Después
del colapso generalizado del martes, este miércoles Wall Street y las
bolsas de Europa y de América Latina sufrieron nuevos desplomes siguiendo la ola de pánico vivida en las plazas de Asia, donde
Tokio terminó en baja de 9,38%, en su peor derrumbe desde 1987.
Pese al anuncio de un recorte de tasas de interés coordinado entre los grandes
bancos centrales del planeta, los índices bursátiles volvieron a cerrar a la
baja, en un sesión caracterizada por la volatilidad, en la cual se
registraban ganancias modestas hasta pocos minutos antes del cierre.
Los mayores bancos centrales del
mundo anunciaron el miércoles un amplio y sorpresivo recorte de sus tasas de
interés para hacer frente a la crisis financiera, un anuncio que no logró
contener el pánico en las bolsas.
El Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal estadounidense (Fed) y los
bancos centrales de Canadá, Inglaterra, Suecia y Suiza bajaron sus tasas
conjuntamente para enviar su mayor señal de apoyo a los mercados desde los
ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
El BCE bajó su principal tipo de interés en medio punto porcentual, a 3,75% y la
Fed otro tanto, a 1,5%.
Este miércoles, el Promedio Industrial Dow Jones cayó 189 puntos a
9.258,10 luego de llegar a retroceder más de 250.
El índice Standard & Poor' s 500 cedió 11,29 puntos a 984,94 y el Índice
Compuesto Nasdaq retrocedió 14,5 puntos a 1740,33.L
Las bolsas europeas, que abrieron
con fuertes bajas, se vieron momentáneamente aliviadas por el anuncio de los
bancos centrales, pero volvieron a registrar fuertes pérdidas al cierre.
El principal índice de la Bolsa de Londres, el Footsie-100, cayó un 5,18% al
cierre, pese al recorte de las tasas del Banco de Inglaterra (BoE) y un masivo
plan de rescate bancario presentado por el gobierno británico.
El Dax de Fráncfort se desplomó un 5,88% al cierre y el CAC 40 de París, un
6,39%. En Madrid, el Ibex 35 retrocedió un 5,20%.
Por su parte, las dos bolsas de Moscú suspendieron sus operaciones 35
minutos después de la apertura.
La bolsa RTS (en dólares) suspendió sus actividades durante una hora a las 11H05
locales (07H05 GMT) tras una caída del 11,25% y la bolsa MICEX (en rublos) fue
cerrada hasta el viernes, o hasta nueva orden, después de una caída del 14,35%.
También en las bolsas de los
países petroleros y gaseros del Golfo reinaba el desconcierto. La Bolsa de
Arabia Saudita perdió 7,5% a y la del emirato de Qatar cayó 8,3%.
El pánico ya se había apoderado anteriormente de las plazas bursátiles de Asia,
que volvieron a vivir una pesadilla, completamente indiferentes a las medidas
anunciadas por autoridades monetarias y gobiernos para intentar recuperar el
control de la situación financiera mundial.
En Tokio, el índice Nikkei terminó la sesión del miércoles en baja de
9,38%, en su peor caída desde el "lunes negro" de 1987, recuperándose
ligeramente después de haber llegado a perder hasta 9,81% durante la tarde.
Los inversores japoneses fueron víctimas del pánico por la crisis financiera
mundial y por la caída del dólar frente al yen, que penaliza a los exportadores
japoneses.
El dólar cayó el miércoles brevemente por debajo de los 100 yenes por primera
vez en siete meses, a causa de la crisis económica en Estados Unidos que
convierte la divisa japonesa en un valor refugio.
También la Bolsa de Hong Kong terminó la sesión del miércoles con una muy
fuerte caída del 8,2%, seguida por Seúl con un retroceso del 5,81%, mientras
Taiwán perdía 5,76%, Sídney 5,0%, Shanghai 3,04% y Nueva Zelanda 1,86% al
cierre.
Tras caer más del 10%, la Bolsa de
Yakarta suspendió las cotizaciones por el resto del día.
El ministro británico de Finanzas,
Alistair Darling, anunció además una
recapitalización de ocho grandes bancos
británicos que podría alcanzar 65.000 millones de euros, operación
equivalente a una nacionalización parcial.
La Reserva Federal norteamericana (Fed),
por su parte, había anunciado el martes la compra de
billetes de tesorería, instrumentos financieros que permiten encarar a las
empresas sus necesidades imprevistas de liquidez, y espera con esta medida impedir el contagio
de la crisis crediticia a la economía real.
