Claramente el Imperio del dólar
enfrenta tres problemas centrales: El colapso financiero (cuyo emergente más
inmediato es la contracción del crédito), la recesión económica que se ya se
proyecta por todos los índices macroeconómicos, y el embate de sus socios
europeos para "refundar" el sistema capitalista, que es como decir, intentar
desplazar a USA (o por lo menos acotarlo) de las decisiones estratégicas del
sistema financiero y del comercio internacional. A esto se suma un dato
preocupante y clave: China e India, con su comercio exterior atado a la suerte
de la economía norteamericana, en primer lugar, y a la europea en segundo lugar,
ya reconocieron que enfrentan una "severa" desaceleración en sus economías. Se
empieza a configurar un "nuevo escenario" donde el colapso financiero (adornado
por la "volatilidad" de las bolsas del sube y baja) claramente ya devino
en "crisis crediticia" que (en una economía del consumo "a crédito" como la de EEUU) agrava el marco general del desempleo y el achicamiento del consumo. Pero
hay otro dato aún más preocupante: Si China (la tercera potencia económica
mundial), India y Japón, que también está "desacelerado", reducen la
actividad económica, "enfrían" el comercio exterior y se retroalimentan con la
desaceleración estadounidense y europea, los efectos deflacionarios sobre el
petróleo y las materias primas pueden ser contundentes. EEUU, Europa, China,
Japón e India son los mayores compradores mundiales de petróleo y materias
primas. Un descenso en el precio de las materias primas y del oro negro, a su
vez, puede ser el certificado de defunción para el "crecimiento" de las
economías "emergentes" y periféricas que ya han ingresado a la "desaceleración"
de manos de la crisis del crédito y el achicamiento del consumo. En definitiva
(y admitida oficialmente por la Reserva Federal) la recesión USA dejó de ser una
especulación para convertirse en una realidad. Y en una economía global
entrelazada (en todos sus niveles) por el dólar, eso significa un solo
mensaje de alerta: Se viene la recesión global. Una gripe virósica, ante la cual
la "crisis financiera" solo es un resfrío previo.
Informe
especial
IAR Noticias
Para los especialistas la cuestión
está clara: En EEUU ya no hay posibilidad de reactivación económica con
reducciones de tasas de interés, mientras el rescate financiero (realizado con
dinero de los impuestos) sólo consigue contracción del
crédito, desaceleración económica y una profundización del
achicamiento del consumo, con su consecuencia inmediata: Incremento de la
desocupación, y escalada de precios para compensar la falta de ventas.
El capitalismo no se resigna a perder
rentabilidad: Si se caen las ventas las empresas (como ya lo están haciendo)
despiden empleados para "achicar costos", y aumentan precios para
compensar la baja de ventas ganando lo mismo. Ese es el abc (retroalimentado) de
la recesión.
El único perdedor de la pirámide es
el asalariado masivo al que, en el mejor de los casos, se le devalúa
constantemente su sueldo y su capacidad de compra, y, en el peor de los casos,
se queda sin empleo y sin salario.
En este escenario, el presidente de
la Reserva Federal USA, Ben Bernanke, advirtió el lunes que el país enfrenta una
prolongada desaceleración económica y se declaró favorable a un segundo
plan de "reactivación" o de "salvataje financiero" que puso a Wall Street y a
las bolsas en estado de "volatilidad permanente", o de sube y baja compulsivo.
La advertencia de Bernanke, fue realizada sólo horas después de que China e
India anunciaran una desaceleración de su crecimiento económico.
En un franco discurso ante un comité
legislativo, Bernanke indicó que el consumo (en EEUU) está cayendo,
la confianza está en baja y el mercado inmobiliario está deprimido.
"La desaceleración del gasto y de la actividad abarca a la mayoría de los
grandes sectores", señaló el presidente de la Reserva Federal.
"Con una economía que será probablemente débil durante varios trimestres y un
cierto riesgo de desaceleración prolongada, parece apropiado que en el contexto
actual el Congreso considere un paquete fiscal", afirmó Bernanke.
Las palabras del jefe de la Reserva
Federal conmovieron a un país que arrastra un déficit comercial del 6% del PBI
que impacta cada vez más negativamente en sus exportaciones e importaciones.
Además, EEUU carga con el mayor pasivo del planeta, tiene el
50 % de sus bonos públicos en manos de extranjeros, y se acerca a un
déficit fiscal récord de US$ 500.000 millones.
Los afectados directos por esta
situación: Europa, China, India y Japón, cuyos comercios importadores y
exportadores están atados a la suerte de la primer economía imperial.
Definitivamente -señalan analistas-
la aritmética de la recesión se está cocinado a fuego lento en la locomotora
USA, cuyos vagones de Europa y de Asia ya comienzan a incendiarse.
Pero hay otros datos que (aunque no
"preocupan" al establishment económico) se suman al creciente cuadro de
"crisis social" en los países periféricos, que se retroalimenta con la
desaceleración económica de la potencias centrales.
