(IAR
Noticias)
04-Octubre-08
El primer tramo del macro-negocio
privado con la crisis financiera se inició este viernes con la
aprobación por parte de la Cámara de Representantes de EEUU del plan de choque
de Bush para salvar a las entidades quebradas con dinero público. Una operación
inicial de US$ 700.000 millones que el Tesoro USA (por medio de emisiones de
deuda pública) entregará a los bancos privados del Sistema de la Reserva Federal.
(Ver:
Súper-rescate estatal: Un negocio "privado" de los bancos que controlan la Reserva Federal).
Informe especial
IAR Noticias
El
Tesoro, la Reserva Federal (Fed) que preside Ben Bernanke,
la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, (FDIC)
y la nueva Agencia Federal de Financiación a la Vivienda (FHFA, por sus siglas
en inglés) dirigida por James Lockhart, serán los encargados de comandar un
fabuloso negocio financiero avalado por el Estado USA que tendrá como
misión esencial rescatar y/o comprar (mediante créditos e inyecciones de dinero)
los títulos "tóxicos" y las entidades quebradas de la "burbuja" especulativa
para sanear el sistema financiero privado imperial.
El Estado USA, por medio del Tesoro,
"garantiza" la operación, y los bancos privados del Sistema de la Reserva
Federal hacen el negocio. Y se cumple el axioma central: El sistema
capitalista hace negocios tanto con las "burbujas" como con las "crisis".
El miércoles, el Tesoro de EEUU
adelantó que comenzará a emitir títulos de deuda por US$ 30.000 millones
que serán negociados por el Sistema de bancos (privados) de la Reserva
Federal.
Antes de la aprobación del plan de
rescate,
la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, (FDIC), tomó
el control de Washington Mutual e inmediatamente le vendió las operaciones
bancarias a JPMorgan Chase por 1.900 millones de dólares, convirtiendo una
operación estatal en privada.
En
términos simples y reales, el Tesoro y el Sistema de la Reserva Federal toman el "salvataje"
de las entidades y se lo "derivan" a las red de bancos privados que hacen
negocio con los intereses y el proceso de compras y fusiones.
Se trata de una "nacionalización"
de la deuda privada con dinero de los impuestos pagados por el conjunto de
la sociedad norteamericana, cuyo sector afectado por las hipotecas "tóxicas"
no mereció el mismo trato de "salvataje" por parte de la Casa Blanca y el
Congreso.
Los demócratas (falsos opositores y
recambio imperial de los republicanos) presionados por el lobby sionista de los
grandes bancos neoyorquinos debieron resignar sus intereses en la guerra
electoral votando un plan que la sociedad estadounidense repudia en su
conjunto.
Se trata (los US$ 700.000), de la
primera fase, un módulo experimental cuyo "costo final" especialistas de Wall
Street estiman en más de US$ 5 billones, cifra que costaría el salvataje global y la
reestructuración del sistema financiero imperial estadounidense.
El plan se combina con US$152.000
millones en exenciones tributarias y en "herramientas más amplias"
(compensaciones de todo tipo) para que los reguladores federales auxilien
a las entidades en problemas por la crisis financiera que ya se proyectó a la
economía real norteamericana.
El primer tramo del macro-negocio de "crisis" comenzó con la aprobación (el
miércoles) por parte del Senado del plan de rescate por US$ 700.000 millones.
Se trata de la mayor "inversión"
estatal (dinero público) para rescatar empresas del sector desde el 11-S.
En septiembre de 2001, el Congreso
de EEUU aprobó una inversión estatal en la industria militar (Boeing,
Northrop Grumman, General Dynamics, Raytheon...) de US$ 500.000 millones,
para favorecer e inyectar dinamismo a los grandes consorcios armamentistas del
Complejo Militar Industrial.
Por entonces, la administración
de George W. Bush presentó ante el Congreso estadounidense un plan para
"proteger América" del terrorismo, en los mismos términos que utilizó siete
años después el secretario del Tesoro, Henry Paulson, para rescatar al sistema
financiero imperial estadounidense de las garras de la crisis subprime.
Se trataba de los albores de la
"guerra contraterrorista" que (tras la desaparición de la URSS y de la Guerra
Fría) rediseñaría un nuevo orden mundial con las invasiones "preventivas"
a los Estados del "eje del mal", cuyas primeras víctimas fueron Irak y
Afganistán.
