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Ben Bernanke, presidente de la Fed.
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La Reserva Federal (Fed) anunció que pasará por encima de los alicaídos
bancos para prestar directamente a las empresas estadounidenses por primera vez
desde la Gran Depresión e insinuó que se avecinan nuevos recortes en las tasas
de interés. Se trata de un cóctel de medicamentos innovadores y convencionales
para tratar una economía cuyo pronóstico se deteriora con rapidez.
Por Jon Hilsenrath, Diya Gullapalli
y Randall Smith-
The Wall Street Journal
La decisión histórica y potencialmente riesgosa de prestarle a las empresas
no financieras, el último en una serie de pasos extraordinarios adoptados por el
banco central durante el último mes, no disipó las dudas de los inversionistas
sobre la viabilidad de estas medidas. Las bolsas mundiales volvieron a registrar
grandes caídas el martes en medio de las preocupaciones por la salud del sistema
financiero. El Promedio Industrial Dow Jones perdió 508,39 puntos, un 5,11%,
para cerrar en 9.447,11 unidades. La acción de Morgan Stanley declinó 21% y la
de American International Group (AIG), que ya recibe apoyo del gobierno, cedió
9,3%. Los inversionistas se siguieron abalanzando sobre los bonos del Tesoro
estadounidense, considerados como la inversión más segura. El rendimiento del
bono del Tesoro a diez años descendió a 3,50%.
Ben Bernanke, el presidente de la Fed, resaltó en un discurso pronunciado
ante la National Association of Business Economics, que la historia demuestra
que la crisis financiera "causará estragos en la economía en general, si no se
controla".
La Fed informó que otorgará préstamos de forma directa a las compañías con la
intención de desbloquear el mercado de papel comercial, en esencia pagarés
emitidos por bancos y empresas. Compañías que van desde la telefónica AT&T Corp.
al conglomerado General Electric Co. acuden a este mercado de US$1,6 billones
(millón de millones), que provee crédito de corto plazo con el que las compañías
solventan sus necesidades diarias, como pagar salarios y comprar materiales.
El banco central, con el respaldo del Tesoro estadounidense, concederá
préstamos directamente a las compañías en este mercado. La decisión aumenta la
exposición de los contribuyentes a la crisis financiera. Muchos de estos
préstamos a corto plazo no están garantizados por colateral. Aunque el banco
central anunció una serie de medidas para disminuir su exposición, como exigir
parte del pago por adelantado, el gobierno podría tener que asumir pérdidas si
aumentan las cesaciones de pagos y estos pasos resultan insuficientes.
Asimismo, al sugerir nuevos recortes de tasas, la Fed parece dejar de lado
los temores inflacionarios que dominaron muchas de sus discusiones internas este
año, para devolver la tasa de fondos federales, que ahora se encuentra en 2%, a
niveles que no se habían visto desde la recesión de 2001. Las tasas están
bajando en el resto del mundo. El banco central de Australia sorprendió a los
inversionistas el martes al reducir en un punto porcentual su tasa de
referencia.
No se descarta la posibilidad de realizar un recorte simultáneo de tasas de
interés en varios países, en particular cuando se aproximan las reuniones
anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial este fin de semana
en Washington.
La Fed espera que las últimas medidas restauren la confianza del mercado, que
casi se ha evaporado desde el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc. a
mediados de septiembre. La reducción de las tasas de interés disminuiría el
costo de financiación para empresas e individuos, en momentos de fuerte presión
financiera. La intervención en el mercado de deuda de corto plazo para empresas,
a su vez, enviaría una señal a los fondos de inversión en los mercados
monetarios de que estos instrumentos siguen siendo seguros.
Bernanke le restó importancia a las presiones inflacionarias, señalando que
los precios del petróleo y otras materias primas han caído desde sus máximos.
Añadió que las expectativas de inflación se han estabilizado o aflojado.
Una nueva rebaja de las tasas de interés plantea nuevas preguntas. Las tasas
ya se ubican en 2%, por lo que no tienen mucho margen antes de llegar a cero.
La última vez que la Fed recortó las tasas por debajo del 2%, tras la
recesión de 2001, la medida originó un frenesí inmobiliario que desembocó en la
crisis actual. Es improbable que se produzca un nuevo boom especulativo, debido
a las tensiones en los mercados de crédito.
Un problema más importante es que los recortes en las tasas no surtan efecto.
Las tasas de interés de Japón, por ejemplo, estuvieron cerca de cero durante más
de una década sin reanimar sustancialmente el crecimiento económico.
El mercado de papel comercial abarca deuda con un plazo máximo de nueve
meses. La deuda suele ser comprada por bancos o inversionistas institucionales
como fondos de inversión en el mercado monetario.
La Fed recurrió a facultades que datan de la época de la Gran Depresión que
le permiten prestarle a cualquiera bajo circunstancias "inusuales y urgentes".
El banco central establecerá una instancia llamada vehículo de propósito
especial que comprará deuda privada a corto plazo a tres meses con las
calificaciones más altas.
El mercado de papel comercial se ha contraído un 10% desde julio, para
alcanzar los US$1,6 billones. Las condiciones mejoraron levemente el martes,
pero los operadores dijeron que los volúmenes estuvieron por debajo de lo
habitual y demoraron más en vender la deuda a los inversionistas.