del sube y baja de las
bolsas) claramente ya devino en "crisis crediticia" que
(en una economía del consumo "a crédito" como la de EEUU) agrava el marco
general del desempleo y el achicamiento del consumo.
A esto se suma un dato preocupante y
clave: China, India, Japón y Corea del Sur, con su comercio exterior atado
a la suerte de la economía norteamericana, en primer lugar, y a la europea en
segundo lugar, ya reconocieron que enfrentan una "severa" desaceleración en
sus economías.
El marcado descenso
en el precio de las materias
primas y del oro negro que continuó esta semana, a su vez, puede decretar la
defunción del "crecimiento" de las economías "emergentes" y periféricas que ya
han ingresado a la "desaceleración" de manos de la crisis del crédito y el
achicamiento del consumo.
Este temor a la recesión en el
mercado globalizado fue el que derrumbó esta semana los precios de las acciones,
las monedas y las materias primas a escala global.
El mercado bursátil estadounidense
alcanzó su nivel más bajo de los últimos cinco años mientras que el petróleo
cayó 7,5% y llegó a su menor nivel desde junio de 2007.
La
economía británica se contrajo, y las empresas y bancos desde Japón hasta
Francia, fueron castigadas este viernes por un nuevo desplome generalizado de
las bolsas, mientras se afianzaba el declive en la economía real de EEUU causada
por la peor crisis financiera en 80 años.
Cifras diferentes de la zona euro mostraron que el bloque de 15 países ya
está en recesión, de acuerdo con índices difundidos esta semana.
En este escenario, las bolsas
mundiales vivieron otra jornada negra este viernes con espectaculares
desplomes en América Latina, Asia y Europa, y fuertes caídas en Wall Street, en
un ambiente de alarma por el contagio de la crisis financiera a la economía
real.
En el aniversario del "jueves negro" de 1929, "la mejor palabra para describir
lo que pasa en estos momentos es pánico", según el estratega Satoru Ogasawara,
del Credit Suisse.
Wall Street terminó en fuerte baja, pero limitó netamente las pérdidas luego del
pánico que se extendió por las plazas financieras asiáticas y europeas: el Dow
Jones perdió finalmente 3,59% y el Nasdaq 2,28%.
"Una sesión como ésta no hace sino prolongar la agonía" estimó Mace
Blicksilver, de Marblehead Asset Management.
En América Latina, el principal índice de Sao Paulo, el Bovespa, perdió
6,91%, México 4,61% y Buenos Aires se desplomó, cayendo 7,61%.
Al cierre de los mercados europeos, la Bolsa de Londres perdió un 5%, Francfort,
principal plaza de la zona euro, un 4,96%, París un 3,54% y Madrid 5,2%. La
Bolsa de Milán por su lado cerró con una baja del 5,61%.
En Moscú, las dos bolsas suspendieron sus cotizaciones hasta el martes,
tras hundirse sus índices, el RTS (que cotiza en dólares) y el Micex (en
rublos), más de un 13% en la sesión de este viernes.
Otras de las víctimas de la
crisis, el euro, siguió derrumbándose frente al dólar y llegó a caer por debajo
de los 1,25 dólares, a 1,2497 hacia las 09H30 GMT, por primera vez desde octubre
de 2006, recuperándose luego hacia las 21H00 GMT a 1,2623 dólares.
El euro se ha depreciado aceleradamente en las últimas jornadas y marca niveles
un 20% inferiores a los registrados el pasado mes de julio, hace apenas tres
meses, cuando llegó a marcar récord por encima de 1,6 dólares.
La libra esterlina vale ahora lo
mismo que en 2003, en cambio, el yen alcanzó su nivel más alto frente al dólar en 13 años, a
93,80 yenes por billete verde, debido a que el temor a la recesión impulsa a los
inversores hacia una moneda segura.
Esta espectacular alza del yen y las malas expectativas de resultados de las
grandes empresas japonesas provocaron un desplome del 9,60% al cierre de la
Bolsa de Tokio.
El principal índice de la
plaza japonesa ha perdido un 12,02% en una semana y un 32,08% desde el 1 de
octubre.
