Su gestión marcó la era de la
"burbuja financiera" (como sistema de depredación complementario) que
terminó estallando en las manos de la administración de George W Bush,
heredera de los cadáveres que dejó el colapso del "modelo financiero"
iniciado por el lobby judío liberal de la era Clinton.
Las transnacionales y los bancos,
con el modelo de "trasnacionalización financiera" impuesto por la Casa Blanca
con Clinton a escala global, fueron liberados de impuestos y de legislaciones
restrictivas en los países dependientes de la periferia. El lobby sionista "clintoniano"
inició un festival histórico, una orgía monumental, de la industria financiera
del dinero por el dinero mismo, la "economía de papel" que marcó el ciclo
de mayor saqueo histórico planetario del sistema capitalista.
Pero el lobby de Clinton no
se quedó ahí: Su administración en alianza con la OTAN (brazo armado de su
vieja socia, la UE) pulverizó con misiles a la ex Yugoslavia (hoy
Serbia), preparó y financió la carnicería de Kosovo en Los Balcanes, avanzó en
la toma de mercados y en el diseño y ejecución de las conspiraciones golpistas sangrientas en los ex
enclaves soviéticos en Europa del Este, e inició las masacres aéreas
"preventivas" en Irak que prepararon la invasión de marzo de 2003.
La administración de
Clinton (quien se abrazó con Obama luego de que su mujer dejara de ser
alternativa para el lobby) invadió países y asesinó a tanta
o más gente que Bush, y sin
embargo la prensa imperialista lo presenta hoy como un inofensivo play boy,
o como un moderno cruzado (algo cholulo) de la democracia americana
ocupado en escribir libros para chicos, dictar conferencias o
presentar sus memorias con un éxito editorial millonario.
Según James Petras, " Bajo el presidente Clinton,
el imperio estadounidense se expandió mucho más allá de las fronteras de
cualquier otro presidente desde Harry Truman. Desde los países bálticos a
los Balcanes, siguiendo hacia la parte meridional de lo que antes era la URSS,
EEUU ha establecido una cantidad de estados clientes, que son o nuevos
miembros de la OTAN o "Asociados por la Paz" (clientes en espera)".
Esta es la carta de presentación y
la filosofía "histórico-funcional" del lobby (conducido por el marido de Hillary,
la candidata perdedora en la interna demócrata) que hoy ya se posiciona al lado
del "progresista" presidente electo de EEUU, Barack Obama.
Hoy los relojes de la Casa Blanca
marcan una alternancia: Se va el lobby sionista "conservador" (la
"derecha" del Imperio), y retorna el lobby sionista "liberal" (la "izquierda"
del Imperio). Se va la "derecha militarista" y regresa la "izquierda" (liberal)
política-económica imperial. Ambas fichan en Wall Street, la Reserva Federal y
el complejo militar industrial. Ambas invaden países, conquistan mercados y
someten gobiernos con dinero y corrupción. Ambas imponen la "democracia
planetaria" a punta de pistola. Ambas son el Imperio, pero lucen discursos
diferentes. Se van los "petroleros" y retornan los "bancarios". Se va Bush,
y llega Obama, un "blanquinegro" que vive junto a la aristocracia sionista
financiera en una mansión de Manhattan.
Según informa este miércoles el
influyente diario financiero del Imperio, The Wall Street Journal, el presidente
electo Barack Obama ofreció el puesto clave de jefe de gabinete de la Casa
Blanca al representante de Illinois Rahm Emanuel, el primer paso en
la construcción de un equipo que podría conformarse en los próximos días.
De origen israelí, Emanuel obtuvo la nacionalidad estadounidense a los 18
años. A los 32, se enroló como voluntario en la Operación Tormenta del
Desierto (1991) y fue miembro del dispositivo desplegado para garantizar la
defensa de Israel en caso de ataque iraquí contra ése país.
Rahm Emanuel figura
como miembro del Washington Institute for Near East Policy (WINEP),
creado en 1985 bajo la responsabilidad del que hasta entonces había sido el
director del AIPAC,(Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí) Martin Indyk, y que desempeñó,
durante la administración Clinton el mismo rol de "think tank" del
lobby
neoconservador que hoy desempeña el Instituto Judío para Asuntos de la
Seguridad Nacional (JINSA) en el gobierno de los halcones de Bush.
Ambas son una rama de AIPAC,
la organización de presión sionista más poderosa de EEUU y de todo el planeta
capitalista.
Y como dato relevante indicador de la
función complementaria de ambos lobbys judíos (el de derecha con los
republicanos, y el de izquierda con los demócratas) baste mencionar que el
director fundador de WINEP, Martin Indyk, había sido antes director de
investigación del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC).
De concretarse la designación de
Rahm Emanuel en el estratégico puesto de jefe de gabinete, se materializaría la
influencia hegemónica de Bill Clinton en el nuevo gabinete. Un caminó que
comenzó cuando se abrazó con Obama durante la campaña electoral.
Rahm Emanuel, además de ex
funcionario de Bill Clinton, es actual congresista por Illinois, fue el
"cerebro" detrás de la candidatura de Hillary y es el vínculo activo con las
organizaciones sionistas que alimentan las arcas de los demócratas. Su presencia
como jefe de gabinete de la Casa Blanca implicaría dos situaciones: A) El lobby
liberal controlará en forma directa todos los movimientos de Obama, B) Bill
Clinton influenciará el centro hegemónico de las decisiones en la Casa Blanca.
Los directores de finanzas de la
campaña demócrata en las elecciones parlamentarias de noviembre pasado, el
congresista israeloestadounidense Rahm Emmanuel y el defensor del
"Primero Israel", el senador Charles Schumer, fueron respaldados por un
multimillonario fondo para sobornos de Wall Street (como informaban el Time,
Newsweek y el Wall Street Journal).
