(IAR
Noticias)
07-Octubre-08
La fórmula podría resumirse así: Los bancos desconfían de los bancos y los
mercados no creen en los rescates estatales.
Estalló la confianza y la "economía de papeles" del reinado de la burbuja
financiera, que se desploma inexorablemente mientras nadie tiene todavía la respuesta
de cual es el piso del derrumbe.
Ya no hay lógica ni ilógica: Sólo hay mercados que suben o bajan, que titilan en
verde o en rojo, sin que los analistas le encuentren correlación con la
realidad.
A tal punto llegan el descalabro y el descontrol que, el lunes, en Wall
Street tomaban como una "victoria" que el Dow Jones haya cerrado perdiendo solo
el 4% y no el 9% como llegó a marcar en la jornada.
Hay un estallido generalizado de la confianza, coinciden los expertos. La
depresión y el colapso son más "psicológicos" que reales, subrayan. Se cayó la
confianza y nadie cree en nadie, principalmente en Europa donde las naciones del
euro no han conseguido diseñar un plan en conjunto para enfrentar la temible
caída bancaria que paraliza el crédito y agrava el bajón pronunciado del
consumo.
El crédito, la palabra clave, desapareció del mercado. Las plazas están "secas",
los bancos rehúsan prestarse entre sí, y sube la tasa y se contrae (hasta
desaparecer) el crédito en el mercado consumidor. La suba de precios + baja del
consumo = desaceleración económica conforman el último eslabón mortal de la
cadena.
Desde EEUU y Europa, y a través de las bolsas y el sistema financiero, la
crisis se propaga como un virus contagioso a los países periféricos de Asia,
África y América Latina. ¿Cuánto aguantarán China y los países asiáticos antes
de entrar en recesión? se preguntan los exportadores de petróleo y materias
primas cuyas economías comienzan a ver resentidas sus recaudaciones por el gran
bajón en los precios.
Para los expertos, una caída de las importaciones y exportaciones de China
terminaría de cerrar el circulo vicioso de la recesión global que ya se
proyecta (por el sistema financiero) desde las economías centrales de EEUU y
Europa.
Las economías importadoras de materias primas y de crudo (con precios en
caída libre) se abroquelan para resistir con las reservas US$ de sus bancos
centrales (acumuladas durante el "crecimiento") al colapso financiero y la
sequedad del crédito. Las reservas US$ (con el dólar en ascenso) se
"revalorizan" para capear el temporal recesivo que arrastra la crisis
financiera, pero no alcanzan para neutralizar la epidemia bursátil proveniente
de los países centrales, el epicentro del terremoto.
El punto, dicen los especialistas, es que los gobiernos y los bancos centrales
del Imperio capitalista "unipolar" ya agotaron todas las formas de "inyección de
liquidez" y está probado que los planes de rescate fracasan uno tras otro por la
"desconfianza" existente entre los países, los gobiernos y las supra-entidades
del capitalismo financiero-bancario.
El círculo del colapso insisten, va a terminar de cerrar cuándo la crisis de
confianza financiera impacte en China. Cuando en China se contraigan el crédito
y el consumo, hay que empezar a rezar, dicen los expertos en Wall Street.
La
crisis se agudiza: los mercados desconfían
de los rescates estatales
The Wall Street Journal
La crisis financiera global
acaba de dar un giro peligroso: mientras los gobiernos redoblan sus esfuerzos
para contenerla, los mercados no creen que tales medidas surtan efecto.
El lunes, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y los gobiernos europeos
anunciaron iniciativas que se suman al paquete de rescate de US$ 700.000
millones que el Congreso de EE.UU. aprobó la semana pasada. Los mercados
mundiales, no obstante, hicieron sentir su desconfianza de forma contundente.
Las acciones europeas registraron su mayor caída de los últimos 20 años,
mientras que el Promedio Industrial Dow Jones cerró por debajo de los 10.000
puntos, un mal augurio de que la evolución de la crisis está superando la
capacidad de las autoridades para contenerla.
El derrumbe de los mercados ilustra cómo la crisis financiera dejó atrás los
problemas del mercado de hipotecas de alto riesgo estadounidenses para
transformarse en un problema de confianza. Todos los esfuerzos de Estados Unidos
y Europa no han resuelto una falta de confianza primordial. Nadie sabe qué
firmas quebrarán, por lo que nadie está dispuesto a prestar.
