El mortal cóctel bolsas-dólar-petróleo ya comienza a potenciar el escenario más
temido: La recesión mundial. De la mano del derrumbe de los precios de los
commodities, de la contracción del crédito y de la depreciación de las monedas
frente al dólar, comienza a perfilarse un nuevo escenario mundial de la crisis
del sistema capitalista donde el único refugio seguro que va quedando para los
"inversores" es la divisa estadounidense y los bonos del Tesoro USA. Paradojas
de la historia: La potencia que está hundiendo a la economía mundial
(capitalista) con la exportación de su crisis, se convierte a su vez en el único
refugio seguro para los que "huyen de la crisis". Como efecto contagio del
"pánico recesivo" Wall Street y las plazas bursátiles mundiales se siguen
desplomando, el dólar (el activo más buscado) sigue pulverizando al euro, y el
oro negro ya cotiza por debajo de la línea de los US$ 70. En consecuencia, ya se
perfilan dos escenarios contrapuestos: La deflación (depresión) del
mercado internacional y la estanflación (combinación de recesión con inflación)
en los mercados internos afectados por la contracción del crédito y el
achicamiento del consumo. Ya no se trata de la crisis financiera (superestructural
y bancaria) sino de la crisis estructural expandiéndose como un virus contagioso
por todo el planeta capitalista globalizado.
Informe
IAR Noticias
El
mejor título para la semana: Se derrumban las bolsas, el dólar pulveriza al
euro y se desploma el petróleo. La crisis ya se contagia a América Latina y
Europa del Este.
Ni los multimillonarios rescates financieros de la sociedad imperial USA-UE, ni
el anuncio de una "cumbre mundial" sobre la crisis financiera que reunirá a los
países del G20 cerca de Washington el 15 de noviembre, lograron frenar el
hundimiento de las bolsas mundiales, alarmadas por las señales concretas de
recesión en muchos países desarrollados.
El miedo a una recesión mundial
sigue golpeando a las bolsas y los mercados bursátiles que no detienen su
derrumbe potenciado por la subida del dólar y la caída de los precios del
petróleo.
El "pánico recesivo"
continúa derrumbando los precios de las acciones, las monedas y las materias
primas. El mercado bursátil estadounidense alcanzó el miércoles su nivel más
bajo de los últimos cinco años mientras que el petróleo cayó 7,5% y llegó a su
menor nivel desde junio de 2007. La libra esterlina vale ahora lo mismo que en
2003 y el cobre está en su nivel más bajo desde 2005.
El euro cayó hasta 1,2743
dólares, su menor nivel en dos años, afectado por la especulación sobre un
nuevo recorte de los tipos de interés en la zona euro, mientras el billete verde
se beneficia de las perspectivas sobre un plan de estímulo económico en Estados
Unidos.
En las últimas semanas, el dólar
se ha fortalecido frente a casi todas las monedas a excepción del yen.
El miércoles, la divisa
estadounidense llegó a su máximo nivel de los últimos dos años frente al euro,
su punto alto más en cinco años con respecto a la libra esterlina y su récord de
los últimos seis años en relación al rand sudafricano.
La moneda sudafricana, el rand, cayó 9,5% frente al dólar, la lira turca 6,6%, el
real brasileño 5,7% y el zloty polaco 4,9%. El florín húngaro se debilitó 3%
pese a que el banco central elevó en un 3% las tasas de interés para defender la
moneda .
Por su parte, la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reunirá de urgencia el viernes en Viena
para intentar frenar el colapso de los precios del crudo, que han caído a
la mitad en sólo unos meses, en un contexto de masivos indicadores
macroeconómicos que confirman el debilitamiento económico mundial.
Según han indicado varios ministros de la OPEP, el cartel, que produce el 40% de
la oferta mundial de crudo, va a pronunciarse por una reducción significativa de
su oferta, de al menos un millón de barriles diarios, para estabilizar los
precios del petróleo.
Tras el récord histórico alcanzado en julio (147,50 dólares por barril), el
miércoles el barril de crudo llegó a oscilar en torno a 65 dólares, un
nivel que no alcanzaba desde el 10 de mayo de 2007.
