Los analistas predicen que la
industria automotriz estadounidense enfrentará un duro octubre, luego de
un septiembre en el que las ventas tocaron fondos que no se veían desde
principios de la década de los 90.
El sitio Web de estadísticas
automotrices Edmunds.com predice que las ventas en EEUU caerán 30% este mes
frente al mismo lapso del año anterior, con General Motors prediciendo
una caída de 40%.
En consecuencia, la industria automotriz será la más reciente en estar
recibiendo un paquete multimillonario de ayuda del gobierno de Estados Unidos
para evitar un desplome hacia la bancarrota.
Ford, General Motors(GM) y Chrysler, antes conocidos como "los tres grandes",
se encuentran en una situación precaria, en parte por la desaceleración
económica, mala administración y pocas posibilidades para prestar dinero debido
a la crisis crediticia.
Las tres empresas han estado dialogando intensamente por una asistencia y el
miércoles GM pidió US$10.000 millones para adquirir a Chrysler LLC del
grupo Cerberus Capital Management.
La fusión implicaría recorte en la producción, en las concesionarias y en
la nómina, aunque políticamente quedaría difícil utilizar dinero público para
dejar muchos empleados cesantes.
General Motors Corp. anunció que
las ventas de vehículos en el tercer trimestre cayeron 11% en todo el mundo,
la señal más reciente de que el crecimiento fuera de Estados Unidos ha dejado de
compensar el declive de ventas en Norteamérica.
GM, marcando su tercera caída trimestral, vendió 2,11 millones de vehículos en
el trimestre.
Eso llevó a GM, que hasta hace
poco era la mayor automotriz del mundo por ventas, a caer por debajo de
Toyota Motor Corp., la cual la semana pasada reportó ventas globales de 2,24
millones de vehículos en el tercer trimestre, una caída de 4%.
Hasta este año el crecimiento
internacional había mantenido al total de las ventas de GM al alza, pero las
ventas en Europa Occidental han caído y algunos mercados emergentes clave
muestran señales de debilidad a medida que los problemas económicos y
crediticios golpean a la confianza de los consumidores.
En Norteamérica, el declive del mercado estadounidense y un viraje de los
consumidores de las camionetas a los autos pequeños están golpeando a la
automotriz.
Para Romain Wacziarg, profesor de Economía de la Escuela de Administración
Anderson de UCLA, el paquete de ayuda no debería demorar la inevitable
reducción de la industria.
"La industria viene achicándose en términos laborales desde 2005. En tres
años la reducción de empleados ha sido inmensa", dijo el catedrático a la
BBC.
"Lo que se necesitaría hacer con la ayuda es utilizarla para aliviar el ajuste,
capacitando a los trabajadores en otras disciplinas y darles las compensaciones
correspondientes y otras obligaciones. Medidas de alivio", recalcó.
Según el profesor Wacziarg, a la industria automotriz le pasará lo que a la del
acero: se redujo drásticamente, pero no desapareció.
"La industria se va a reducir, no importa cuánto dinero se le inyecte",
afirmó.
Parece que no se trata sólo de los precios del petróleo y la crisis económica
los que están presionando la industria, eso sólo está acelerando algo que ya
venía sucediendo.
Los fabricantes estadounidenses han estado perdiendo mercados en el exterior.
La fabricación se ha llevado a terceros países y los analistas piensan que eso
va a continuar, aunque no sólo con Estados Unidos.
Las empresas japonesas y europeas ya están haciendo lo mismo, llevando
sus fábricas a países de economías medianas como México o Europa Oriental.
Una de los factores que preocupa a Romain Wacziarg es el impacto social
que tendrá el achique, lo que irá a pasar con las ciudades que dependen en gran
parte de la industria automotriz.
Durante la caída del acero, la ciudad de Pittsburg logró reinventarse,
transformarse y revitalizarse.
Igualmente podría suceder con una ciudad como Detroit cuando pierda las fábricas
de autos.
Según
The Wall Street Journal,
las ventas en el tercer trimestre en EEUU cayeron 19% a 977.804 vehículos,
mientras que las ventas en Europa Occidental cayeron 12% a 459.219 autos.
La debilidad en ambas regiones,
que representan cerca del 68% de las ventas generales de GM en el período abrumó
al crecimiento que se presentó en otras regiones.
Las ventas en Latinoamérica,
África y Medio Oriente subieron 3,4%, mientras que las ventas en Asia y el
Pacífico subieron 2,6%.
La debilidad en ventas en Europa se desprende de muchos de los mismos
factores: problemas en el mercado inmobiliario, contracción del crédito, que han
afectado las ventas estadounidenses en los últimos meses.
Varias automotrices europeas
han reducido sus proyecciones de ventas y ganancias en la última semana,
debido al profundo declive en la región.
En Norteamérica, GM está adaptando
sus planes de producción para ajustarse al declive en las ventas y el
cambio en las preferencias de los consumidores.
La compañía planea reducir
significativamente la producción de camionetas y todo terrenos, incrementando la
capacidad de fabricación de vehículos más pequeños y acelerando sus esfuerzos
para introducir autos de consumo eficiente de combustible.
Las cifras -según el
Journal-
subrayan los retos que enfrenta GM en medio de las preocupaciones de los
inversionistas sobre si la compañía puede enfrentar una escasez de efectivo el
próximo año.
GM está tratando de recortar
costos y vender activos, como parte de un plan para sumar US$15.000 millones en
liquidez para finales de 2009, mientras que sigue adelante con las negociaciones
para una posible fusión con Chrysler LLC.
"Veo a los tres gigantes (Ford, GM y Chrysler) consolidándose,
reduciéndose y concentrándose en el diseño y los componentes de alta tecnología.
Pero eso solo será una fracción del plantel laboral", vaticinó el profesor de
UCLA, Romain Wacziarg.
"La mayoría de la fabricación en masa, los repuestos y los sistemas
automatizados se realizarán en otros países"., añadió.
Para las mayoría de los analistas, la bancarrota de las "tres grandes"
automotrices imperiales está marcando claramente el comienzo del "impacto
social" de la crisis crediticia-financiera en la economía real
estadounidense.