Según la prensa norteamericana, para
la segunda gran tarea, la de liderar la transición, Obama ya tiene trabajando a
John Podesta, que fue el último jefe de gabinete de Clinton.
Además de Podesta, el equipo de
transición estará dirigido por la empresaria Valerie Jarret y Pete Rouse, jefe
de gabinete en el Senado de Obama. Tienen previsto comenzar a anunciar sus
nombramientos ya la semana próxima, mucho más rápido de lo habitual en los
relevos de gobierno en EEUU.
Además de Rahm Emmanuel, el
potencial "cerebro" detrás del trono de Obama, el otro "peso pesado" del lobby
sionista liberal plantado al lado de Obama, es el vicepresidente electo,
Joseph Biden.
Biden es un un sionista de alto vuelo
con experiencia acreditada en política exterior (léase depredación
imperial-militar-capitalista a escala planetaria) y apareció junto a Obama
como la "persona indicada" impulsado desde el más alto nivel del sionismo
parlamentario.
Biden no es judío, pero es
practicante devoto a tiempo completo de la religión sionista, a tal grado,
que empalidece a otros militantes originarios de la causa pro-israelí en el
aparato de poder norteamericano.
Biden, quien preside por segunda vez
el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, es un miembro
"liberal" de la poderosa derecha católica aliada del lobby sionista que (en
su vertiente conservadora y liberal) controla Wall Street, los bancos de la
Reserva Federal y el Complejo Militar-Industrial.
Esto lleva a que el lobby (con sus
corporaciones y bancos) se convierta en directo beneficiario de las políticas de
conquista de mercados (por vía militar o "democrática") de la Casa Blanca.
Según
The Wall Street Journal, los
asesores de Obama dijeron que la designación del jefe de gabinete será seguida
de otros nombramientos clave, especialmente el del próximo secretario del
Tesoro.
Uno de los candidatos es
Lawrence Summers (un ideólogo del sionismo "bancario"), economista de la
Universidad de Harvard que ya se desempeñó en el en cargo durante el gobierno de
Bill Clinton.
Otros aspirantes son el ex
presidente de la Reserva Federal Paul Volcker; el presidente del Banco de
la Reserva Federal de Nueva York Timothy Geithner, y Robert Rubin, otro
ex Secretario del Tesoro de la administración Clinton y actual director y asesor de Citigroup,
uno de los bancos que han recibido la inyección de fondos fiscales.
La posición del secretario del Tesoro, el equivalente a ministro de Economía,
es especialmente sensible en el actual contexto de crisis económica:
Obama llegará a la Casa Blanca con un país en recesión y, según todas las
encuestas, gran parte de su triunfo electoral fue gracias a que los ciudadanos
confiaban más en él que en McCain para resolver los problemas.
Como jefe del Departamento de Estado
suena con fuerza Bill Richardson, gobernador de Nuevo México y ex
embajador ante Naciones Unidas y secretario de Energía con Bill Clinton.
Como se puede apreciar, todos los caminos conducen a Clinton y la continuidad
de los negocios del lobby sionista, esta vez en versión "liberal".
Si Rubin o Summers (los más firmes
candidatos) asumen en el Tesoro, el lobby sinista liberal tendrá el programa de
rescate (un gigantesco negocio financiero con la crisis) de US$850.000 millones
que hoy está en manos de Paulson, un miembro del lobby sionista "conservador".
Además, y como Obama también
tendrá la oportunidad de reformar la Reserva Federal en su primer año en el
cargo, las tres vacantes que tiene actualmente la Junta de Gobernadores de la
Fed (que maneja toda una red de bancos privados que hacen negocio al amparo de
la Reserva Federal) podrán ser ocupados por miembros del lobby sionista
liberal.
Actualmente, el poder lobbysta que
controla con Bush y Cheney la Casa Blanca, representa las tendencias extremas
del sionismo conservador y militarista, bajo cuyo mandato se desarrollaron la
"guerra contraterrorista" y las invasiones a Irak y Afganistán que inauguraron
una nueva era de conquista de mercados.
Los demócratas Samuel Berger, William
Cohen y Madeleine Albright cumplieron, durante la administración de Bill
Clinton, las mismas funciones para el lobby judío liberal que cumplieron los republicanos Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Condoleezza
Rice en la administración Bush.
Pero no hay que engañarse: El lobby sionista
liberal demócrata (en versión "bancaria") que asoma como alternativa de poder con Obama en la Casa
Blanca, representa la "cara complementaria" del poder sionista
conservador controlando las
estructuras del Imperio norteamericano.
Y esto nos remite a una primera
conclusión probada en forma histórica y estadística: En EEUU, la potencia
locomotora del capitalismo sionista a escala global, no gobiernan los
presidentes o los partidos, sino la élite económica-financiera (el poder
real) que controla la Reserva Federal, el Tesoro, Wall Street, el Complejo
Militar Industrial y Silicon Valley.
Y hay una segunda conclusión también
probada en forma histórica y estadística: La política exterior y la política
interna de EEUU (los niveles de decisión) no la dirigen los presidentes ni los
partidos sino el establishment económico-financiero que controla la Casa
Blanca y el Congreso a través de sus "lobbys" y operadores que actúan sobre
los partidos, los legisladores, los funcionarios y condicionan las decisiones
presidenciales USA.
Y el lobby "motor de todos los
lobbys", es el lobby sionista manejado desde la AIPAC y el Consejo Judío
Mundial, hoy en la "derecha" con Bush, y, desde el 20 de enero, a la
"izquierda" con Obama.