La crisis estructural, la recesión
de la economía con baja del consumo y suba de precios, es el verdadero fantasma
que acecha al "planeta capitalista" como inmediato emergente del colapso
financiero y la progresiva desaparición del crédito, que se extiende desde las
naciones centrales a la periferia "emergente" o en desarrollo (como llaman
ahora al mundo dependiente).
Las economías centrales de EEUU y
la UE, se encuentran con sus números en rojo. Mientras las autoridades
imperiales se preocupan por salvar a los bancos quebrados, los números negativos
de su macroeconomía se acumulan: Inflación creciente, déficit creciente,
desempleo creciente, consumo decreciente, todas las señales de una
desaceleración económica que en casos puntuales como EEUU, España, Reino Unido y
Alemania, ya tocan el primer escalón de la recesión.
La cuestión llega a tal gravedad,
que la propia Reserva Federal de EEUU y el FMI admiten que EEUU y las
economías centrales ya están técnicamente en recesión de acuerdo con lo
que reflejan los índices de crecimiento, el desempleo y el consumo.
Índices en rojo cuyo
protagonismo (clave para un desenlace de la crisis estructural de la economía)
es tapado a diario por la "crisis financiera" que, por ahora, sólo
consigue crear "pánico " entre los interesados directos: Los "inversores"
(léase especuladores privados e institucionales que alimentan la rueda de la
depredación del capitalismo financiero parásito).
No obstante las "inyecciones de liquidez" prolongadas (iniciadas en septiembre
de 2007), los planes de salvataje 1 (USA) y 2 (UE) instrumentados la semana que pasó, continuó
la caída de las bolsas cuyos índices (como es el caso del Dow Jones, del Nikkei
o del Ibex) han sufrido derrumbes históricos.
La semana pasada, los temores
a que EEUU entrase en una profunda recesión, provocaron la mayor caída del
Promedio Industrial Dow Jones en 21 años, que coincidió con el descenso de
las ventas minoristas y las ganancias de los bancos y el debilitamiento de la
demanda de materias primas.
Las últimas cifras sugieren que EEUU se dispone a entrar en su mayor recesión
desde inicios de los años 80. Tal noticia, junto a la reanudación de los
problemas en los mercados de crédito, desencadenó una ola de ventas en los
mercados que prácticamente borró de un plumazo el gigantesco avance del lunes
después del anuncio del plan de salvataje europeo.
El Promedio Industrial Dow Jones perdió 733 puntos, un 7,9%, para quedar en
8.577,91 unidades en medio de los temores a una recesión y las dudas acerca de
las perspectivas del sistema financiero.
El presidente de la Reserva
Federal, Ben Bernanke, advirtió en un discurso pronunciado en Nueva York que la
economía estadounidense enfrenta momentos muy difíciles.
"La estabilización de los mercados
financieros es un primer paso, pero... una recuperación más amplia de la
economía no ocurrirá de la noche a la mañana", aseveró. "En última instancia, la
trayectoria de la actividad económica más allá de los próximos trimestres
dependerá en gran medida de hasta qué punto los mercados financieros y
crediticios vuelvan a un funcionamiento más normal".
Muchos economistas revisaron a la
baja sus estimaciones, según The Wall Street Journal.
La consultora Macroeconomic
Advisers redujo su estimación y proyecta un descenso de 0,3% en el PIB durante
el tercer trimestre. "El consumidor estadounidense está en serios aprietos. El
crecimiento de los salarios se evapora, el crédito es escaso o no se consigue,
los precios de las viviendas siguen cayendo... y los costos de los alimentos y
la energía se quedan con una importante porción de sus presupuestos", señala Joshua Shapiro, economista jefe de la firma de consultoría MFR Inc. "Sin
importar lo que haga el gobierno para rescatar el sistema financiero, se nos
viene una recesión liderada por el consumo y promete ser grave".
El panorama en Europa no es mejor.
Ante el fracaso del plan de salvataje europeo para contener el "pánico bajista"
en las bolsas, los líderes europeos, con Sarkozy a la cabeza, han salido a elaborar una "célula de crisis" prever medidas contra las
"zonas grises" económicas y financieras que amenazan a la economía del euro.
La amenaza de que la crisis
financiera mundial se transforme en una recesión a escala planetaria siguió
derrumbando las bolsas, mientras los líderes "occidentales"
trataban de poner en práctica nuevas acciones globales para enfrentar la
desaceleración económica.
La Unión Europea (UE) avanzó el miércoles en su cumbre de Bruselas hacia un
acuerdo para ampliar a sus 27 miembros el plan de rescate bancario adoptado por
los países de la zona euro ante la crisis financiera, pero ello no evitó un
nuevo derrumbe bursátil.
