retórica "antiestadounidense".
La promesa de Obama de sentarse a "negociar" con sus adversarios, según
algunos analistas, ha logrado atraer la atención del gobierno norcoreano.
"Corea del Norte ciertamente tiene buenos sentimientos en torno a Obama. ¿Pero
ésto significa que lo apostará todo a Obama buscando ganarse su favor?, señaló
Kim Yong-hyun, un catedrático de la Universidad de Dongguk de Seúl.
En suma,
los "enemigos" exteriores del Imperio USA, coinciden en tirar señales de
"dialogo" a Obama, no obstante las también claras y explicitas señales
por parte de Obama y de su gabinete de dar continuidad a la actual política
exterior del Imperio heredada de Bush.
Esta
misma actitud de depositar "expectativas" en la futura gestión de Obama
también la observan los analistas de la "izquierda" en sus diversos matices,
para quienes el "liberalismo pacifista" de Obama es un paso adelante
respecto de la "derecha belicista" de Bush.
¿Muerto
Bush se acabó el Imperio?
No: Solo
se acabó la gestión del lobby sionista conservador republicano en la Casa
Blanca, que va a ser reemplazado por el lobby sionista demócrata en la
gerenciación de la política imperial del Estado USA, que no es "personal" de
ningún presidente sino que tiene una línea de continuidad estratégica.
Los
presidentes pasan, pero el negocio de los bancos y trasnacionales capitalistas
que guían (y diseñan) las políticas estratégicas de la Casa Blanca continúan.
Los
únicos que parece que todavía no se enteraron son los "enemigos" del
Imperio estadounidense.
Evidentemente, ni siquiera leen los diarios del sistema.