La Organización Internacional del
Trabajo (OIT) advirtió que 20 millones de personas perderán su trabajo por la
actual crisis financiera.
La OIT también estimó que 40
millones de personas más se verán empujadas a la pobreza, en otras palabras,
vivirán con menos de US$1 diario, y otras 100 millones tendrán sólo US$2 por día
(cifras algo lejanas de las que el Estado USA utiliza para salvar a sus bancos).
Según el director general de la OIT, Juan Somavía, estas nuevas estimaciones
"podrían quedarse cortas si no se enfrenta rápidamente los efectos creados
por la actual contracción económica y la posible recesión".
"Ésta no es simplemente una crisis en Wall Street (...) necesitamos un
plan de rescate económico para las familias trabajadoras y la economía real, con
reglamentos y políticas para crear trabajos dignos", añadió.
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Mirando precios. Una mujer
de compras en un local de una cadena de drgstores, en Manhattan. |
Además, el director de la OIT
consideró necesario asegurar que las empresas consigan acceso a créditos para
evitar despidos, recortes de salarios y bancarrotas.
Y por si alguien tuviera dudas sobre la posición de la OIT, su director afirmó
rotundo:
"Damos la bienvenida a las peticiones de mayor regulación financiera y el
establecimiento de un sistema de control global".
En ese sentido, la Unión Europea
coincide con la OIT, pero por otras razones.
Las economías centrales de EEUU y
la UE, se encuentran con sus números en rojo. Mientras las autoridades
imperiales se preocupan por salvar a los bancos quebrados, los números negativos
de su macroeconomía se acumulan: Inflación creciente, déficit creciente,
desempleo creciente, consumo decreciente, todas las señales de una
desaceleración económica que en casos puntuales como EEUU, España, Reino Unido y
Alemania, ya tocan el primer escalón de la recesión.
A pesar de que, con los "mega
rescates" financieros, EEUU y la UE se ponen como los garantizadores (con
dinero de los impuestos) de una nueva burbuja de negocios financieros con
los salvatajes, los créditos y las compras de instituciones quebradas, los
mismos no son suficientes para calmar el temor generalizado a una
recesión global con epicentro en EEUU y Europa.
En ese marco, la UE pide un nuevo
sistema de control global y una "refundación del capitalismo", no para
salvar a los pobres o paliar la crisis social dejada por la debacle
especulativa, sino para posicionar mejor a sus propias empresas y bancos
para competir por la hegemonía de las decisiones con el Imperio del dólar.
Bush y la Casa Blanca ya tienen
decisión tomada de "no innovar" en materia del sistema capitalista arrastrado
por la locomotora USA-dólar, pero, en acto de estrategia política, accedió a
convocar con la UE a "varias cumbres" con fecha imprecisa y temarios aún más
imprecisos.
Bush, que termina su mandato en
enero, solo quiere "ganar tiempo" y dejarle la discusión filosófica y
"reorganizativa" del sistema capitalista a su sucesor.
Frente a la feroz crisis financiera
que golpea la economía mundial, la peor desde 1929, Estados Unidos y la Unión
Europea decidieron organizar no una sino varias cumbres de jefes de
gobierno para hacer frente al terremoto y analizar una reforma para evitar
nuevos cimbronazos.
La primera cumbre se realizará en
EE.UU. "pronto, luego de las elecciones presidenciales" del 4 de noviembre,
afirma un comunicado difundido tras el encuentro del sábado. Sería en Nueva York,
ya que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ofreció su sede.
Así lo acordaron los presidentes de
EEUU, George W. Bush, y de Francia, Nicolas Sarkozy -quien ejerce la presidencia
semestral de la UE-, junto al jefe de la Comisión Europea, José Manuel Durao
Barroso, el sábado durante una reunión en la residencia oficial de Camp David,
en las afueras de Washington.
Sin embargo -y por la reticencia de
Bush y la Casa Blanca- no hay acuerdo por el "nuevo orden financiero global" que
debería promoverse. La UE quiere una reforma profunda del sistema, algo
así como un segundo Bretton Woods, los acuerdos que en 1944 sentaron las bases
del sistema financiero actual y sus principales instituciones.
EEUU, el Imperio locomotora,
prefiere seguir con el "modelo" vigente: "Controlado"
(financieramente) desde Wall Street y "garantizado" (militarmente) por el poder nuclear y
convencional de EEUU. Para Bush y la Casa Blanca, en ese terreno, no hay "nada
que innovar".
¿No hay nada que innovar?
Veremos que dicen Washington y la
Casa Blanca (ya sin Bush) cuando la recesión reconfigure el "nuevo escenario"
con despidos en masa y conflictos sociales reproduciéndose a escala planetaria.
¿Habrá salvataje de los pobres y
desocupados por parte de la Reserva Federal y los bancos centrales europeos?.