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Desocupados en España |
El fantasma recesivo
Cifras
oficiales de la zona euro mostraron que el bloque de 15 países ya está en
recesión, de acuerdo con proyecciones y estimaciones de economistas e
instituciones privadas.
Mientras las autoridades imperiales
se preocupan por salvar a los bancos quebrados, los números negativos de su
macroeconomía se acumulan: Inflación creciente, déficit creciente, desempleo
creciente, consumo decreciente, todas las señales de una desaceleración
económica que en casos puntuales como EEUU, España, Reino Unido y Alemania,
ya tocan el primer escalón de la recesión.
Alemania registró una fuerte caída de
las ventas minoristas en septiembre (-2,3% respecto a agosto) y el PIB de España
se redujo en 0,2% en el tercer trimestre.
Los
índices preliminares de los gerentes de compras de la zona euro elaborados por
la firma Markit para octubre muestran que el sector servicios se contrajo al
ritmo más rápido medido desde el derrumbe tras los atentados del 11 de
septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La
economía de China (la locomotora del mundo "emergente"), se está enfriando
más rápido de lo que la mayoría de los analistas había previsto, desinflando las
esperanzas de que la demanda del país podría ayudar a mantener activa la
economía mundial en momentos en que el mundo desarrollado atraviesa una crisis
financiera.
La
desaceleración "va a ser mucho más palpable" en Asia el año entrante, en
gran parte debido a una menor demanda de bienes de exportación asiáticos en
otras partes del mundo, dice Duncan Wooldridge, economista jefe para Asia de UBS (Unión de Bancos Suizos) .
La oficina de estadísticas de China informó la semana pasada que el crecimiento
económico se desaceleró a 9% en el tercer trimestre con respecto a idéntico
lapso del año previo, luego de un avance de 10,1% en el segundo trimestre y de
10,6% en el primero. China acumula una expansión promedio de 9,9% en lo que va
del año y es probable que anote su primer año de crecimiento por debajo del 10%
desde 2002.
"La crisis financiera global ya ha asestado un severo golpe a la confianza de
los inversionistas y los consumidores en muchos países del mundo, y China no es
la excepción", dijo Li Xiaochao, portavoz de la Oficina Nacional de
Estadísticas.
Como
efecto del derrumbe de los precios del petróleo, los países productores del
Golfo Pérsico también se están acoplando al tsunami financiero-recesivo, mientras la
subida imparable del dólar preanuncia una mayor agudización del proceso recesivo
con baja del consumo en las economías a escala planetaria.
La
tormenta financiera global alcanzó al Golfo Pérsico cuando el Banco Central
de Kuwait garantizó los depósitos bancarios y anunció el rescate de uno
de los mayores bancos del país.
Se trata
del primer rescate bancario en el Golfo, una región que parecía relativamente
inmune a los embates de la crisis financiera.
En un gesto aparente por aliviar el
impacto de la crisis en sus ciudadanos, Arabia Saudita divulgó el domingo
de la semana pasada, que destinará US$2.300 millones a préstamos para deudores de bajos ingresos.
En Dubai, las empresas de
bienes raíces dijeron ver señales de una moderación en los precios por primera
vez en años, mientras se evapora la financiación y los especuladores se retiran
de un mercado que hasta hace poco estaba al rojo vivo.
América
Latina, cuyas bolsas están siendo golpeadas a niveles inéditos, está buscando
aceleradamente un paraguas contra el colapso financiero-recesivo que ya se
proyecta sobre sus economías.
La amenaza
de que la crisis financiera mundial socave los cimientos de la economía real
de los países latinoamericanos llevó a los mandatarios que participaron en
la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador a exigir medidas y hacerse oír en
la creación de una nueva arquitectura financiera internacional.
La principal preocupación, según un comunicado especial aprobado el jueves por
la noche en San Salvador, son los "potenciales efectos sobre el sector real
de la economía" y sobre la "estabilidad política y social de la región".
Por ello, se comprometieron a "tomar las medidas necesarias para proteger el
empleo y la inversión (...) e impulsar políticas sociales que beneficien en
particular a los sectores más vulnerables".
Por su lado, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó este
viernes en La Habana a cambiar el sistema financiero internacional vigente, y
"sacar provecho" de la actual crisis en lugar de "quedarnos llorando".
Desde
fines de septiembre, Brasil, México, Rusia e India han, en conjunto, utilizado
más de US$75.000 millones de sus reservas para vender dólares y proteger sus
monedas, afirma Win Thin, estratega de Brown Brothers Harriman.
Según un
índice elaborado por la firma de valores J.P. Morgan, la prima exigida por los
inversionistas para invertir en deuda de los mercados emergentes es de ocho
puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro estadounidense.
Hace
apenas un mes, era de cuatro puntos porcentuales. Eso dificulta mucho que los
gobiernos obtengan el financiamiento que necesitan para pagar sus deudas o
aumentar el gasto para contener un enfriamiento de la economía.
En una muestra del impacto de la crisis en América Latina, los bancos centrales
de México y Brasil invirtieron el jueves miles de millones de dólares de sus
reservas para frenar el acelerado declive de sus divisas que está poniendo a
prueba la estabilidad económica de la región.
El banco
central de México vendió US$1.000 millones de sus reservas en dólares mientras
el peso alcanzó el nivel más bajo de su historia respecto a la moneda
estadounidense. México ha gastado más del 10% de sus reservas en el combate de
esta crisis.
En Brasil, donde el real ha perdido cerca de un tercio de su valor desde agosto,
el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, ha inundado el mercado
local con dólares. la semana pasada, anunció su mayor intervención hasta la
fecha: un programa de canje cambiario de US$50.000 millones cuyo objetivo es
proveer la liquidez a los mercados cambiarios a futuro, que prácticamente se ha
agotado por la falta de dólares. Brasil también suspendió un impuesto a la
inversión extranjera en un intento por interrumpir el éxodo de dólares del
mercado.
En tanto, la crisis financiera global está causando escalofríos en
Europa del Este y
otros países del continente que dependen del endeudamiento externo para impulsar
sus economías emergentes.
Mientras Europa Occidental empieza a pensar que lo peor de la crisis bancaria
ya pasó, sus vecinos más pobres -que no pueden darse el lujo de inyectar miles
de millones de euros en sus bancos- están perdiendo el acceso al crédito
extranjero que ha propulsado su crecimiento.
Hungría es el ejemplo más reciente
de una economía al borde del precipicio. El banco central subió el
miércoles las tasas de interés en tres puntos porcentuales como un recurso de
emergencia para frenar la espiral descendiente de su moneda.
Esto representa una clara señal de
que la crisis financiera global está tocando la economía real y amenaza con
asestar nuevos golpes.
La semana
pasada, Standard & Poor's advirtió de posibles rebajas en la calificación de
riesgo de Bulgaria y Rusia. Bulgaria depende del capital extranjero para cerrar
la brecha considerable entre lo que importa y lo que exporta. Ahora enfrenta "el
riesgo de un declive abrupto del financiamiento externo", escribió S&P. Rusia,
mientras tanto, podría enfrentar mayores costos relacionados al rescate de su
sistema bancario, añadió.
Durante la última semana, Hungría subió sus tasas de interés en tres puntos porcentuales
para ayudar a su debilitada moneda, el florín, en una economía que enfrenta una
posible recesión. Tales alzas de tasas son "una píldora peligrosa que podría
matar al paciente", escribieron analistas de Danske Bank.