El plan de "rescate financiero"
aprobado la semana pasada por el Congreso USA no ha conseguido terminar con los
temores a una recesión a escala mundial, y las medidas tomadas unilateralmente
por algunos Gobiernos para frenar la crisis -como por ejemplo, la rebaja de
tasas de interés en Australia en 100 puntos básicos-, tampoco parecen
funcionar.
Los temores a una Gran Depresión a
nivel mundial se han apoderado también del mercado de materias primas. Los
precios del petróleo caen por encima del 3% en el International Exchange Futures
(ICE).
Los contratos de Brent -de referencia
en Europa- con vencimiento en noviembre cotizan por debajo de los US$ 82 ,
mientras que el West Texas -de referencia en Estados Unidos-, cotiza ligeramente
por encima de los US$ 87.
El creciente temor a una crisis
económica mundial generalizada está dejando por el piso a los precios del
petróleo y está empujando hacia abajo los precios de las acciones de las
empresas petroleras más importantes, a pesar de las ganancias récord de los
últimos dos años.
Exxon Mobil Corp., la compañía más grande de EE.UU. y la mayor petrolera
occidental según su valor de mercado, ha perdido un 19% del precio de su acción
desde enero, su peor desempeño desde 1981.
El euro también volvió a sufrir ante
la debacle del sector financiero europeo, con lo que perdió los 1,35 dólares.
Los "inversores" huyen de todo activo
con el más mínimo riesgo, incluso de los hedge funds, que están sufriendo
reembolsos brutales -tienen una ventana de liquidez al cierre de cada trimestre-
pese a que su objetivo es precisamente conservar el patrimonio o incluso
ganar cuando los mercados caen.
En EEUU, la crisis financiera
se introdujo la noche del martes en el corazón del segundo debate televisado
desde Nashville (Tennessee, sur), entre los candidatos a la Casa Blanca, el
demócrata Barack Obama y el republicano John McCain.
Ambos dieron a entender que podrían designar como secretario del Tesoro al
multimillonario Warren Buffett, que estas últimas semanas acudió en ayuda
de varios grandes grupos norteamericanos con dificultades.
El martes, las acciones en EEUU
siguieron derrapando hasta su nivel más bajo en cinco años, en medio de
temores de que la crisis financiera desate una profunda recesión económica.
Así, mientras Londres y París cerraron el martes con alzas, el Dow Jones se
hundió 508 puntos, o 5,1%, perdiendo en las últimas cinco sesiones 13% de su
valor.
La caída en Wall Street -que había abierto con ganancias, levantando los
ánimos y los precios de las acciones en Europa- fue de la mano de las
declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quien
espantó a los "inversores" al afirmar que la economía norteamericana está
encaminada a deteriorarse.
"Las llamadas telefónicas que recibo, cada supervisor que atiendo y cada cliente
con el que hablo, son bastante emocionales. Este es un momento muy, muy
emocional y la mayoría de ellos están tomando medidas para reforzar sus
defensas, reducir su exposición a los mercados de valores sólo para defender sus
carteras", dijo a Reuters Hugh Johnson, presidente y jefe de inversión de
Johnson Illington Advisors, en Nueva York.
Siguiendo la tendencia neoyorquina, las plazas latinoamericanas también
registraron fuertes pérdidas el martes. La principal Bolsa de la región, la de
San Pablo, cayó 4,66%; México bajó 3,97%; Santiago descendió 4,29%, y Buenos
Aires perdió 2,72%.
Europa
en emergencia
Por su parte, los ministros de
Finanzas de los 27 países de la Unión Europea (UE) para intentar restablecer la confianza,
prometieron el martes respaldar a sus grupos financieros
en caso de dificultades.
El caos en las bolsas y el temor de
que se produzca un catastrófico éxodo bancario en Europa obligó a los
ministros de Finanzas a reunirse en Luxemburgo para ampliar la
garantía de depósitos bancarios de 20.000 a 50.000 euros (27.200 a 68.200
dólares).
Como resultado del encuentro acordaron una serie de principios que regirán los potenciales
rescates de bancos y aseguradoras, pero no establecieron un fondo de rescate
conjunto al estilo de Estados Unidos.
"Hemos reiterado nuestra determinación de garantizar la estabilidad y solidez en
nuestro sistema bancario", dijo la ministra de Finanzas francesa Christine
Lagarde en una conferencia de prensa después de la reunión mensual de los
ministros.
Los ministros acordaron que los países deben actuar a un "nivel nacional"
para apuntalar a sus grandes instituciones financieras, una decisión que algunos
funcionarios consideran insuficiente. Ellos dijeron que el sistema financiero de la
UE aún sería vulnerable si un banco transnacional colapsa.
La UE también se comprometió a actuar en "forma coordinada" ante la
crisis financiera y apoyar a todos los grandes grupos financieros en caso de
dificultades.
