Mientras, el petróleo seguía depreciándose, pese al recorte de producción de 1,5
millones barriles diarios anunciado la semana pasada por la OPEP.
El petróleo Brent del Mar del Norte se cotizó el lunes por debajo de los US$
60 en Londres, por primera vez desde marzo de 2007, consecuencia del
fortalecimiento del dólar y el temor a una recesión.
Los precios del petróleo han caído un
50% desde su máximo de julio de más de US$147 el barril y el explosivo
crecimiento de las economías de la región ahora parece vulnerable en los
precisos momentos en que los inversionistas internacionales y locales se baten
en retirada de los mercados.
En un gesto aparente por aliviar el
impacto de la crisis en sus ciudadanos, Arabia Saudita divulgó el domingo
que destinará US$2.300 millones a préstamos para deudores de bajos ingresos.
En Dubai, las empresas de
bienes raíces dijeron ver señales de una moderación en los precios por primera
vez en años, mientras se evapora la financiación y los especuladores se retiran
de un mercado que hasta hace poco estaba al rojo vivo.
Durante meses, el Golfo Pérsico parecía inmune a las consecuencias de la crisis
inmobiliaria, crediticia y bancaria que se ha propagado desde Estados Unidos a
Europa, América Latina y partes de Asia. Los gobiernos de la región, con sus
arcas llenas de petrodólares, les aseguraron a los inversionistas que sus
sistemas financieros eran "seguros".
Según los cálculos del Fondo
Monetario Internacional, los precios globales del crudo tendrían que caer por
debajo de US$47 por barril para provocar déficit presupuestarios en la mayoría
de los países del Golfo Pérsico.
La situación, no obstante, varía
mucho de un país a otro. Bahrain, por ejemplo, necesita un precio de US$75 el
barril para acumular un superávit fiscal, comparado con los US$49 de Arabia
Saudita y los US$33 de Kuwait, según el FMI.
La rapidez del reciente desplome del
petróleo ha causado preocupación entre los gobiernos a pesar del aparente
resguardo. En una reunión de emergencia el viernes, la Organización de Países
Exportadores de Petróleo decidió reducir la producción en 1,5 millones de
barriles al día, el mayor recorte casi ocho años.
Según The Wall Street Journal, Asia,
el último reducto de rápido crecimiento económico del mundo, podría estar
mucho más cerca de una recesión de lo que muchos piensan.
Para Estados Unidos y otros países desarrollados, los inversionistas normalmente
definen una recesión como dos trimestres consecutivos de contracción económica.
Para Asia, sin embargo -señala el
Journal- los economistas en general creen que una recesión ocurre cuando el
crecimiento anual a lo largo de la región se desacelera a entre 5% y 6%. Para
China, que ha crecido muchos años a un ritmo de dos dígitos, la tasa en la que
podría hablarse de una recesión probablemente sea aún más alta, posiblemente de
hasta un 8%.
Muchas compañías asiáticas han basado
sus decisiones de inversión en la suposición de que las recientes espectaculares
tasas de crecimiento continuarían. Si no se mantienen, las ganancias bajará,
y será inevitable reducir costos empezando por los despidos laborales.
Muchos economistas creen que Asia ya está al borde de una recesión.
Los analistas del banco de inversión
suizo UBS proyectan para Asia, excluyendo Japón, un crecimiento del Producto
Interno Bruto de alrededor de 6% para el año que viene, lo que dejaría a la
región al borde de una recesión.
Otros economistas, incluyendo
analistas del británico Standard Chartered Bank, prevén un crecimiento inferior
a 8% para China en 2009, lo que también la deja en territorio de recesión.
América Latina, cuyas bolsas están
siendo golpeadas a niveles inéditos, está buscando aceleradamente un paraguas
contra el colapso financiero-recesivo que ya se proyecta sobre sus economías.
En Brasilia, los cuatro países del
Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y otros seis países
sudamericanos asociados discutieron el impacto de la crisis financiera y
analizaron las medidas adoptadas hasta ahora en toda la región.
"Nadie tiene una respuesta inmediata. No tenemos la ilusión de que vamos
a resolver todos los problemas. Esta reunión será un intercambio de experiencias
y para discutir cómo hacer que las acciones en el futuro se puedan adoptar de
forma coordinada y transparente", dijo, al comienzo del encuentro, el canciller brasileño, Celso Amorim.
El anuncio del Banco Central de Brasil de inyectar US$ 50.000 millones en su mercado de cambios para respaldar al real no logró frenar el pesimismo de
los mercados el viernes.
Además, el proyecto gubernamental de estatización del sistema de jubilaciones en
Argentina agravó la semana pasada la agitación de los mercados.
Por su parte, el FMI empezó a revelar sus planes para "salvar" a las
economías de Europa del Este más afectadas por la crisis, que las ha situado
cara a cara con el fantasma de la bancarrota.
Después de Islandia, Ucrania se convirtió el domingo en el segundo país en tres
días en recibir el acuerdo de la institución para un préstamo de US$ 16.500
millones.
En el último mes, el dólar y el
yen se han disparado contra casi todas las monedas del mundo, a medida que
los inversionistas se convencen de que se avecina una recesión global.
El dólar avanzó 16% contra el euro, 24% contra el peso mexicano, 9%
frente al rublo ruso y el viernes registró un récord contra la rupia india.
Este auge puso punto final a dos años y medio de debilidad, según un índice de
la Reserva Federal que mide el desempeño de la moneda estadounidense contra
otras 26 divisas.
Para los mercados emergentes, los
súbitos declives del dólar han sido "muy perjudiciales", señala
Richard Clarida, asesor económico global de Pacific Investment Management Co. y
profesor de la Universidad de Columbia. "Acaba mermando la confianza en los
mercados y generando un problema de inflación", opina.
Desde fines de septiembre, Brasil, México, Rusia e India han, en conjunto,
utilizado más de US$75.000 millones de sus reservas para vender dólares y
proteger sus monedas, afirma Win Thin, estratega de Brown Brothers Harriman.
Curiosamente, y mientras EEUU, con
sus economía y sistema financiero en rojo, exporta "crisis global",
el dólar se ha convertido en el único "refugio seguro" para los "inversores"
(léase especuladores") que huyen del colapso financiero a escala mundial.
Lo que, paradojalmente, y cuando todo
el sistema se derrumba, reafirma el poder de EEUU como potencia regente
del planeta capitalista.