El Promedio Industrial Dow Jones
registró la séptima mayor caída de su historia por puntos, perdiendo 514,45
unidades, un 5,7%, para cerrar en 8.519,21. El indicador ahora se
ubica un 40% por debajo de su máximo.
En Europa, la Bolsa de Madrid se
derrumbó un 8,16% al cierre, con varias empresas perjudicadas por el
anuncio de la nacionalización de las pensiones argentinas. Por su parte, la
Bolsa de Londres y la de Fráncfort cayeron un 4,46% al cierre.
Previamente, en Asia, la Bolsa de Tokio se hundió un 6,79% al fin de la sesión.
Arrastradas por una caída
mundial de los mercados bursátiles las principales bolsas de América
Latina vivieron este miércoles una jornada "negra", aquejadas por los
temores de una recesión global que ya se expresa en una contracción del
crédito y en una desaceleración creciente de la economías de la región.
La de Sao Paulo cayó 10,18%,
mientras que la de Buenos Aires perdió 10,11%, tras retroceder en sesión más del
16%, en reacción negativa a un nuevo plan del gobierno para estatizar el sistema
de jubilaciones que deberá ser aprobado por el Parlamento.
América Latina: De la "olita" al
tsunami
Esta jornada negativa para los
mercados de valores de la región coincidió con la confirmación, este miércoles,
de un menor pronóstico de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2009.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), esta parte del mundo se expandirá
apenas un 3% el año próximo.
Los países en desarrollo (incluidos los de América Latina) fueron los
principales beneficiarios de un entorno de fuerte crecimiento económico mundial
y el apetito por el riesgo de los "inversionistas".
Ahora, todo eso ha desaparecido y
ha dejado a algunos países en aprietos. "Una contracción del crédito duradera
y el enfriamiento de la economía global claramente amenaza a la divisas de todos
los mercados emergentes", escribió James Malcolm, estratega cambiario de
Deutsche Bank en Londres, la semana pasada.
En las últimas semanas, no
faltaron los líderes latinoamericanos que declararon que la región estaba a
salvo de la crisis financiera global. "Aquí, si llega (la crisis), va a ser
una olita", dijo el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva el cinco de
octubre.
Después de una semana brutal, la "olita" ya se parece a un tsunami. La
bolsa brasileña cayó 50% de su máximo de este año y el real ha sufrido su mayor
retroceso desde la crisis económica de 1999. México utilizó cerca del 10% de sus
reservas internacionales la semana pasada en un intento por frenar el súbito
declive del peso.
A menos que los precios de las materias primas repunten, los superávit
económicos de la región podrían convertirse en déficit. Eso forzaría a los
gobiernos a optar entre reducir el gasto, aumentar los impuestos o dejar que las
divisas se debiliten más.
Aunque la región está mejor posicionada que en el pasado, no es tan sólida como
podría haber sido si los gobiernos hubieran cumplido sus promesas de crear
fondos de estabilización durante los tiempos de bonanza, dicen los economistas
del sistema.
Según le dijo al diario británico
Financial Times (FT) Pamela Cox, vicepresidenta del BM para América Latina y
el Caribe, la institución prevé un crecimiento para la región el año próximo de
entre el 2,5 y el 3,5%, cerca de un punto por debajo de las previsiones
iniciales, que lo situaban en un 4,2%.
Cox también dijo que esperan que diversas naciones latinoamericanas pidan
financiación de emergencia al BM en la reunión anual que el organismo
celebra esta semana en Washington, Estados Unidos.
La responsable para América Latina señaló como las principales causas de la
revisión a la baja, la caída de los mercados bursátiles y de divisas, y
especialmente la reducción de los precios de las materias primas, cuya
exportación ha sustentado en gran medida el crecimiento de muchos de los países
de la región en los últimos años.
Los vecinos "pobres" de la UE
Mientras tanto, la crisis
financiera global potenciada por el "pánico recesivo "ya se contagió a
Europa del Este y otros países del continente que dependen del endeudamiento
externo para impulsar sus economías emergentes.