Brasil, por su lado, otorgó nuevos poderes al Banco Central para ayudar a
bancos que necesiten liquidez o estén en problemas, mientras Rusia indicó
que concederá créditos por hasta 26.700 millones de euros (36.000 millones de
dólares) a los principales bancos del país.
"Salvataje" generalizado
El presidente del Banco Central de
Brasil, Henrique Meirelles, anunció el lunes por la noche que desde ese momento la
institución podría comprar las carteras de crédito externas de bancos
brasileños en dificultades.
Imitando a Washington, Brasil también anunció que utilizará parte de sus
reservas internacionales de US$ 207.000 millones para financiar
operaciones de crédito a bancos brasileños.
Mientras, las golpeadas bolsas vivían otro día en la montaña rusa: subieron brevemente,
volvieron a caer y luego a recuperarse tras los desplomes del lunes.
Moscú también se declaró dispuesto a
conceder un crédito de 4.000 millones de euros (US$ 5.400 millones ) a
Islandia para salvar sus bancos, que representan de ocho a nueve veces el PIB
islandés.
Al borde de la quiebra, Islandia nacionalizó el martes el segundo banco del
país, Landsbanki, e inyectó un crédito de 500 millones de euros (678
millones de dólares) en el principal banco islandés, Kaupthing. El tercer banco
del país, Glitnir, fue nacionalizado la semana pasada.
La Reserva Federal estadounidense (Fed) anunció que comprará obligaciones
negociables, instrumentos financieros que permiten a las empresas enfrentar
necesidades imprevistas de liquidez, para dar impulso a un mercado completamente
paralizado.
La Fed dijo que ofrecerá, en diciembre, al menos 450.000 millones de
dólares a los bancos, en el marco de una acción concertada entre varios bancos centrales para
permitir la liquidez en dólares del circuito bancario.
El Banco Central Europeo (BCE) confirmó este calendario de acciones adicionales
coordinadas e inyectó el martes 50.000 millones de dólares (37.000 millones de
euros) en el mercado interbancario.
Irlanda, Grecia, Alemania, Dinamarca,
Portugal e Islandia han garantizado los depósitos bancarios de
particulares, en algunos casos por montos ilimitados.
Bernanke apaga el fuego con
gasolina
El titular de la Reserva Federal de
Estados Unidos, Ben Bernanke, dijo el marte que los gastos de los consumidores,
ajustados por inflación, se han "contraído significativamente" desde
mayo, mientras que la debilidad de las ventas y la mayor incertidumbre "han
comenzado también a afectar con más fuerza los gastos en inversiones".
En medio de ese escenario, "los esfuerzos permanentes para estabilizar los
mercados financieros son esenciales", manifestó, y destacó que la inestabilidad
del mercado y las bajas en los precios de los activos "pueden tener un alto
costo sobre la economía en general si no se controlan".
Panorama "negro"
Aparte de la incapacidad de las
autoridades globales del sistema capiatalista para inyectar "confianza", el
panorama económico es cada vez más negro.
La economía norteamericana sufre
actualmente o caerá pronto en recesión, según dos tercios de los economistas
sondeados por la Asociación Nacional de Economía Empresarial (NABE, por su sigla
en inglés).
UBS emitió el martes un informe en el
que pronostica que EEUU, Reino Unido y la zona euro entrarán en recesión en
2009.
El Fondo Monetario Internacional
(FMI) advirtió que las pérdidas relativas a préstamos en Estados Unidos y a los
activos financieros vinculados a éstos podrían alcanzar US$1,4 billones.
En un informe, publicado el martes, el FMI anuncia que será necesario invertir
más recursos públicos para garantizar el retorno a la estabilidad financiera.
El informe dice que el sistema financiero global atraviesa "un período de
turbulencia sin precedentes" y pronostica que los bancos tendrán mayores
pérdidas.
Según el documento, el continuo declive del mercado hipotecario estadounidense y
la desaceleración económica más amplia indican que son cada vez mayores los
problemas con el reembolso de los préstamos, no sólo de hipotecas, sino
también de otros tipos.
Estos problemas todavía no han alcanzado su punto máximo, alerta el
informe.
El FMI señala que, a medida que la desaceleración se extiende a nivel
internacional, las instituciones financieras corren el riesgo de tener
pérdidas relacionadas con préstamos fuera de EEUU.
Los mercados emergentes y los países en desarrollo más avanzados también corren
mayores riesgos, en particular en Europa Oriental, donde los precios de las
casas se han disparado y donde los bancos les han hecho préstamos considerables
a los compradores de propiedades, subraya el organismo financiero internacional
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