Una funcionaria de primera línea
de la Reserva Federal USA puso la semana pasada el dedo en la llaga y activó el temor
mundial al peligro de una reseción en EEUU.
El fantasma de la recesión es lo
que mas inquieta. "Prácticamente todos los grandes sectores de la economía
(estadounidense) han sido golpeados por la crisis financiera", afirmó
Janet Yellen, presidenta de la Fed de San Francisco.
Datos recientes muestran que "esencialmente no hay ningún crecimiento" en
la mayor economía mundial y que "el crecimiento en el cuarto trimestre parece
ser aún más débil, con una probable contracción", sostuvo.
Los países de la UE ya han
comprometido más de 1,8 billones de euros (US$ 2,4 billones) para luchar contra la
crisis mediante la compra de acciones bancarias y el otorgamiento de
garantías de crédito para mantener el flujo crediticio en los mercados.
EEUU ya tiene un "plan de rescate" bancario de US$ 700.000 millones y el
gobierno anunció que invertirá 250.000 millones de dólares para recapitalizar
varias instituciones financieras, entre ellas nueve de los mayores bancos del
país, a cambio de acciones.
A pesar de que, con estos "mega
rescates", EEUU y la UE se ponen como los garantizadores (con
dinero de los impuestos) de una nueva burbuja de negocios financieros con
los salvatajes, los créditos y las compras de instituciones quebradas, los
mismos no son suficientes para calmar el temor generalizado a una
recesión global con epicentro en EEUU y Europa.
Desde Francia, comenzó esta la semana pasada, a motorizarse la idea de una "refundación" del sistema
capitalista.
En este escenario
el presidente
francés, Nicolas Sarkozy, trató el sábado de persuadir a su homólogo
estadounidense, George W. Bush, de la necesidad de celebrar una cumbre del G8
ampliado para reformar el sistema financiero internacional y evitar en el
futuro una crisis como la actual.
Previo a esta reunión entre
Bush, Sarkozy y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso,
que se llevó a cabo en la
residencia presidencial de Camp David, en las montañas de Maryland (este de
Estados Unidos), Washington se mostró menos proclive a la "refundación" que los
líderes del Eurogrupo.
Estos últimos quieren una reforma real y completa, una suerte de nuevo
Bretton Woods, el conjunto de acuerdos que gobiernan desde 1944 (tras el
final de la Segunda Guerra Mundial) el sistema económico-financiero del
capitalismo hoy nivelado a escala planetaria.
Bush, que deja el cargo en enero,
dijo que "se necesita tiempo" para que se vean los efectos de las
intervenciones de los gobiernos para detener la crisis.
El presidente estadounidense bajó el perfil de las expectativas de la la
reunión del sábado con el presidente Francia, Nicolas Sarkozy, y el presidente
de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso. La UE, en cambio, esperaba que la reunión
allanase el camino para un futuro encuentro para reformar el sistema regulatorio financiero mundial.
La Casa Blanca, salió a
"bajar las expectativas" de apoyo de EEUU a cambios radicales al actual sistema
globalizado de la economía que tiene al dólar como moneda patrón de las
transacciones económicas-financieras y como moneda de reserva internacional.
Esto es, Bush y la Casa Blanca
delimitan claramente el "rescate financiero" coordinado USA-UE de una reforma
estructural del sistema en la que las potencias del euro podrían intentar
desplazar a Washington de las decisiones centrales económicas y financieras del
sistema.
Por lo tanto Bush, sostienen analistas estadounidenses, no se compromete a una
reforma más allá del sistema estadounidense, lo cual, de todos modos, recaerá en
su sucesor desde enero de 2009, en tanto los europeos proponen una "forma de
supervisión mundial de los mercados" que implementaría el Fondo Monetario
Internacional.
El viernes Bush también advirtió contra los efectos negativos que nuevas
reglamentaciones podrían tener sobre la actividad económica internacional.
Sarkozy, por su parte, exhortó nuevamente el viernes a extraer lecciones de
la crisis y advirtió contra el riesgo de no ver en ésta más que un
"paréntesis" tras el cual todo podría "recomenzar como antes".
Al riesgo de irritar a los estadounidenses, el mandatario francés se refirió al
surgimiento de un "mundo nuevo".
Mientras, Bush dijo que mantendrá
las "consultas cercanas" con Europa, pero bajó las expectativas del
encuentro.
"Nuestros socios europeos están tomando medidas audaces. Han mostrado al
mundo que estamos determinados a superar este desafío juntos, y tienen el apoyo
total de Estados Unidos", dijo Bush en un discurso en la Cámara de Comercio.
Pero, y como coincidieron este sábado
los principales medios y analistas estadounidenses, difícilmente EEUU (el centro
financiero y económico del sistema capitalista imperial) resigne su rol
de potencia regente del capitalismo global en beneficio de las potencias
europeas.