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Ben Bernanke, presidente de la Fed.
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Los principales bancos centrales del mundo abrieron un nuevo frente en su
batalla contra la crisis financiera al reducir en forma simultánea las tasas de
interés a corto plazo.
Por
Jon Hilsenrath, Joellen Perry
y Sudeep Reddy
-
The Wall Street Journal
La medida de emergencia, en la que participaron la Reserva Federal de Estados
Unidos (Fed), el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo (BCE) y otros
bancos centrales, ilustra la preocupación de que la crisis financiera cause
estragos en la economía mundial.
La medida, sin embargo, no calmó los nervios de los inversionistas. El
Promedio Industrial Dow Jones cerró con una baja de 189 puntos, un 2%, para
quedar en 9.258,10 unidades. El índice acumula un descenso de 14,6% en lo que va
de octubre. El petróleo cayó US$1,11 y se ubicó en US$88,95 el barril ante las
señales de un debilitamiento de la demanda global. Los inversionistas se
siguieron refugiando en la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense y
desprendiéndose de inversiones más riesgosas.
A pesar de la intervención de los bancos centrales, el sistema financiero
mundial sigue sumido en uno de sus momentos más peligrosos. Los bancos y otras
instituciones financieras acaparan dinero en efectivo, haciendo más difícil que
las empresas y las personas accedan al dinero que necesitan para financiar sus
necesidades cotidianas.
La reducción en las tasas de interés ayuda, al reducir los costos de
financiamiento no sólo para las empresas y los individuos, sino para los propios
bancos, y reforzar la confianza de los inversionistas.
De todos modos, la baja concertada de tasas sólo marca el comienzo de la
campaña de los gobiernos por impedir que la paralización de los mercados de
crédito a corto plazo acabe por estrangular a la economía global. "Para todos
los bancos centrales, este no es el fin de la historia", señaló Laurence Meyer,
vicepresidente de la consultora Macroeconomic Advisors y ex gobernador de la Fed.
"Estamos frente a una recesión potencialmente severa".
Al unísono, los bancos centrales de EE.UU., la zona euro, el Reino Unido,
Canadá, Suecia y Suiza recortaron su tasa de interés de referencia en medio
punto porcentual. El banco central de China también redujo la tasa de interés.
La medida se gestó en los últimos días. Mientras la Reserva Federal de
Estados Unidos se preparaba para salir al rescate del mercado de deuda de corto
plazo para empresas y los gobiernos europeos se apresuraban para apuntalar los
bancos, los presidentes de la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra empezaron una
serie de conversaciones telefónicas para ejecutar una reducción concertada de
las tasas de interés.
Ben Bernanke, Jean-Claude Trichet y Mervyn King realizaron una conferencia
telefónica a primera hora del martes, donde acordaron actuar en forma coordinada
y emitir un comunicado reconociendo que la crisis se había convertido en una
amenaza cada vez mayor al crecimiento mundial y que las presiones inflacionarias
se estaban moderando. Bernanke y King se conocen desde hace muchos años, cuando
ambos formaban parte de la facultad de Economía del Massachusetts Institute of
Technology (MIT).
Mark Carney, gobernador del Banco de Canadá, se sumó a la llamada y reveló
que también planeaba reducir las tasas. Masaaki Shirakawa, presidente del Banco
de Japón, también escuchó, aunque sin pretensiones de recortar las tasas desde
niveles que ya son muy bajos. También se unieron a la conferencia telefónica los
titulares de los bancos centrales de Suecia y Suiza.
La Fed ha sido el banco central más agresivo a la hora de bajar las tasas de
interés para detener la hemorragia en los mercados financieros. La tasa de
fondos federales ha descendido desde el 5,25% en que se situaba en septiembre de
2007 al actual 1,5%.
El banco central estadounidense espera que la decisión sirva como una
inyección de confianza, pero la reducción los deja en una posición complicada:
ya no queda mucho espacio para seguir bajando las tasas. "El peor escenario es
que la Fed pierda su capacidad para estimular la economía y la tasa de fondos
federales quede en cero", dijo Meyer.
Las autoridades estadounidenses están conscientes de la situación y es
probable que en los próximos días anuncien nuevas medidas para frenar la crisis.
EE.UU. acaba de aprobar un plan para gastar hasta US$700.000 millones para
comprar activos tóxicos de los bancos. La Fed, a su vez, prestará directamente a
una gran variedad de compañías estadounidenses en el mercado de deuda a corto
plazo. "La política monetaria por sí sola no puede solucionar los problemas en
los mercados de crédito, pero tiene un papel muy importante en cualquier caso",
dijo Frederic Mishkin, profesor de Economía de la Universidad de Columbia y ex
gobernador de la Fed.
El ejemplo de China
El Banco Popular de China, por su parte, redujo su tasa de interés de
referencia en 0,27 puntos porcentuales. De esta forma dio a entender que
reconoce que su prosperidad futura depende en parte de que el mundo se recupere
de la actual crisis financiera.
Pese a que, hasta ahora, el sistema financiero de China ha demostrado estar
aislado de la crisis global, sus exportadores están sufriendo por la
desaceleración en la demanda internacional. Además, la economía local parece
estar perdiendo impulso de forma más acelerada de lo que esperaban la mayoría de
los analistas. "A China le conviene ayudar a Estados Unidos y Europa a restaurar
su confianza y crecimiento", afirma Xiao Geng, director del Centro de Políticas
Públicas Brookings-Tsinghua, en Beijing. "Creo que esto demuestra que las
autoridades chinas se han dado cuenta de que el país ya se ha integrado
profundamente en la economía global".