(IAR
Noticias)
28-Octubre-08
Los violentos vaivenes en los mercados cambiarios globales son causados por
factores a corto plazo como el temor a las turbulencias económicas y el cierre
de posiciones que dependen del dinero prestado. Sin embargo, es muy probable que
estas oscilaciones tengan consecuencias a largo plazo para las economías
desarrolladas y emergentes.
Por
Joanna Slater y
Jon Hilsenrath - The Wall Street Journal
Se requiere mejorar el manejo y uso" de los ingresos por
ventas externas para favorecer "la competitividad a largo plazo, la formación de
recursos humanos y la diversificación exportadora", afirma el Panorama de la
Inserción Internacional de América Latina y el Caribe, presentado este lunes en
México por la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).
Entre julio y mediados de octubre, los precios del trigo y del maíz cayeron 70
por ciento, el del petróleo 55 por ciento, y los del aluminio, el cobre, el
níquel y el platino cerca de 50 por ciento. Esas caídas afectan a los países de
la región.
"La reducción prevista de los precios de los productos básicos el último
trimestre de 2008 es un hecho negativo para los países en desarrollo
exportadores de materias primas como los de América Latina y el Caribe", indica
el estudio.
Para la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en estos momentos de
crisis financiera internacional, de la que la región no es responsable, "la
recesión (en Estados Unidos) aparece como algo inevitable".
Los países latinoamericanos están mejor preparados para enfrentar los problemas
en marcha, de los "que no sabemos si ya tocaron fondo", pero de todas maneras
resultarán golpeados, aseveró.
En 2009, el sector externo puede "dejar de ser un factor de holgura para la
región", luego de que sus exportaciones llegaron a crecer a ritmos incluso
superiores a los del promedio mundial entre 2003 y 2007, advierte la Cepal.
El repunte de las ventas de la región alcanzó su punto más alto en 2005, con
cerca de 12 por ciento anual. Este año la expansión exportadora será de 2,3 por
ciento y para el año próximo se prevé un crecimiento incluso menor.
Pero los mejores términos de intercambio, el flujo positivo de financiamiento
externo y la reducción del desempleo de 11 a 7,7 por ciento entre 2003 y 2006,
entre otros factores registrados en la región, pudieron haber sido mejor
aprovechados para enfrentar esta coyuntura, dijo Bárcena.
La agencia especializada de las Naciones Unidas recomienda afianzar los esquemas
de integración y comercio regional, pues es el momento propicio para "actualizar
la noción de regionalismo abierto, reforzando la complementariedad entre la
integración a la economía mundial y los esquemas" de intercambio locales.
"Los esquemas de integración incorporan elementos de desarrollo y coordinación
de políticas que no contemplan los acuerdos de libre comercio suscritos con
socios de fuera de la región. Aunque allí radica la superioridad de la
integración, exige un serio esfuerzo político y técnico, hasta ahora
insuficiente", apunta el informe.
La Cepal exhortó a los países a considerar que "la integración no se agota en la
dimensión comercial y que es necesario otorgar más relevancia a los aspectos
sociales, sobre todo en un continente tan marcado por las desigualdades"
sociales.
El comercio intrarregional viene en franco aumento desde 2003, cuando creció
poco más de 15 por ciento. En 2007 su expansión fue de casi 20 por ciento. A
diferencia de lo que sucede con las exportaciones al resto del mundo, en este
intercambio no prevalecen los recursos naturales, sino los productos con valor
agregado.
En un informe de 2007, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo señalaba que la integración regional fomenta las capacidades
económicas de los países en desarrollo y los pone a competir con mayores
posibilidades.
"Reforzar la integración regional es un camino natural para salir mejor parados
de esta crisis. Es un buen momento para que la región latinoamericana imprima
velocidad a sus procesos internos y así logre desmarcarse algo del entorno
mundial", dijo a IPS el especialista en comercio Teodoro Álvarez, de la
Universidad Nacional Autónoma de México.
"No se puede seguir anclado como México en una gran dependencia del mercado
estadounidense, es necesario ver hacia adentro de la región, donde hay la gran
ventaja de tener economías relativamente sanas", opinó Álvarez en referencia al
peso que tiene en la economía mexicana el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte, con Estados Unidos y Canadá.
En su informe, la Cepal exhorta a los países de la región a diseñar estrategias
comerciales más activas frente a todos los mercados, pero especialmente con los
asiáticos.
Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos nacionales para enfrentar la crisis
internacional, los efectos negativos serán inevitables, sostiene la Cepal. El
escenario más probable es que en 2009 la región registre un crecimiento
económico inferior a tres por ciento, frente al promedio de cinco por ciento del
período 2003-2007. "No es posible descartar que el impacto de esta crisis sea
considerable pero, sin duda alguna", habría sido "aun mayor" en ausencia de las
reformas financieras adoptadas por la región en los últimos años y de los
beneficios que obtuvo en los mercados, indica la Cepal.
"Es el momento de perseverar con el timón firme en las reformas que están
permitiendo resistir la tormenta financiera con daños aún menores:
responsabilidad fiscal y control antiinflacionario, apertura comercial y
diversificación de mercados, reducción de la deuda externa y acumulación de
reservas internacionales", añade.
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