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El Imperio enfrenta una crisis inédita
EEUU en emergencia: Se agudiza la crisis recesiva, estalla Wall Street y hay signos de deflación

 
 

 (IAR Noticias) 21-Noviembre-08

En EEUU ya se configuró el escenario "más temido": La combinación de la "crisis financiera" con la "crisis recesiva" (crisis estructural) está produciendo como resultante un proceso de quiebras empresariales generalizadas con despidos que se van tornando en cada vez más masivos, mientras se agrava la caída del consumo, aparecen los primeros signos claros de deflación  y las empresas comienzan a negociar bajas del salario a cambio de no despedir personal. Hay un aceleramiento de la crisis a niveles nunca vistos, y los especialistas temen que el traspaso presidencial, el 22 de enero, se haga en medio de una crisis social inédita para el Imperio.

Informe
IAR Noticias

En sólo cuestión de horas, la crisis financiera-recesiva en EEUU se agravó en grados notables y -como afirma The Wall Street Journal- ya está generando un pánico generalizado que abarca simultáneamente a los "inversores", a los mercados y las propias autoridades del sistema que no encuentran ninguna solución para el colapso expandido a todas las variables de la economía.

La negativa de la Casa Blanca de "auxiliar" a las automotrices disparó un nuevo (y multiplicado) proceso de paranoia bursátil que el miércoles se expresó en el mayor derrumbe histórico de Wall Street  en cinco años.

Según Reuters, las perspectivas de que el Congreso de EEUU apruebe un rescate para las empresas automovilísticas del país se redujeron un poco más el miércoles, con pocas expectativas de que los líderes demócratas apoyen un compromiso que se está negociando a contrarreloj.

"El gobierno no desea que los fabricantes automovilísticos estadounidenses quiebren", señaló Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca. Pero abrir el paquete de rescate bancario del gobierno a otros sectores es "un camino peligroso", estimó. "Si los fabricantes de automóviles reciben asistencia del programa TARP (rescate financiero), otras industrias seguirán", sostuvo.

Wall Street, la catedral financiera del mundo globalizado registró el impacto:

De acuerdo con The Wall Street Journal, los mercados de acciones y bonos alcanzaron el miércoles sus niveles más bajos desde el inicio de la crisis de crédito, luego de que las preocupaciones por el aumento de las cesaciones de pago impulsaran una ola de ventas que atacó a las firmas financieras con particular virulencia.

Las acciones llegaron a su cotización más baja de los últimos cinco años y medio mientras que los bonos corporativos e inmobiliarios alcanzaron sus mínimos de los últimos 20 años.

Los bancos, las firmas de corretaje y las aseguradoras, grandes tenedores de estos bonos, figuran entre los más damnificados. Citigroup Inc., por ejemplo, perdió casi un cuarto de su valor bursátil, sufriendo la mayor caída de su acción en una jornada. La acción de la aseguradora Hartford Financial Services Group se derrumbó 29%.

El Promedio Industrial Dow Jones perdió 427,47 puntos, un 5%, para quedar en 7.997,28 puntos, su nivel más bajo desde el 31 de marzo de 2003. El índice acumula una pérdida de 43,5% desde su récord alcanzado hace poco más de un año.

La última caída prácticamente borra todas las ganancias generadas durante el último ciclo alcista del mercado.

Durante el apogeo bursátil, las empresas financieras fueron el principal sector del mercado, representando una quinta parte de su valor total. Tras los descensos del miércoles, las empresas de finanzas pasaron a ser el quinto sector de la bolsa, detrás de las de consumo, con una discreta proporción de 12% del valor del mercado.

Los temores relacionados a la desaceleración de la economía y la decisión de la Casa Blanca de abandonar su plan de compra de activos tóxicos de los bancos y la negativa a auxiliar a las automotrices impulsó la venta masiva de acciones, coinciden Blomberg y otros medios de Wall Street.

El daño incluso - afirma el Journal- perturbó al mayor refugio del mundo: los bonos del Tesoro de EE.UU., un mercado de US$4,5 billones (millones de millones).

