as caídas bursátiles y los temores sobre la contracción del crediticio, y los anuncios del secretario de Tesoro estadounidense,
Henry Paulson, proponiendo cambios en el uso de los u$s700 mil millones del plan
de salvataje del Gobierno, impulsaron otra emigración de los capitales
especuladores hacia los papeles del Tesoro USA.
Según los medios y operadores de Wall Street, los "inversores" se arrimaron a
los bonos del Gobierno, después de la liquidación del jueves ligada a una tardía
subida de las acciones y a una pobre subasta de bonos a 30 años.
"Los bonos del Tesoro siguen siendo el lugar más seguro para estar", dijo
a Reuters
Richard Lee, director gerente de Ingresos Fijos en Wall Street Access en Nueva
York. "Estamos teniendo una reversión de la liquidación de ayer. La mayor parte
de esa venta fue exagerada", indicó.
El precio de las notas de referencia a 10 años subía 1-4/32 puntos a 100-8/32,
cerca de su máximo de la sesión, según la misma agencia.
Su rendimiento, que se mueve inversamente al precio, era de un 3,72%, abajo del
3,85% de la tarde del jueves 13. Las notas a dos años subían 2/32 en precio, con
sus rendimientos cayendo a 1,19%, no muy lejos de su mínimo en cinco años, desde
un 1,24% al final de del viernes.
En otras operaciones, las nota a cinco años subían 18/32 en precio para un
rendimiento de un 2,31%, desde 2,42% en la tarde del viernes. El bono a 30 años
ganaba más de 2 puntos en precio, rebotando desde la liquidación del jueves, en
reacción a la pobre demanda en una subasta de papeles a ese plazo. Su
rendimiento era de 4,22%, por debajo del 4,35% del cierre del viernes 14.
El mercado y los especuladores, como
siempre, siguieron la evolución negativa de los datos de la economía
estadounidense.
El Gobierno reportó que las ventas minoristas cayeron 2,8% el mes pasado, la
mayor caída histórica de un mes.
Los analistas habían previsto una baja de un 2
por ciento. Un gran y sostenido retroceso en el gasto del consumidor, que
corresponde a más de dos tercios de la actividad económica general, podría
desacelerar dramáticamente la economía norteamericana.
"No existe duda sobre la debilidad en el gasto del consumidor, los que
probablemente influya en la economía por los próximos seis a nueve meses", dijo
Kevin Flanagan, estratega de ingresos fijo de Morgan Stanley en Purchase, Nueva
York.
El panorama para las ventas minoristas seguía siendo sombrío, a pesar de un
reporte que mostró una ligera alza en la confianza de los consumidores a
comienzo de noviembre. A pesar de que las bajas en los precios de los
combustibles han dado algo de tranquilidad, los consumidores todavía se sienten presionados por los estrechos niveles en los préstamos, por un
turbulento mercados de acciones y por el alza en el desempleo, dijeron los
analistas.
Según una actualización de su informe Panorama Económico Mundial dado a conocer
la semana que pasó por el FMI en Washington, el crecimiento mundial será en
2009 de sólo 2,2 por ciento. La institución habla de recesión con un
crecimiento mundial por debajo del 3 por ciento.
Antes este panorama, analistas de Wal Street dijeron que las expectativas de un dato manufacturero débil ya habían
sido incorporadas en cierta medida a los precios de los bonos, el reporte fabril
dio más evidencia de un panorama económico lúgubre, que algunos sólo esperan que
empeore.
El Instituto de Gerencia y Abastecimiento dijo que su índice de actividad
manufacturera nacional cayó a 38,9 en octubre, lo que representó el nivel más
bajo desde 1982, desde 43,5 en septiembre. Un número debajo de 50 indica
contracción en el sector.
"Bastante sombrío. Significa que estamos en una recesión. Tan simple como eso
(...) una recesión manufacturera bastante sólida", dijo a Reuters Robert
MacIntosh, economista jefe de Eaton Vance Corp en Boston. "La pregunta ahora
es cuán larga o profunda va a ser", agregó.
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Reunión del G-20 en Washington |
Este fin de semana, los líderes de
los países más poderosos del mundo, entre el G-7 de naciones ricas y un grupo de
estados "emergentes" de creciente potencial (China, India o Brasil, etc.),
dijeron estar de acuerdo para atacar la crisis global "reformando el
sistema financiero" con una mayor regulación y haciéndolo más transparente.
También, estimulando por el lado
fiscal a las economías nacionales (en un mundo que en vastas zonas ya está en
recesión) y evitando el "proteccionismo" con políticas de "libre mercado".
Fue solo una "declaración de
principios", pero nada dijeron sobre los mecanismos de aplicación o como van a
evitar que EEUU -a través del dólar y de los bonos del Tesoro- continúe actuando
como la aspiradora global de los capitales internacionales que solo consideran
"seguro" su refugio en la primera potencia imperial