Bank of America Corp., considerado uno de los pilares del sistema bancario
estadounidense, anunció un abrupto recorte en su dividendo y planes para
recaudar capital. Hace apenas tres semanas, el banco acordó la compra de Merrill
Lynch & Co., lo que fue interpretado como una señal de fortaleza. El lunes, su
presidente, Kenneth Lewis, dijo que estaba presenciando "la época más difícil
para las instituciones financieras que me ha tocado vivir en mis 39 años en la
banca".
El problema se ha vuelto tan severo que ya no sólo afecta a los bancos, sino a
la capacidad de las empresas de endeudarse para financiar sus actividades
cotidianas, como pagar sueldos y comprar materias primas. Si no cesa, la
paralización de los mercados de crédito de corto plazo tendrá un gran impacto en
la ya debilitada economía global, una dura realidad que los inversionistas ya
empiezan a reconocer. "Para apuntalar la confianza en el sistema, me refiero a
los mercados monetarios, se necesita algo más grande y algo que sea consistente
de un país a otro", señala Hans Lorenzen, estratega de crédito para Citigroup
Inc. en Londres. "Y se necesita pronto."
La Fed, que ya lleva 12 años en una campaña improvisada para reescribir los
libros de texto de los bancos centrales, divulgó el lunes nuevas medidas para
eliminar el bloqueo que se ha apoderado de los mercados de crédito de corto
plazo en las últimas semanas. Una medida, la decisión de pagar intereses sobre
las reservas que dejan los bancos como depósito en el banco central, sitúa a la
Fed en una posición para expandir en forma significativa sus programas de
préstamos. La probabilidad de que la Fed anuncie nuevos recortes de tasas parece
cada vez más mayor.
A medida que la crisis financiera se ahonda y globaliza, una acción coordinada
para reducir las tasas de interés podría cobrar un mayor atractivo. "La
coordinación es absolutamente esencial", señaló Olivier Blanchard, economista
jefe del Fondo Monetario Internacional, en una entrevista de cara a la reunión
del FMI y el Banco Mundial este fin de semana en Washington.
Los países de la Unión Europea intensificaron la campaña para coordinar su
respuesta ante la crisis, después de que una serie de medidas unilaterales no
tuviera el efecto deseado. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, cuyo país
ejerce la presidencia rotativa de la UE, leyó en televisión una declaración
conjunta de los 27 países de la Unión Europea diciendo que cada uno "adoptará
todas las medidas necesarias para proteger la estabilidad del sistema
financiero".
La declaración se produjo después de la sorpresiva decisión de la canciller
alemana, Angela Merkel, de garantizar todas las cuentas bancarias de los
residentes de la mayor economía europea, apenas un día después de criticar una
medida similar por parte de Irlanda. El lunes, Austria, Suecia y Dinamarca se
sumaron a la lista creciente de países que reforzaron sus garantías a los
depósitos bancarios.
Toda esta actividad no ha reparado las fisuras en los mercados de crédito, que
se han agravado en las últimas semanas, tras el colapso de Lehman Brothers
Holdings Inc. En una señal preocupante, el mercado de papel comercial
estadounidense, una fuente crucial de crédito a corto plazo para los bancos y
otras compañías en Estados Unidos y Europa, se contrajo en US$ 94.900 millones
en la semana concluida el 1 de octubre, para ascender a los US$ 1,61 billones
(millón de millones) en deuda circulante, según los datos de la Fed.
La Fed ha actuado enérgicamente en los últimos doce meses para hacer frente a la
crisis. Desde septiembre del año pasado ha reducido la tasa interbancaria de
5,25 a 2 por ciento. También ha recurrido a una serie de medidas poco ortodoxas,
como garantizar los fondos mutuos de los mercados monetarios, conceder líneas de
crédito a los bancos de inversión y asumir activos tóxicos de Bear Stearns y
American International Group Inc., por nombrar sólo algunas.
La misión ha sido mantener el flujo de crédito, pero la Fed se ha topado con
tres grandes obstáculos.
Primero, los bancos y los inversionistas están tratando de reducir su deuda, un
proceso de desapalancamiento que el banco central puede desacelerar, pero no
detener. En segundo lugar, la innovación financiera de los últimos años, que
supuestamente era positiva porque diseminaba el riesgo, ha resultado ser nociva
porque oculta la ubicación del riesgo, exacerbando la incertidumbre sobre qué
instituciones financieras pueden sobrevivir. Tercero, la quiebra de Lehman y
otras instituciones financieras ha erosionado a tal grado la confianza que
incluso los grandes planes de rescate han sido incapaces de restablecerla.
