ntes del encarecimiento de los productos alimentarios y los disturbios de
septiembre pasado la cifra de personas que pasan hambre era de 850 millones,
cifra que en menos de dos meses, y al cumplirse el jueves un nuevo Día Mundial
de la Alimentación, registró un fuerte aumento de 75 millones más, indicó la
Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Tan sólo en Europa y en Estados Unidos, las autoridades han movilizado en los
últimos días 3,1 billones de dólares para rescatar a los bancos en peligro de
quiebra y evitar el colpaso del sistema financiero internacional.
Según una ONG, citada por el diario francés Le Monde, se necesitarían 30.000
millones de dólares por año para erradicar la subalimentación en el mundo.
"Es decir, menos del 5% del Plan Paulson", afirma ese vespertino, en alusión
al plan de rescate bancario de 700.000 millones de dólares elaborado por el
secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson.
América Latina, por ejemplo, retrocedió gran parte de lo que había avanzado
en 15 años en su lucha contra el hambre, y ahora cuenta con 51 millones de
afectados, según datos difundidos esta semana por la FAO en Santiago de Chile.
Ya en septiembre, el director general de la (FAO), el sengalés Jacques Diouf,
hablaba de cifras alarmantes y acusaba a los dirigentes del mundo entero de
haber ignorado las advertencias de la agencia onusiana sobre la crisis
alimenticia, estimando que había faltado voluntad política y medios para
frenarla.
Según la FAO, las inversiones en agricultura entre 1980 y 2006 cayeron del
17% al 3%, mientras en ese periodo, la población mundial creció en 78,9 millones
anuales.
Paralelamente, los biocarburantes privaron al mundo de 100 millones de
toneladas de cereales de maíz o de trigo que podrían servir para alimentar a
seres humanos, subrayó la FAO.
"El hecho de que el hambre alcance a casi 1.000 millones de personas en el
mundo, obliga a todos los acreedores a revisar la orientación de su ayuda y a
dirigirse nuevamente hacia la agricultura de cultivos básicos que ha sido un
poco olvidada en los últimos años, en beneficio de sectores como la salud y la
educación", explicó Stephane Delpierre, del servicio de Ayuda Humanitaria de la
Unión Europea (ECHO).
"Relanzar la actividad del pequeño campesinado y luchar contra programas
coordinados contra la desnutrición que amenaza de muerte a 19 millones de niños,
son las prioridades actuales frente a la crisis alimentaria", agregó Erika
Wagner de la Fundación Clinton.
Desde el Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo de la Tierra
Solidaria (CCFD), también hacen hincapié en la agricultura.
"Desde hace años, insistimos en la falta de apoyo al desarrollo de la
agricultura del sur (...) pero los fondos suplementarios, si finalmente son
entregados en estos momentos de crisis financiera, no serán suficientes",
asegura Catherine Gaudard, director de la CCFD.
En su opinión hay que implementar "políticas comerciales coherentes para
permitir a los agricultores que se desarollen y se apoyen en agriculturas
familiares, pues si se trata de financiar el desarrollo de agriculturas
industriales intensivas o de inversiones extranjeras, ello no resolverá el
problema".
Para Caroline Wilkinson, de Acción contra el Hambre, "la urgencia hoy en día
es tratar a los 55 millones de niños desnutridos".
En agosto pasado, el Programa Alimentario Mundial (PAM) había anunciado que
pondría en marcha un programa de ayuda contra la crisis alimentaria de 142
millones de euros en 16 países particularmente afectados por el hambre, entre
éstos Afganistán, Haití, Liberia, Mozambique, Etiopía y Somalia.
Según la agencia onusiana, en 2008 la ayuda alimentaria internacional cayó a
su más bajo nivel en 40 años.