La crisis se expande y multiplica a escala global: El colapso financiero con
desaceleración económica (por efecto de la contracción del crédito) exportada
originalmente de EEUU y la Unión Europea ya se contagia aceleradamente a las
llamadas economías "emergentes" de Asia, África y América Latina. China, Japón,
los "tigres asiáticos", Latinoamérica y Europa del Este.
A un día de las elecciones en EEUU,
el lunes, la Comisión Europea, tras actualizar sus previsiones de crecimiento e
inflación sobre la región, informó que la economía de la zona euro se contrajo
en el tercer trimestre de este año, con lo que ya está en una recesión
técnica, y las perspectivas para el crecimiento futuro continúan siendo
débiles.
La Comisión dijo el lunes que
en la zona euro de 15 naciones el crecimiento económico prácticamente se
frenaría el año próximo, por lo que pidió una acción coordinada para evitar
un derrumbe más profundo.
"La perspectiva para el crecimiento
permanece débil, con varias economías de la UE entrando o próximas a la
recesión", dijo la Comisión.
Frente a la fuerte desaceleración del
crecimiento, la Comisión Europea prevé que el desempleo retorne tras haber
declinado de forma constante en los últimos años, y se convierta nuevamente en
un dolor de cabeza.
Se anticipa que la tasa de desempleo en la Eurozona subiría de un récord de 7,2%
en marzo a 8,7% en 2010.
En cuanto a la desocupación, espera
que se sitúe en el 10,8 por ciento de la población activa este año, se
eleve al 13,8 por ciento el próximo y suba hasta el 15,5 por ciento en 2010.
El impacto de la desaceleración fue destacado por una caída interanual de 7,3%
de la venta de coches nuevos en Francia, según cifras oficiales de octubre.
La industria automovilística emplea directa o indirectamente a 10% de la mano de
obra francesa, y las compañías han ordenado recortes masivos de la producción.
Varias plantas han cerrado temporariamente.
Para España, la Comisión prevé que el PIB crezca un 1,3 por ciento este año, se
contraiga un 0,2 por ciento en 2009 y crezca un 0,5 por ciento en 2010.
"Las economías de la zona euro están fuertemente afectadas por la crisis
financiera, que está agravando la corrección del mercado inmobiliario en muchos
países en un momento en el que la demanda externa está cayendo rápidamente",
dijo la Comisión.
En tanto, las perspectivas y
resultados corporativos empeoran mientras las autoridades globales aumentan sus
esfuerzos para apuntalar a las economías frente a una recesión, que el lunes
reclamaba nuevas víctimas, desde bancos hasta minoristas y fabricantes.
En Jerusalén, Jeffrey Lacker, presidente del banco de la Reserva Federal de
Richmond, sostuvo que la economía de Estados Unidos ciertamente se estaba
contrayendo. La semana pasada, datos mostraron que la misma se contrajo un 0,3
por ciento a tasa anual en el tercer trimestre, su mayor contracción en siete
años.
"Creo que en este punto es definitivamente una recesión. (Pero) lo profunda,
empinada y extensa será es algo incierto", comentó Lacker, quien a partir de
2009 tendrá derecho a voto en las reuniones en las que la Fed fija su tasa clave
de interés.
Más evidencias de los problemas en Estados Unidos llegaron de la minorista de
artículos electrónicos Circuit City Inc, que anunció el cierre de 155 tiendas y
dijo que estaba evaluando opciones de reestructuración a medida que empeoran sus
problemas. La compañía también recortará el 17 por ciento de su plantilla
laboral doméstica.
Los mercados bursátiles del mundo tuvieron en octubre el peor mes de su
historia, al perder la friolera de 5,79 billones (millones de millones) de
dólares, informó el lunes Standard & Poor's.
El derrumbe de los mercados mundiales, en medio de una limitación del crédito
y preocupaciones sobre una recesión mundial, hicieron desaparecer US$ 16,2
billones en valores bursátiles en lo que va del año, expresó S&P.
Según algunos analistas, los mercados observaban atentamente los últimos
acontecimientos de la campaña electoral en Estados Unidos antes de las
presidenciales de este martes, con los sondeos otorgando una fuerte ventaja al
demócrata Barack Obama sobre el republicano John McCain.
Como
efecto del derrumbe de los precios del petróleo, los llamados países
"emergentes" y "periféricos ya se están acoplando al tsunami
financiero-recesivo, mientras la baja del petróleo y las materias primas,
agregada a la suba imparable del dólar, preanuncia una mayor agudización
del proceso recesivo con baja del consumo en las economías a escala planetaria.
Las
empresas transnacionales estadounidenses han comenzado a anunciar, una detrás de
otra, olas de despidos en todo el mundo, en el marco de reestructuraciones para
hacer frente a un huracán económico recesivo que se intensifica cada día con
caídas de las ventas y de la producción.