El
mercado no funciona
Préstamos
interbancarios paralizados: Miedo al miedo
Cotizalia, España
El
funcionamiento ordinario de los bancos se basa en prestar dinero a sus clientes
a medio y largo plazo financiándose a través de depósitos y préstamos a un plazo
en muchas ocasiones inferior.
Una parte significativa de
dicha financiación se realiza a través del mercado interbancario. Los bancos se
prestan unos a otros a diferentes plazos, a un tipo de interés superior al
fijado por el Banco Central Europeo, en el caso del mercado euro. Dicho tipo de
interés, denominado Euríbor, sirve de referencia a la mayoría de los préstamos y
créditos concedidos a empresas y particulares.
En la coyuntura actual, el mercado interbancario ha dejado de funcionar y de
cumplir su papel. Las entidades que poseen un exceso de liquidez prefieren
depositar dichas cantidades en el Banco Central Europeo a obtener una
rentabilidad superior prestando a otras entidades. Ahora los préstamos entre
bancos se realizan en su mayoría a plazo de un día. Nadie se fía de nadie.
Así, el Banco Central Europeo es la
entidad que realmente está ofreciendo liquidez a las entidades financieras. El
BCE está actuando como intermediario entre las distintas entidades financieras
europeas, de tal forma que los bancos prestan al BCE y éste a su vez lo presta a
las entidades demandantes de liquidez. El problema es que los préstamos del BCE
son sólo a corto plazo y siempre depositando como garantía activos de alta
calidad.
Cuando el Euríbor no refleja la realidad del mercado, por la falta de volumen y
operaciones, los tipos que padecen los tenedores de préstamos e hipotecas están
distorsionados.
Adicionalmente, si los bancos encuentran dificultades para financiarse, es
inevitable que los particulares y empresas acaben sufriendo a su vez
dificultades de financiación.
Es imprescindible una recuperación de la confianza entre los propias entidades
financieras para devolver la normalidad a los mercados de crédito.
En este sentido la puesta en marcha
del “Plan de rescate” americano, tras su tardía aprobación, será una buena
noticia, aunque lamentablemente parece que tardará algunas semanas en empezar a
funcionar. Con la recompra de activos “ilíquidos” por parte del Tesoro americano
a los bancos estadounidenses, se marcará un precio de valoración y se inyectará
liquidez a las entidades, permitiendo a las mismas volver a prestar a empresas y
particulares.
Lamentablemente, la forma en que ha sido aprobado el plan, tras un primer
rechazo, y la controversia creada sobre el mismo, ha mermado el efecto
psicológico que presumiblemente habría tenido de aprobarse en la primera
votación. El “plan de rescate” no resuelve todos los problemas, pero es un paso
en la dirección adecuada al poner precio a los activos ilíquidos del balance y
parar la espiral de desconfianza.
La extensión de la crisis financiera va a suponer una contracción considerable
de las expectativas de crecimiento, principalmente por los efectos perversos de
la contracción del crédito. La fuerte caída del precio del petróleo así parece
descontarlo.
En este contexto, hablar de temores
de inflación en lugar de temores de deflación parece propio de otro planeta. En
EEUU ya se descuenta una bajada de tipos de interés dentro de este mismo año.
En el caso del BCE, su cambio de tono
en las declaraciones tras la reunión del pasado jueves deberían ser un preludio
de una inminente bajada de tipos. Aunque no resuelva todos los problemas, al
menos rebajará la carga financiera de las personas y empresas endeudadas.
El principal problema actual es el miedo a las consecuencias del propio miedo
entre entidades financieras e incluso entre ahorradores y consumidores.
Nuestro sistema está basado en la
confianza. ¿Quién le ha dicho que el papel con forma de billete de 20 € de su
cartera efectivamente vale 20€?. A diferencia de los billetes de pesetas, no
aparece la leyenda “páguese al portador”. Es cuestión de confianza.
Europa
apuntala sus bancos mientras la crisis se propaga
The Wall Street Journal
Alemania anunció el domingo una
garantía para todos los depósitos de los consumidores en su sistema bancario. La
medida forma parte de un conjunto de medidas de emergencia adoptadas en Europa
para apuntalar un sistema financiero abatido por la crisis internacional de
crédito.
Además de su sorpresiva decisión de garantizar los depósitos bancarios, Berlín
acordó un plan de rescate para Hypo Real Estate Holding AG, un banco con activos
en torno a los 400.000 millones de euros (US$552.400 millones), que se
especializa en financiar la construcción de bienes inmuebles.
