Una gigantesca ola de ventas de acciones asiáticas el lunes subraya el
creciente nerviosismo de los inversionistas ante las vulnerabilidades de una
región que, hasta hace poco, era considerada relativamente inmune al contagio de
la crisis financiera.
Por Peter Stein y Laura Santini, en Hong Kong,
Hiroku Tabuchi, Yumiko Ono y Yuka Hayashi, en Tokio - The Wall
Street Journal
La Bolsa de Tokio cayó 6,4% para alcanzar su nivel más bajo en 26 años y la
Bolsa de Hong Kong perdió 12,7% mientras los inversionistas se retiraban de los
mercados accionarios y cambiarios de la región. El índice de referencia de la
Bolsa de Manila retrocedió 12,23% y el de la Bolsa de Bangkok 10,5%. Shanghai
perdió 6,3%, Taiwán 4,7% y Mumbai 2,2%. Sólo Corea del Sur se resistió a la
tendencia, cerrando con un alza modesta después de que el banco central
anunciara un recorte de tres cuartos de punto porcentual en su tasa de interés.
El Promedio Industrial Dow Jones, por su parte, cerró con una pérdida de
203,18 puntos, un 2,4%, luego de descender 423 puntos desde su máximo de la
jornada. El indicador se ubicó en 8.175,77 unidades. Las bolsas europeas también
cayeron el lunes.
Los declives en Asia, que se suman a las marcadas pérdidas del viernes,
señalan que la crisis que empezó con los créditos hipotecarios de alto riesgo en
Estados Unidos se ha adentrado de lleno en el corazón de Asia. Aunque la
exposición de los bancos a la contracción global de crédito ha sido motivo de
preocupación, el punto más vulnerable es la dependencia asiática de sus
exportaciones a las debilitadas economías de EE.UU. y Europa.
"La falsa premisa ha sido siempre que Asia podía desacoplarse", dijo Stephen
Roach, presidente para Asia de Morgan Stanley. "Creo que estamos presenciando
que en una recesión global no hay cómo desacoplarse de los poderosos vínculos
transfronterizos de los flujos de comercio, de capital, de mano de obra y de
información", señaló.
Las divisas de la zona Asia-Pacífico siguieron cayendo frente al dólar.
Aunque el banco central de Australia intervino el viernes y el lunes, el dólar
australiano sigue en su nivel más bajo de los últimos cinco años. Las
autoridades monetarias de Hong Kong también intervinieron para asegurarse de que
la divisa local, que tiene un tipo de cambio fijo con el dólar, no se apreciara
demasiado.
En Japón, el Promedio de Acciones Nikkei 225 cayó 486,18 puntos a 7.162,90
luego de que los inversionistas vendieran nerviosos acciones de bancos y
exportadores respondiendo a nuevos temores sobre las consecuencias de la crisis
financiera de EE.UU. y el fortalecimiento del yen (ver nota relacionada). El
Nikkei 225 ha perdido la mitad de su valor este año y está en su punto más bajo
desde octubre de 1982, en los albores de un auge exportador que llevó al
indicador a los 38.915,87 yenes. "Es una crisis. Es un shock psicológico pensar
que estamos de vuelta donde estábamos hace casi 30 años", lamentó Hisashi Takeda,
un empleado de bienes raíces en Tokio.
Las preocupaciones sobre los bancos de Japón aumentaron el lunes después de
que Mitsubishi UFJ, el mayor prestamista de Japón, anunciara que planea recaudar
el próximo año hasta 990.000 millones de yenes, unos US$10.600 millones, en
capital mediante la venta de acciones. Hasta hace poco, los bancos de Japón
parecían estar entre los más sólidos del mundo.
Los analistas esperan que Sumitomo Mitsui Financial Group y Mizuho Financial
Group sigan el ejemplo, aunque los dos bancos indicaron que no tenían planes
para levantar capital. La acción de Mitsubishi UFJ y la de Mizuho declinaron 15%
el lunes, mientras que la de Sumitomo Mitsui descendió 11%.
El derrumbe bursátil ha dejado de manifiesto un punto de debilidad de los
bancos japoneses: su dependencia de participaciones accionarias como componente
de su capital de riesgo. Tales posiciones, que representan aproximadamente un 3%
del valor de la bolsa japonesa, son un legado de la práctica de los bancos y sus
deudores de poseer participaciones cruzadas entre ellos para afianzar lazos.
En junio, por ejemplo, Mitsubishi UFJ poseía un portafolio de acciones
japonesas valoradas en US$65.500 millones con ganancias no realizadas de US$19.300
millones. Con una caída de 40% en la bolsa desde entonces, se estima que su
portafolio ha disminuido a menos de US$39.700 millones, una pérdida de US$6.760
millones en su valor, según Kristine Li, analista de KBC Securities en Tokio.
Parte de esa pérdida en el valor debe ser deducida de la base de capital del
banco.
La economía japonesa depende mucho de las exportaciones para su crecimiento,
lo que la vuelve vulnerable a la fluctuación del tipo de cambio y la economía
internacional. En 2007, las exportaciones representaron un 67% del crecimiento
del PIB japonés.
Las exportaciones no constituyen el único temor que golpea a los mercados
asiáticos. Otro detonante es la decisión de la presidenta de Argentina de
nacionalizar los fondos de pensiones, algo que ha hecho temer que otros países
recurran a medidas extremas para cumplir con sus responsabilidades. "Por primera
vez en mucho tiempo empezamos a oír hablar de un contagio en los mercados
emergentes" dijo Steve Diggle, socio en Artradis Fund Management, un fondo de
cobertura de US$4.000 millones en Singapur.