Peor fue la caída en la Bolsa de Seúl (-10,6%), donde el grupo Samsung
Electronics anunció un retroceso del 44% de sus beneficios netos en el tercer
trimestre de 2008.
Todas las plazas asiáticas cerraron en rojo escarlata: Bombay perdió 10,96%,
Hong Kong 8,3%, Singapur 8,33%, Bangkok 6,96%, Yakarta 6,9%, Taipei 3,19%,
Sídney 2,6%, Wellington 1,03% y Shanghai 1,92%.
Aumentando el pesimismo, un sondeo de
empresas reflejó que la economía del sector privado de la zona euro se encamina
a sus peores datos desde la recesión de inicios de la década de 1990.
Los índices preliminares de los gerentes de compras de la zona euro elaborados
por la firma Markit para octubre muestran que el sector servicios se contrajo al
ritmo más rápido medido desde el derrumbe tras los atentados del 11 de septiembre de
2001 en Estados Unidos.
El jueves, el Departamento del Trabajo estadounidense anunció que en la última semana
se habían presentado 478.000 solicitudes de ayuda por desempleo, un aumento de
15.000 puestos desde la semana anterior, y muy cercana al récord de 480.250
registrado unas semanas después de los atentados del 11/S.
Y de acuerdo a los estándares de ese
mismo ministerio, si hay más de 400.000 solicitudes de desempleo en una semana
se está, estadísticamente, en una recesión.
"Estamos en un estado de pánico, no sé cómo describir cómo es, pero cuando
cunde el pánico todo pensamiento racional se va por la ventana", dijo Tom
Hougaard, estratega jefe de mercado de City Index.
Al mismo tiempo, las grandes
empresas también empiezan a acumular resultados que auguran tiempos difíciles:
el constructor automotor estadounidense Chrysler anunció la reducción para fin
de año de unos 5.000 puestos administrativos e interinos.
Los gigantes franceses del automóvil, PSA Peugeot-Citroen y Renault, anunciaron
un prolongado cese de su producción, medida también tomada por el líder mundial
de la siderurgia, ArcelorMittal.
El constructor sueco de vehículos pesados Volvo, número dos mundial, presentó
unos beneficios en caída del 36,5% en el tercer trimestre y el hundimiento de
los pedidos (-55%).
Su rival compatriota, Scania, tuvo unos beneficios trimestrales netos en alza de
3,6% interanual, pero sus pedidos también cayeron (-41%).
Los países productores de la OPEP
también se encuentran bajo presión creciente de la crisis financiera
internacional que impacta fuertemente en sus economías, mientras el descenso
del crudo pulveriza sus presupuestos y recaudaciones impactados por la
desaceleración económica.
Este viernes la organización
anunció un recorte de la producción para mantener la estabilidad de los precios,
pero el oro negro continuó derrumbándose en los mercados internacionales.
En cuanto se conoció el anuncio, y
como efecto contrario, el precio del barril en el mercado de futuros cayó más
de US$ 4, quedando en US$ 63,05.
Los
precios del barril de petróleo cayeron a su nivel más bajo en 16 meses en
momentos en que aumentan las probabilidades de que una desaceleración de la
economía reduzca considerablemente la demanda de energía a nivel global.
Para los especialistas la cuestión
está clara: En EEUU ya no hay posibilidad de reactivación económica con
reducciones de tasas de interés, mientras el rescate financiero (realizado con
dinero de los impuestos) sólo consigue contracción del
crédito, desaceleración económica y una profundización del
achicamiento del consumo, con su consecuencia inmediata: Incremento de la
desocupación, y escalada de precios para compensar la falta de ventas.
El capitalismo no se resigna a perder
rentabilidad: Si se caen las ventas las empresas (como ya lo están haciendo)
despiden empleados para "achicar costos", y aumentan precios para
compensar la baja de ventas ganando lo mismo. Ese es el abc (retroalimentado) de
la recesión.
En este escenario, los especialistas
no vislumbran otra cosa que no sean más "semanas negras" para el sistema.