la organización anunció un recorte de la producción para mantener la estabilidad
de los precios, pero el oro negro continuó derrumbándose en los
mercados internacionales.
Las economías que dependen de los
precios de la energía, como Venezuela, Irán y Rusia, pueden enfrentar
enormes descalabros. Los empleos de los ingenieros y los trabajadores de las
plataformas se ven afectados, al igual que los contadores, hoteles y
restaurantes que les sirven.
La Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) sabe que si el precio del petróleo sigue
bajando, varios de sus agremiados -como Irán y Venezuela- podrían verse en
problemas.
El grupo, cuyos miembros
suponen más del 40% de las exportaciones de petróleo globales, está
buscando desesperadamente formas para frenar la caída en los precios, que se han
desplomado desde sus máximos de verano a un ritmo inusitado.
Pero cada vez hay más división
entre sus miembros moderados, encabezados por Arabia Saudita, que pueden
permitirse un período de precios más bajos, y los países con un gran gasto
estatal, como Irán y Venezuela, que dependen mucho más de los precios altos.
La brusca caída de los precios -el
crudo alcanzó los US$147 el barril a mediados de año- también está golpeando
a las petroleras, que tienen menos efectivo para destinar a proyectos y menos
incentivos para invertir a medida que sus márgenes disminuyen.
La caída del crudo frena los
ambiciosos proyectos de países productores, y Venezuela y otros miembros de
la OPEP que dependen de los ingresos petroleros para mantener sus presupuestos
empiezan a pedir que se cierre el grifo.
Los grandes países productores de
petróleo han dejado entrever que están sumamente preocupados porque la crisis de
crédito global y la caída en los precios del petróleo comienzan a obligar a sus
gobiernos a reducir los presupuestos y a retrasar proyectos.
Los temores a que los días de
abundancia estén por terminar son más fuertes en Irán y Venezuela, cuyos
gobiernos han caído en una dependencia de los ingresos del petróleo para
fortalecer sus economías, que sin ese aporte serían inestables.
Armado León, economista del Banco
Central de Venezuela, consideró que los precios del petróleo "pueden sostenerse
entre US$ 80 y US$ 90 por barril, aún con la contracción estadounidense,
dependiendo de cómo se comporten economías emergentes como las de India y
China".
La demanda de crudo está disminuyendo
por la crisis económica global, en especial en EEUU y Europa, lo cual está
ayudando a derrumbar los precios del commodity.
Algunos analistas dicen que, a pesar
de la gran necesidad de crudo que hay en Asia y en Medio Oriente, el consumo
global de petróleo podría estancarse el próximo año. Así llegaría a su
fin casi una década de aumento constante en la demanda.
La caída en la demanda de petróleo
en EEUU y Europa este año ha sido un factor significativo en la reducción
de los precios en más de 50% frente a su auge de mediados del año.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) sostuvo que "se extiende la
debilidad de la demanda en la mayoría de los países de la OCDE", la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que incluye entre
sus miembros a los 30 países más industrializados.
La menor demanda se debe a "las
perspectivas económicas sombrías, por una crisis financiera que podría
colocar en recesión a las economías de la OCDE", indicó la AIE, que hace
estimaciones a la baja en el consumo mundial de petróleo, de 86,5 millones de
barriles diarios este año.
Varios productores clave del cartel
de doce miembros de la OPEP indican que la producción debe ser drásticamente
recortada para detener la caída de los precios.
Venezuela, por ejemplo, pide una
reducción en la producción de un millón de barriles diarios, lo que representaba
el 3% de la producción total de la OPEP.
Irán habla de dos millones diarios.
Ambos países se muestran como los más
interesados en que el barril se mantenga cerca de los US$100 con el fin de
garantizar el gasto de esos gobiernos.
Irán depende casi completamente de sus exportaciones de petróleo. Por cada dólar
menos en la cotización, el país pierde unos US$1.000 millones en ingresos
anuales.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad y Hugo Chávez, presidente de Venezuela
solicitaron en los últimos días que, ante la manifiesta debilidad del
dólar, la OPEP cambiara de moneda de referencia, y tratara con otras que
fueran más fuertes, como el euro que muestra una gran fortaleza. Pero Arabia
Saudita se ha opuesto a ello.
Países tradicionalmente moderados,
como Nigeria, Qatar e Irak, podrían sumarse a iniciativas radicales si los
precios siguen cayendo. "Podría haber una necesidad de intervenir para
estabilizar el mercado si continúan cayendo los precios y continúa la
sobreproducción", dijo el ministro nigeriano de Petróleo, Odein Ajumogobia.
Según Deutsche Bank,
aunque la OPEP acuerde reducir su producción en su próxima reunión en Argelia,
es poco probable que el petróleo se recupere pronto y es posible
que la presión a la baja se
mantenga todo el año próximo.