Desde las finanzas, los servicios, las tecnológicas, la publicidad, los medios
de comunicación hasta la industria automotriz, pasando por la informática,
ningún sector parece quedar a salvo del proceso recesivo que sobreviene como
consecuencia del colapso financiero.
Según indicó el viernes el gabinete de orientación laboral (internacional)
Challenger, Gray y Christmas, en 2008 se superará la barra de un millón de
empleos perdidos, cifra a la que no se había llegado en 2006 ni en 2007.
La crisis, que al principio era solo financiera, ya se hace sentir en todos los
ámbitos de la sociedad mundial globalizada y nivelada por un mismo "programa
económico" exportado desde las potencias centrales a la periferia.
Y la
crisis se hace global por una razón sencilla: La economía mundial está
globalizada y es "interdependiente", no solamente porque está "dolarizada" (la
moneda patrón del Imperio en crisis), sino porque los comercios exteriores y los
sistemas económicos productivos están controlados por los mismos bancos y
empresas trasnacionales que se encuentran en crisis tanto en EEUU como en Europa
(el comando central del Imperio global).
Por lo
tanto, las primeras oleadas despidos que se verifican a nivel mundial
surgen de los planteles de personal de estas empresas y bancos extendidas tanto
por los países centrales como en el mundo de la periferia.
Según los
expertos, a esta primera oleada de despidos de las trasnacionales seguirá una
segunda oleada de despidos masivos en los países emergentes o periféricos
donde operan, a medida que se profundice la recesión estructural con caída del
consumo.
Importantes grupos financieros e industriales transnacionales anunciaron el
viernes la supresión de miles de empleos: 10.000 por parte del
estadounidense American Express, unos 3.000 en el fabricante de equipos Motorola
y 3.500 por parte de la compañía automotriz japonesa Nissan en sus fábricas de
España, Japón y EEUU.
El fantasma recesivo
Cifras
oficiales de la zona euro mostraron que el bloque de 15 países ya está en
recesión, de acuerdo con proyecciones y estimaciones de economistas e
instituciones privadas.
Mientras las autoridades imperiales
se preocupan por salvar a los bancos quebrados, los números negativos de su
macroeconomía se acumulan: Inflación creciente, déficit creciente, desempleo
creciente, consumo decreciente, todas las señales de una desaceleración
económica que en casos puntuales como EEUU, España, Reino Unido y Alemania,
ya tocan el primer escalón de la recesión.
Alemania registró una fuerte caída de
las ventas minoristas en septiembre (-2,3% respecto a agosto) y el PIB de España
se redujo en 0,2% en el tercer trimestre.
Los
índices preliminares de los gerentes de compras de la zona euro elaborados por
la firma Markit para octubre muestran que el sector servicios se contrajo al
ritmo más rápido medido desde el derrumbe tras los atentados del 11 de
septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La
economía de China (la locomotora del mundo "emergente"), se está enfriando
más rápido de lo que la mayoría de los analistas había previsto, desinflando las
esperanzas de que la demanda del país podría ayudar a mantener activa la
economía mundial en momentos en que el mundo desarrollado atraviesa una crisis
financiera.
La
desaceleración "va a ser mucho más palpable" en Asia el año entrante, en
gran parte debido a una menor demanda de bienes de exportación asiáticos en
otras partes del mundo, dice Duncan Wooldridge, economista jefe para Asia de UBS (Unión de Bancos Suizos) .
La oficina de estadísticas de China informó la semana pasada que el crecimiento
económico se desaceleró a 9% en el tercer trimestre con respecto a idéntico
lapso del año previo, luego de un avance de 10,1% en el segundo trimestre y de
10,6% en el primero. China acumula una expansión promedio de 9,9% en lo que va
del año y es probable que anote su primer año de crecimiento por debajo del 10%
desde 2002.
"La crisis financiera global ya ha asestado un severo golpe a la confianza de
los inversionistas y los consumidores en muchos países del mundo, y China no es
la excepción", dijo Li Xiaochao, portavoz de la Oficina Nacional de
Estadísticas.
Como
efecto del derrumbe de los precios del petróleo, los países productores del
Golfo Pérsico también se están acoplando al tsunami financiero-recesivo, mientras la
subida imparable del dólar preanuncia una mayor agudización del proceso recesivo
con baja del consumo en las economías a escala planetaria.
La
tormenta financiera global alcanzó al Golfo Pérsico cuando el Banco Central
de Kuwait garantizó los depósitos bancarios y anunció el rescate de uno
de los mayores bancos del país.
Se trata
del primer rescate bancario en el Golfo, una región que parecía relativamente
inmune a los embates de la crisis financiera.