El agravamiento de la crisis económica -señala la agencia AFP- se hizo evidente el lunes con el anuncio de que el gigantesco banco estadounidense Citigroup suprimía 53,000 empleos, mientras los fabricantes de automóviles rogaban a los gobiernos que los salvaran de la recesión que gana poco a poco al primer mundo.

Citigroup anunció que la crisis financiera mundial y cuatro trimestres consecutivos de fuertes pérdidas le obligan a suprimir 53,000 empleos en todo el mundo, hasta llevar la plantilla del gigante financiero a un total de 300,000 personas. El banco afirmó, no obstante, que seguirá recortando su plantel personal.

Japón se convirtió en el último gigante económico en confirmar que ha caído en recesión, luego de que lo hicieran Alemania y la Eurozona la semana pasada.

El banco de la Reserva Federal de Filadelfia publicó un informe señalando que los economistas interrogados "piensan que la recesión comenzó en abril del 2008 y debería durar 14 meses", hasta fines del primer semestre del 2009.

El Producto Interno Bruto de Estados Unidos debería caer 2.6% en el cuarto trimestre, en ritmo anual, y aumentaría solamente 0.7% en el conjunto del 2009, según un sondeo de economistas de empresas de la asociación NABE publicado el lunes.

En Washington, una batalla se cernía sobre el Congreso estadounidense, donde desalentados demócratas, negociando contra reloj, pedían una ayuda adicional de US$ 25,000 millones para la industria automovilística, y la Casa Blanca advertía que los fabricantes de coches deberían conformarse con la ayuda ya concedida.

Según la agencia Associated Press, la crisis recesiva se agudiza en EEUU porque los "inversores" descreen de la eficacia de las medidas anticrisis.

Los datos se revelan en los resultados de una encuesta de  Merrill Lynch realizada en la semana del 7 al 13 de noviembre entre 180 gestores de fondos de inversión de todo el mundo.

De los resultados se deduce que cuatro de cada cinco inversores cree que el mundo permanecerá en recesión durante los próximos años.

Para tratar de evitarlo, las autoridades pusieron en marcha medidas que incluyen estímulos fiscales, inyecciones masivas de capital para aumentar la liquidez y recortes de los tipos de interés.

Sin embargo, "los inversores aún no están dispuestos a dar a estas políticas el beneficio de la duda", asegura la entidad financiera en su informe.

"Los inversores mantienen su mentalidad defensiva. Muchos de ellos tienen en cuenta las políticas de respuesta internacional adoptadas en las últimas semanas, pero quizá el miedo a la deflación les hace mantenerse al margen", explicó Gary Baker, experto para la zona EMEA (Europa, Oriente Medio y África) de Merrill Lynch.

En su opinión, los mercados aún tienen que hacer frente a una fuerte aversión al riesgo por parte de los inversores y a una gran volatilidad en los mercados de divisas.

A la hora de invertir en el mercado de valores, los gestores confían más en las firmas norteamericanas que en las europeas o asiáticas, según el informe, ya que, pese al sombrío escenario internacional, creen que los resultados empresariales en los EEUU serán mejores que en otros países.

Por contra, el 85% de los encuestados que centran sus actividades en Asia está convencido de que la economía china se va a debilitar en los próximos doce meses, aunque de momento las inversiones en ese país predominan respecto a otros países de la región.

Para el Wall Street Journal, los inversionistas han soportado varias semanas de "malas noticias" sobre la economía y los últimos días no han ofrecido mucho alivio.

Los máximos ejecutivos de las automotrices estadounidenses soportaron dos días de auténticos interrogatorios por parte de los legisladores que parecen poco proclives a rescatar a la industria. El miércoles, asimismo, las minutas de la Reserva Federal mostraron que el banco central espera que la recesión por la que atraviesa la economía estadounidense se prolongue hasta mediados del año próximo y tal vez más, concluye el Journal.

Pero hay otro fantasma que ya acecha a la primera potencia imperial: La deflación.

