Bajo presión del gobierno federal Citigroup Inc. y Wells Fargo & Co. estaban en
negociaciones durante la noche del domingo dirigidas a tratar de resolver la
batalla por Wachovia Corp., el diario The Wall Street Journal.
En una señal de que el gobierno está preocupado por esta situación cada vez más
volátil, funcionarios de la Reserva Federal estaban presionando para que Citi
y Wells Fargo llegaran a un acuerdo. Estos esfuerzos podrían dar como
resultado el esencialmente dividir el banco entre los dos postores, según el
Journal.
Bajo el plan que se negociaba durante la noche del domingo los dos bancos
dividirían la red de 3.346 sucursales de Wachovia geográficamente. Wells Fargo
se quedaría con las unidades de gestión de activos y corretaje de Wachovia.
A diferencia del acuerdo original entre Citigroup y Wachovia, en el cual Federal
Deposit Insurance Corp. accedió a hacerse cargo, potencialmente, de cientos de
miles de millones de dólares en préstamos "tóxicos", el plan que se
discutía el domingo no implicaba la ayuda del gobierno estadounidense a ninguno
de los bancos, según una fuente al tanto.
Los reguladores y banqueros están apurándose para terminar con este periplo
rápidamente, en parte por el temor a que si Wachovia continúa en el limbo cuando
abran los mercados el lunes por la mañana, los inversionistas y clientes del
banco se asusten aún más.
Esperando incrementar la probabilidad de lograr un acuerdo, Wachovia fue
excluida de las negociaciones. "No tenemos voz en ellas", dijo una fuente
cercana a Wachovia.
El banco estadounidense Wells Fargo ganó terreno en la batalla por el banco
Wachovia la noche del domingo, al conseguir la anulación de una orden
judicial que congelaba su fusión con éste, que había sido obtenida un día
antes por su rival Citigroup.
Wachovia había justificado su cambio
de decisión ante la no existencia de un acuerdo definitivo que la uniera a
Citigroup y explicó que una adquisición por parte de Wells Fargo sería más
conveniente para sus accionistas, para sus empleados y para el Estado.
Wells Fargo proponía efectivamente un precio más alto que Citigroup:
deseaba adquirir la totalidad del grupo (y no sólo las actividades bancarias) y
no pedía nada al Estado, mientras que Citigroup quería hacerle asumir las
pérdidas que superaran los 42.000 millones de dólares.
Wachovia, con sede en Charlotte (Carolina del Norte, sureste) y cuarto banco de
Estados Unidos, tiene una red de 3.346 agencias en el país.
Wells Fargo, con sede en San Francisco y quinto banco del país, anunció que que
logró hacer anular, en instancia de apelación, la decisión del juez de Nueva
York Charles Ramos que ordenaba el congelamiento de su fusión con Wachovia.
"La corte de apelaciones dictó una sentencia que anula la orden de ayer
(sábado)", señaló el banco en un corto comunicado.
El juez Ramos había decidido prolongar "hasta nuevo aviso" un acuerdo que
confería al tercer banco estadounidense, Citigroup, la exclusividad para
negociar con Wachovia, según un comunicado emitido en la noche del sábado al
domingo.
Para Citigroup, el anuncio del
viernes de la fusión de Wachovia y de Wells Fargo había sido una "ruptura clara"
del acuerdo de exclusividad firmado por Wachovia.
El mismo día, el director de Wells Fargo, Richard Kovacevich, se había defendido
en la cadena CNBC afirmando que Wachovia y Citigroup no habían firmado ningún
acuerdo.
Citigroup reconoció el sábado por la noche que el acuerdo que la unía con
Wachovia no era del todo impermeable desde el punto de vista jurídico: se
trataba de un "acuerdo de principios" y no de un acuerdo definitivo de fusión,
mucho más sólido a la hora de ser defendido ante los tribunales
En función de cómo termine el
conflicto, el paisaje bancario de Estados Unidos puede quedar profundamente
modificado y por mucho tiempo.