Los vecinos más pobres de la Europa Occidental -que no pueden darse el
lujo de inyectar miles de millones de euros en sus bancos— están perdiendo el
acceso al crédito extranjero que ha propulsado su crecimiento.
Hungría ya se presenta como el
ejemplo de una economía al borde del precipicio.
El banco central subió el
miércoles las tasas de interés en tres puntos porcentuales como un recurso de
emergencia para frenar la espiral descendiente de su moneda. Esto representa una
clara señal de que la crisis financiera global está tocando la economía real
y amenaza con asestar nuevos golpes.
El primer ministro, Ferenc Gyurcsány, dijo que la moneda nacional, el florín
húngaro, "está bajo una fuerte presión especulativa". El banco central aumentó
la tasa de interés de referencia de 8,5% a 11,5% para tratar de aumentar el
atractivo del florín.
La moneda se desplomó a su nivel
más bajo contra el euro, para cerrar en 284,50 florines, frente a los 277,63 del
martes. Frente al dólar, perdió incluso más, para acabar en 221,27 respecto a los
211,35 florines del día anterior.
El alza en el costo del financiamiento amenaza con asfixiar a las empresas y
consumidores y Hungría corre el riesgo de sufrir su mayor caída económica
desde principios de los años 90.
La deuda pública de Hungría ya es
de casi un 66% de su Producto Interno Bruto, uno de los niveles más altos de la
región.
La crisis también se extendió a
Estonia, cuyo banco central advirtió que la economía está a punto de caer en
una recesión de dos años. Es una realidad muy diferente para el país báltico
que hasta 2006 registraba un crecimiento de más de dos dígitos.
El
fantasma recesivo
También la crisis crediticia
global empieza a afectar a un grupo de países que en los últimos años
eran un importante motor de la economía mundial: Brasil, Rusia, India y China.
En Rusia, el crédito que ha
impulsado el consumo se está contrayendo. En India, los trabajos tercerizados de
las compañías financieras de Occidente están disminuyendo. Brasil todavía
soporta el chaparrón, pero los precios de las materias primas están cayendo.
Y en China, el foco de atención
mundial en los últimos años, un colapso bursátil y la caída de los precios
inmobiliarios están haciendo que los consumidores piensen dos veces antes de
hacer compras.
A esto se suma un dato preocupante y
clave: China e India, con su comercio exterior atado a la suerte de la economía
norteamericana, en primer lugar, y a la europea en segundo lugar, ya
reconocieron que enfrentan una "severa" desaceleración en sus economías.
Se empieza a configurar un "nuevo
escenario" donde el colapso financiero (adornado por la "volatilidad" de las
bolsas del sube y baja) claramente ya devino en "crisis crediticia" que
(en una economía del consumo "a crédito" como la de EEUU) agrava el marco general del desempleo y el achicamiento del consumo.
Pero
hay otro dato aún más preocupante: Si China (la tercera potencia económica
mundial), India y Japón, que también está "desacelerado", reducen la
actividad económica, "enfrían" el comercio exterior y se retroalimentan con la
desaceleración estadounidense y europea, los efectos deflacionarios sobre el
petróleo y las materias primas pueden ser contundentes. EEUU, Europa, China,
Japón e India son los mayores compradores mundiales de petróleo y materias
primas.
Un descenso en el precio de las
materias primas y del oro negro, a su vez, puede ser el certificado de defunción
para el "crecimiento" de las economías "emergentes" y periféricas que ya han
ingresado a la "desaceleración" de manos de la crisis del crédito y el
achicamiento del consumo.
En definitiva (y admitida
oficialmente por la Reserva Federal) la recesión USA dejó de ser una
especulación para convertirse en una realidad que se expande como un virus por
todo el planeta.
El cóctel mortal
bolsas-dólar-petróleo arriman (a diario) el escenario complementario al cuadro
recesivo mundial que ya se proyecta sembrando pánico por todos los continentes.