En el actual sistema capitalista globalizado, el dólar es la moneda de cambio y de reserva
internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia,
Latinoamérica y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen
la mayoría de sus reservas en dólares, por lo que el fin del dólar implicaría un
derrumbe mundial generalizado del sistema capitalista del que ningún país
estaría a salvo.
Según el Banco Mundial y el FMI, más de un 70% de las
reservas mundiales están en dólares, frente a un 25% en euros de la Unión
Europea, que también utiliza el dólar. China, la tercera economía mundial,
después de EEUU y la UE, tiene sus reservas en dólares (US$1,3 billón), le
siguen Japón con US$ 987,93 mil millones, Rusia con US$ 300 mil millones, Taiwán
con US$ 261, 82 mil millones y Corea del Sur con US$229,5 mil millones, India
con US$ 200 mil millones, y Brasil está cerca de los US$ 100.000 millones de
dólares.
Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las
importaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan
en dólares, según el Banco Mundial y el departamento de Comercio de
estadounidense.
Curiosamente, los países señalados por los
teóricos del "desacople" como los que van terminar con la vigencia de la
economía "dolarizada" (China, Rusia, Brasil, India, Corea del Sur y Taiwan,
etc) lideran la acumulación mundial de las reservas en dólares.
Por otra parte, EEUU es el
mayor deudor en dólares y la quiebra de su moneda produciría una cadena de
quiebras generalizadas en el sistema financiero internacional, tanto en Europa
como en Asía y América Latina.
EEUU tiene el mayor pasivo
del planeta, y el 50 % de sus bonos públicos se encuentran en manos de
extranjeros.
Los sostenedores del "eclipse del
Imperio del dólar" afirman que la pérdida de influencia de EEUU podría
posibilitar áreas monetarias "independientes" de la divisa norteamericana.
Pero olvidan un detalle: La economía
está globalizada, y no hay posibilidades áreas capitalistas soberanas al
margen del sistema financiero internacional regido por el dólar.
La creciente
interrelación del mundo capitalista globalizado alrededor del dólar explican porqué cualquier
oscilación o desequilibrio económico-financiero que tenga a EEUU como
protagonista, impacta y se esparce inmediatamente por todo el "sistema".
En el centro del modelo
imperial-económico capitalista globalizado , y a modo de protagonistas
centrales, se encuentran EEUU y la Unión Europea (los principales
compradores mundiales), y China (el principal vendedor mundial), cuyas economías
entrelazadas se proyectan como claves y dominantes en el funcionamiento de
todo el sistema capitalista a escala global. Las operaciones se realizan
mayoritariamente con el dólar como moneda de transacción. Además, China tiene el
70% de sus reservas en valores y títulos del Tesoro de EEUU.
Como se sabe, EEUU es el principal
comprador de productos chinos en dólares, y el gigante asiático, a su vez, es el
principal importador de petróleo y materias primas de los "países emergentes" en
dólares, con lo que se puede deducir que si la divisa y el Imperio
estadounidense colapsan (tal como vaticinan los garúes del "desacople") el
impacto se va a proyectar inevitablemente en una crisis de China proyectada a
los "países emergentes" y a los países centrales.
Si China, Japón, India, Rusia,
Tailandia y Corea del Sur (los mayores tenedores de reservas en dólares)
resolvieran desprenderse de la divisa estadounidense, como vaticinan los
teóricos del "desacople, el mundo se llenaría de papeles norteamericanos sin
respaldo (el producto de la especulación financiera y la deuda USA por casi
un PBI mundial).
Además, los motores del crecimiento
asiático, China, India y Japón son dependendientes del comercio exterior con
EEUU.
Por lo tanto, los más interesados
en salvar al dólar y a EEUU del colapso son Europa y las potencias centrales,
además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico
depende de EEUU y de Europa y del entramado de la economía global que tiene al
dólar como moneda patrón.
En consecuencia, si EEUU y el
dólar colapsaran, simultáneamente colapsarían el comercio exterior, el
sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países
centrales como de los periféricos y emergentes.
La demanda y suba del dólar en plena
agudización de la crisis financiera, mientras el euro (promocionado como su
"sepulturero") se desploma, es la más clara señal de que los países y potencias
capitalistas lo consideran como la única moneda segura.
La escalada vertiginosa del dólar,
mientras en EEUU se derrumban los bancos y estallan en rojo todos los indicadores
de la economía real, es la mejor prueba de que la moneda imperial continúa
siendo el único activo creíble para refugiarse en tiempos de crisis.
En los días más críticos del colapso
financiero con epicentro en EEUU y Europa, las poblaciones de Asia, África y
América Latina, no se abalanzaron sobre la casas de cambio para acopiar euros u
otras monedas, sino para comprar dólares haciendo disparar su cotización.
Esa -más allá de cualquier análisis-
es la más clara señal de que el sistema capitalista está construido sobre el
dólar como moneda patrón y símbolo máximo de supervivencia.
Y hay una conclusión emergente: El
dólar solo puede morir, si se muere el sistema capitalista.
Y, curiosamente, las potencias y
países que quieren "refundar" el sistema capitalista sin el dólar tienen
su bancos centrales atestados de reservas en dólares y forman parte indivisible
de un comercio internacional que solo funciona masivamente en dólares.
Demasiadas pruebas y señales
concretas para creer (por ahora) en el cuento de la "muerte del dólar".