En un gesto aparente por aliviar el
impacto de la crisis en sus ciudadanos, Arabia Saudita divulgó el domingo
de la semana pasada, que destinará US$2.300 millones a préstamos para deudores de bajos ingresos.
En Dubai, las empresas de
bienes raíces dijeron ver señales de una moderación en los precios por primera
vez en años, mientras se evapora la financiación y los especuladores se retiran
de un mercado que hasta hace poco estaba al rojo vivo.
América
Latina, cuyas bolsas están siendo golpeadas a niveles inéditos, está buscando
aceleradamente un paraguas contra el colapso financiero-recesivo que ya se
proyecta sobre sus economías.
La amenaza
de que la crisis financiera mundial socave los cimientos de la economía real
de los países latinoamericanos llevó a los mandatarios que participaron en
la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador a exigir medidas y hacerse oír en
la creación de una nueva arquitectura financiera internacional.
La principal preocupación, según un comunicado especial aprobado el jueves por
la noche en San Salvador, son los "potenciales efectos sobre el sector real
de la economía" y sobre la "estabilidad política y social de la región".
Por ello, se comprometieron a "tomar las medidas necesarias para proteger el
empleo y la inversión (...) e impulsar políticas sociales que beneficien en
particular a los sectores más vulnerables".
Por su lado, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó este
viernes en La Habana a cambiar el sistema financiero internacional vigente, y
"sacar provecho" de la actual crisis en lugar de "quedarnos llorando".
Desde
fines de septiembre, Brasil, México, Rusia e India han, en conjunto, utilizado
más de US$75.000 millones de sus reservas para vender dólares y proteger sus
monedas, afirma Win Thin, estratega de Brown Brothers Harriman.
Según un
índice elaborado por la firma de valores J.P. Morgan, la prima exigida por los
inversionistas para invertir en deuda de los mercados emergentes es de ocho
puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro estadounidense.
Hace
apenas un mes, era de cuatro puntos porcentuales. Eso dificulta mucho que los
gobiernos obtengan el financiamiento que necesitan para pagar sus deudas o
aumentar el gasto para contener un enfriamiento de la economía.
En una muestra del impacto de la crisis en América Latina, los bancos centrales
de México y Brasil invirtieron el jueves miles de millones de dólares de sus
reservas para frenar el acelerado declive de sus divisas que está poniendo a
prueba la estabilidad económica de la región.
El banco
central de México vendió US$1.000 millones de sus reservas en dólares mientras
el peso alcanzó el nivel más bajo de su historia respecto a la moneda
estadounidense. México ha gastado más del 10% de sus reservas en el combate de
esta crisis.
En Brasil, donde el real ha perdido cerca de un tercio de su valor desde agosto,
el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, ha inundado el mercado
local con dólares. la semana pasada, anunció su mayor intervención hasta la
fecha: un programa de canje cambiario de US$50.000 millones cuyo objetivo es
proveer la liquidez a los mercados cambiarios a futuro, que prácticamente se ha
agotado por la falta de dólares. Brasil también suspendió un impuesto a la
inversión extranjera en un intento por interrumpir el éxodo de dólares del
mercado.
En tanto, la crisis financiera global está causando escalofríos en
Europa del Este y
otros países del continente que dependen del endeudamiento externo para impulsar
sus economías emergentes.
Mientras Europa Occidental empieza a pensar que lo peor de la crisis bancaria
ya pasó, sus vecinos más pobres -que no pueden darse el lujo de inyectar miles
de millones de euros en sus bancos- están perdiendo el acceso al crédito
extranjero que ha propulsado su crecimiento.
Hungría es el ejemplo más reciente
de una economía al borde del precipicio. El banco central subió el
miércoles las tasas de interés en tres puntos porcentuales como un recurso de
emergencia para frenar la espiral descendiente de su moneda.
Esto representa una clara señal de
que la crisis financiera global está tocando la economía real y amenaza con
asestar nuevos golpes.
La semana
pasada, Standard & Poor's advirtió de posibles rebajas en la calificación de
riesgo de Bulgaria y Rusia. Bulgaria depende del capital extranjero para cerrar
la brecha considerable entre lo que importa y lo que exporta. Ahora enfrenta "el
riesgo de un declive abrupto del financiamiento externo", escribió S&P. Rusia,
mientras tanto, podría enfrentar mayores costos relacionados al rescate de su
sistema bancario, añadió.
Durante la última semana, Hungría subió sus tasas de interés en tres puntos porcentuales
para ayudar a su debilitada moneda, el florín, en una economía que enfrenta una
posible recesión. Tales alzas de tasas son "una píldora peligrosa que podría
matar al paciente", escribieron analistas de Danske Bank.