El gobierno consiguió que bancos privados concedieran un crédito de 15.000
millones de euros, unos US$20.700 millones, a Hypo. El préstamo se suma a una
inyección de 35.000 millones de euros, US$48.200 millones, acordada hace una
semana.
Los gobiernos de Bélgica y Luxemburgo, por su parte, orquestaron un nuevo
rescate para Fortis NV, un conglomerado bancario y de seguros, que tenía activos
por 871.000 millones de euros a fines de 2007, luego de que un plan anterior no
frenó un éxodo de clientes. El banco francés BNP Paribas asumirá el control de
las operaciones de Fortis en Bélgica y Luxemburgo luego de pagar 15.000 millones
de euros en efectivo y acciones.
UniCredit, el segundo banco de Italia, anunció luego de una reunión de su junta
directiva un aumento de capital de 3.000 millones de euros. La reunión de
emergencia se produjo días después de que el presidente ejecutivo de UniCredit
apareció en televisión para insistir en que las finanzas del banco eran sólidas.
Los ejecutivos, sin embargo, decidieron convocar a la reunión luego de que la
acción cayera en picada debido a la preocupación insistente entre los
inversionistas por la liquidez del banco. La acción de Unicredit alcanzó su
valor más bajo en diez años, antes de repuntar.
¿Frente unido?
Las medidas se produjeron menos de 24 horas después de que los líderes de los
cuatro mayores países europeos prometieran proteger el sistema financiero del
continente, tras una reunión en París.
"Nos estamos comprometiendo de forma solemne a respaldar las instituciones
bancarias y financieras", afirmó el presidente francés Nicolas Sarkozy durante
una conferencia de prensa en la cumbre del sábado.
Los gobiernos europeos hacen frente a una falta de confianza por parte de los
consumidores que merma la credibilidad incluso de los bancos considerados más
fuertes.
No obstante, las medidas desesperadas y dispares del domingo plantean
interrogantes sobre si los gobiernos, reguladores y banqueros europeos están
preparados para sortear las repercusiones de la crisis financiera. Algunas de
las principales economías de la región están cerca de la recesión.
"Esta situación nos ha obligado a todos a poner los pies sobre la tierra, y el
fantasma de un virulento espiral decreciente de condiciones financieras y
crecimiento económico ha tomado una forma muy definida y concreta en la mente de
todos", escribió Marco Annunziata, economista jefe global de UniCredit, en una
carta a sus clientes. Annunziata no se refería directamente a la situación de
UniCredit.
A pesar de que los gobiernos europeos han tratado de mostrar un frente de unidad
en su búsqueda de soluciones para la contracción del crédito, las divisiones
abundan.
La semana pasada, Irlanda fue criticada por varios gobiernos de la Unión Europea
(UE) cuando decidió garantizar de forma unilateral todos los depósitos en las
seis instituciones financieras más grandes del país. La Asociación de Banqueros
Británicos calificó la decisión de reñida con la libre competencia, mientras el
Banco Central y Autoridades de Servicios Financieros de Irlanda dijeron que han
registrado un aumento del flujo de depósitos desde que se aprobaron las medidas
la semana pasada.
Hasta el momento, las propuestas para crear reglas conjuntas contra la crisis
—como un fondo de rescate bancario de miles de millones de euros, similar al
plan de US$700.000 millones de EE.UU.— se han abandonado por temor a que fueran
imposibles de controlar. A raíz de ello, los cuatro líderes de la UE reunidos el
sábado no analizaron acciones concretas, sino que acordaron ciertos principios.
Entre ellos: mantenerse mutuamente informados de las medidas para rescatar a los
bancos, incluyendo sanciones contra los jefes de bancos que quiebren.
También considerarán formas de enmendar los estándares de contabilidad
internacionales y buscarán la relajación de las normas que prohíben la ayuda
estatal y los monopolios, según un comunicado divulgado tras la cumbre.
A medida que la crisis se propaga, algunos observadores se comienzan a preguntar
si los reguladores europeos han sido lo suficientemente estrictos al evaluar la
exposición de los bancos a activos en problemas y su capacidad para evitar
problemas de liquidez.
La canciller alemana Angela Merkel dijo que los ejecutivos de Hypo que habían
tomado decisiones irresponsables enfrentarán las consecuencias.
La garantía a los depósitos, por su parte, busca exclusivamente apuntalar la
confianza del público más que a Hypo, que no es un banco minorista. Los bancos
alemanes ya garantizaban un 90% de los depósitos hasta los 20.000 euros,
mientras que un fondo voluntario cubría sumas por encima de esa cantidad.
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