Como producto de la caída del consumo, los precios bajan y se deprimen la producción y las ventas con su consecuencia inmediata: Despidos con quiebra generalizada de empresas.

El índice de precios al consumidor registró en EEUU su mayor caída mensual en la era de la posguerra. El descenso generalizado presenta un nuevo desafío para las autoridades: prevenir un brote deflacionario en el cual los precios declinan por un período sostenido.

El riesgo de que EEUU. sufra una deflación -señalan especialistas-, refuerza la presión para que el Congreso y el gobierno del presidente electo Barack Obama emprendan cuanto antes un significativo plan de estímulo fiscal.

La amenaza de una deflación también aumenta la probabilidad de que la Reserva Federal (Fed) adopte medidas para apuntalar el consumo y la demanda de las empresas, ya sea a través de nuevas reducciones en las tasas de interés u otras iniciativas.

En un discurso sobre la deflación pronunciado el miércoles en el centro de estudios Cato Institute, el vicepresidente de la Fed, Donald Kohn, señaló que el riesgo de una caída generalizada y sostenida de los precios ha aumentado.

Una deflación generalizada -señalan los especialistas- aumenta los ccostos de financiamiento para las personas y las empresas, valoriza el efectivo en mano e inicia un círculo vicioso de cesación de pagos que impacta como un agravamiento de la recesión.

Pero hay otra señal aún más temible del derrumbe económico: La baja de salarios para mantener el empleo, un ejemplo que seguramente se proyectará al resto de los países, tanto centrales como periféricos.

La primera piedra se disparó en la Argentina, donde la filial de General Motors (la primera automotriz imperial) acordó bajar sueldos para evitar despidos.

Luego de más de dos semanas de  negociaciones, General Motors y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) quedaron a las puertas de un acuerdo para bajar sueldos y dejar sin efecto los 435 despidos del 24 de octubre pasado en la planta que la firma posee en Alvear, al sur de Rosario, señalan las agencias argentinas.

El acuerdo es paradigmático, y seguramente será "imitado" por el resto de las corporaciones transnacionales que operan en distintos rubros de la economía y de las finanzas a escala planetaria.

Y, por supuesto, estos acuerdos para preservar el empleo (que seguramente no van a producir ningún resultado ante el avance de la recesión y la debacle económica) pulveriza conquistas históricas de la clase trabajadora a nivel mundial. 

Mientras tanto, lo que aún suena como un panorama  fantástico para EEUU (las huelgas y los conflictos sociales en su propio territorio), es un escenario de corto plazo que ya manejan entre líneas analistas y medios norteamericanos a la luz de la crisis del sector automotriz y de las quiebras empresariales que están desatando una ola de despidos en EEUU.

Desde la semana pasada, el protagonismo de la crisis financiera-bursátil fue rebalsado y cedió paso a un nuevos personajes: Las quiebras empresariales y los despidos masivos. 

El sector bancario y el automotriz encabezan la lista de la crisis que ya se extiende por toda la geografía de la primera economía imperial.

A los despidos en el sector bancario, en las automotrices y en las grandes tiendas y centros de consumo, esta semana se suman los 50.000 despidos de Citigroup, lo que marcan una tendencia "masiva" del proceso.

De esta manera, la desocupación (emergente de la desaceleración económica) se ha convertido en una cuestión clave para el establishment de poder estadounidense que teme que su propagación convierta a EEUU, la primera potencia mundial, en un polvorín de huelgas y conflictos sociales que terminen paralizando aún más a la economía.

Y hay algo aún peor y de naturaleza inédita para el Imperio: El aceleramiento de la crisis, puede llevar a que el presidente electo, Barack Obama, asuma el próximo 22 de enero en medio de una crisis social que pondría a EEUU al nivel de cualquier país de la periferia.

Como dicen los expertos: Se quemaron todos los libros, y nadie, salvo la propia realidad, puede predecir y determinar el futuro (en decadencia) del Imperio más poderoso de la historia.

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