Las primeras señales concretas de la crisis estructural (con recesión) ya se
empiezan a verificar en los datos en rojo de la economía real estadounidense. La
crisis del crédito (emergente de la crisis financiera) combinada con los altos
precios de los alimentos y la energía (a pesar de la baja del petróleo y las commodities) precipita un proceso de desaceleración económica combinado
con una baja del consumo y aumento creciente del índice de desocupación. De esta
manera, el tan temido "impacto social" de la crisis comienza a hacerse
presente en la primera economía imperial.
Informe
IAR Noticias
|
 |
|
Desocupados en la búsqueda de empleo.
|
A
pesar del multimillonario plan de rescate bancario, el Departamento de Trabajo
confirmó el jueves que la crisis financiera, la crisis del crédito y la caída
del consumo ya están mostrando su emergente más temido: Los despidos
laborales masivos que ya afectan a miles de familias estadounidenses.
El miedo a perder el empleo, a su
vez, impulsa a que las familias reduzcan el consumo. El fenómeno describe las
primeras señales claras de la desaceleración económica en EEUU.
Según The Wall Street Journal,
"si los mercados de crédito continúan paralizados, el impacto sobre las
empresas y los consumidores podría ser amplio, reduciendo el acceso a los
préstamos, lo que disminuiría el gasto y la inversión. Los economistas señalaron
que la contracción del crédito podría producir más despidos y provocar una
reducción importante de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal".
En resumen, más allá de la
"crisis" y el "salvataje" de los mercados, hay una crisis estructural paralela
de la economía real norteamericana (con sus números macroeconómicos en rojo) que
se potencia con la histérica "crisis de los mercados" que genera la
crisis del crédito y establece el primer escalón hacia la recesión.
Las estadísticas sobre las
solicitudes de seguro de desempleo no han mejorado, como se esperaba, y el
desempleo oficial actual es del 6,1%, pero viene de un 5% en abril y los
pronósticos son de que a fin de año habrá un 7% de desocupados.
La semana pasada, los temores a
que EEUU entrara en una profunda recesión, provocaron la mayor caída del
Promedio Industrial Dow Jones en 21 años, que coincidió con el descenso de
las ventas minoristas y las ganancias de los bancos y el debilitamiento de la
demanda de materias primas.
En los últimos días se acentuó la tendencia a despedir grandes
cantidades de empleados en industrias tan diversas que van desde los
laboratorios medicinales hasta las tecnológicas.
Según informó el jueves el
Departamento del Trabajo estadounidense, en la última semana se habían
presentado 478.000 solicitudes de ayuda por desempleo, un aumento de 15.000
puestos desde la semana anterior, y muy cercana al récord de 480.250 registrado
unas semanas después de los atentados del 11/S.
De acuerdo a los estándares de ese
mismo ministerio, si hay más de 400.000 solicitudes
de ayuda por desempleo en una
semana se está, estadísticamente, en una recesión.
El gran problema que dejan las
crisis financieras del capitalismo es el encarecimiento y/o desaparición del
crédito. Se contrae el crecimiento económico y las empresas reducen la
producción y achican plantel de empleados para sobrevivir. Es ahí donde la
inflación (en la que ya están sumidas las economías centrales y muchas
periféricas de Asia y América Latina) se puede convertir en recesión o
estanflación (recesión con inflación).
En definitiva, el cóctel crisis
del crédito-caída de la producción-desempleo masivo es lo que ya se proyecta
como efecto inmediato de la crisis financiera con caída bancaria y derrumbe de
bolsas a escala global con epicentro en EEUU y Europa.
Hace tres semanas, las nuevas
solicitudes para recibir la asistencia al desempleo alcanzaron 463.000, el
máximo nivel en siete años en EEUU.
Esta semana se esperaba una mejora, pero no se logró. La entidad señaló que los
estadounidenses que pidieron ayuda al gobierno federal se incrementaron en
15.000, con lo que la nueva cifra se ubica en 478.000.
Las cifras en general muestran un panorama poco halagador. El año pasado, por
esta misma fecha, el número de cesantes queriendo cobrar un cheque de desempleo
era de 330.000.
Debido a la crisis en el sistema
financiero, se recortaron muchos empleos en las instituciones bancarias y en
el sector inmobiliario y de construcción.
Por ejemplo, el banco Goldman Sachs anunció que tendrá que reducir su
plantilla en 3.260 empleado, 10 por ciento del total.
El sector automotriz, es otro de los más afectados por la crisis. Recientemente
General Motors anunció que cerrará plantas en Michigan, Wisconsin y Delaware.
Otras industrias también han comenzado a anunciar sus planes de "reajuste".
La farmacéutica Merck, anunció que despedirá a 7,200 trabajadores, Pepsi
recortará 3,300 y Yahoo 1,500.
El miedo a perder el empleo, no ayuda a la reactivación económica, porque la
gente deja de consumir.
|
|
|
Consultando precios. Una
mujer de compras en un local de una cadena de drgstores, en Manhattan. |
Una encuesta sobre el índice mensual de confianza del consumidor, elaborada por
la agencia Reuters y la Universidad de Michigan, mostró en octubre la
mayor caída desde que comenzó la medición en 1952.
La tendencia más clara se observa en la hotelería y los servicios. La
gente tiende a salir menos y deja de concurrir a los restaurantes.
Los comerciantes están a la espera de lo que suceda entre el Día de Acción de
Gracias del 27 de noviembre y la Navidad, que es la gran temporada de compras y
ventas. Si la gente usa la lógica de los empresarios y no gasta, la recesión
se instalará con furia, señalan los analistas.
En EEUU el gasto de los
consumidores equivale a más del 66 por ciento del Producto Interior Bruto
(PIB). A su vez las ventas de minoristas equivalen a un tercio de las ventas
finales en la economía y a casi la mitad del gasto de los consumidores.
El encarecimiento de los
combustibles, el deterioro en los precios de las propiedades y la caída del
consumo especialmente de automotores (Ford y Toyota ya anunciaron para el
segundo semestre una caída de casi 30% en sus ventas) representan los
principales signos de la creciente recesión.
Desde el mismo gobierno y desde
los bancos de inversión, los expertos ya aseguran que el estancamiento de la
economía vendrá acompañado de una crisis recesiva que posiblemente se extienda
hasta mediados de 2009.
Además, los especialistas advierten que la economía no crecerá este
trimestre, ni el próximo.
Incluso el que fuera el titular de la Reserva Federal por 18 años, Alan
Greenspan, advirtió este jueves en una audiencia en el Congreso que los
estadounidenses tendrían que adaptarse a la inestabilidad laboral.
La empresa VMware, que se dedica a
la creación de software, que en el último cuatrimestre tuvo una ganancia del 32%
y pertenece a una industria que no está entre las más perjudicadas por la
crisis, detuvo de plano la expansión que venía teniendo desde hacía dos años.
"Congelamos todo. Somos conservadores", dijo Mary Ann Gallo, la portavoz de
la empresa.
La lógica funcional histórica del
capitalismo indica que cuando las empresas paralizan o reducen la producción
por la crisis, el efecto más inmediato es el despido de personal.
Los empleados, siempre son la
variable de ajuste de un achicamiento del costo para mantener el mismo nivel de
rentabilidad vendiendo menos.
Ese es el impacto social de la
desaceleración económica que ya se está perfilando claramente en EEUU.