Por entonces la economía
estadounidense caminaba por la senda de la recesión, con números en rojo,
desempleo galopante y desaceleración manifiesta. El plan Bush de "inversión
pública", en combinación con acciones monetarias agresivas, disparó el
crecimiento del PIB en el último cuarto de 2001 por encima del 6% frente a la
recesión de los seis meses precedentes.
Siete años después, en septiembre de
2008,el Congreso de EEUU acaba de aprobar un plan de inversión de US$
700.000 millones que irá directamente a los bolsillos de los grandes bancos y
consorcios financieros privados de Wall Street, quienes se van a hacer un
"festín ganancial" con las deudas generadas por la crisis subprime.
Pero, nada indica según los analistas
y medios especializados de Wall Street que el plan va funcionar a pedir de boca
de la Casa Blanca y del sistema privado de la Reserva Federal.
No obstante los sube y bajas de las
bolsas (producto de euforias y depresiones coyunturales), los
mercados "dudan" del plan, por dos razones centrales:
1) No creen que la cifra de US$ 700.000 millones sea "suficiente"
(los expertos en Wall Street hablan de una cifra final de más de US$ 5 billones
que demandaría el rescate de las instituciones quebradas por la crisis) , y 2)
por temor a la recesión en puerta que anticipan los índices "en rojo" de la
economía real de EEUU.
A esto se le suma la crisis estructural y los "números en
rojo" de la economía de la Unión Europea, que junto con la de EEUU y China
(también en proceso inflacionario), suman más del 50% del PBI mundial.
En
resumen, hasta este viernes (y pese a la aprobación del plan) , todas las estimaciones "especializadas" en Wall
Street (medios y analistas) no le daban mucha chance al plan de Bush para
rescatar a EEUU de la recesión y los números en rojo de su economía real.
Recesión mortal
El jueves el Fondo
Monetario Internacional (FMI) advirtió que EEUU se encamina hacia una
"profunda y prolongada" recesión económica como consecuencia de la actual
crisis financiera.
Las conclusiones que el FMI incluye en su último informe semestral sobre
'Perspectivas Económicas Mundiales' se basan en comparaciones con pasados
episodios de crisis económicas.
"Algunos aspectos de la actual situación en Estados Unidos se parecen a los
anteriores episodios de tensión en el sector financiero que estuvieron seguidos
por recesiones", explica el FMI, que añade que "persiste una probabilidad
importante de que se produzca una fuerte desaceleración en Estados Unidos".
"Ahora está bastante claro que presenciamos el 'shock' más peligroso para los
mercados financieros desarrollados desde los años 30, representando una
amenaza destacada para el crecimiento global", dijo Charles Collyns,
vicedirector de departamento de investigación del FMI.
El primer ministro francés,
François Fillon, dijo el viernes que el mundo estaba "al borde del abismo",
atrapado en una crisis financiera internacional que ahora amenaza a la
industria, el comercio y el empleo de forma global.
Poco antes, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), se había
echo eco del mismo sentimiento de
alarma que recorre las capitales de la UE cuando instó al Congreso de
Estados Unidos a aprobar el plan de 700.000 millones de dólares (unos 495.600
millones de euros) para hacer frente a la crisis.
Los especialistas temen que el costo
final del plan de rescate (que va ser imitado por la Unión Europea), además de socializar la deuda privada,
profundice la contracción del crédito y termine de asfixiar ambas
economías centrales proyectando (vía dólar y sistema financiero) una recesión a
escala global.
Mientras Europa y EEUU discuten el "salvataje financiero", la crisis del
crédito y el achicamiento del consumo ya se perfilan como un impacto mortal
sobre sus economías estructurales en rojo.
Desde
EEUU, Francia y Alemania, pasado por Italia o España, los últimos datos
macroeconómicos (inflación, crecimiento económico, productividad) son
contundentes: la eurozona ya traspuso la línea y se encuentra en los límites
de la recesión, a la que alcanzaría plenamente al cerrar con dos trimestres
consecutivos de crecimiento negativo, tal como pronostica el BCE.
Además, y como efecto inmediato de la
crisis USA-UE, la crisis crediticia también empieza a afectar a Asia. La
creciente renuencia de los bancos de Hong Kong a prestarse entre sí motivó a las
autoridades a anunciar medidas para aumentar la liquidez.
El presidente del Banco Central
Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, también advirtió el jueves que la reactivación
económica del área del euro se debilita, con una caída de la demanda y un
endurecimiento de las condiciones de financiación.
Mientras tanto, el presidente
francés, Nicolas Sarkozy, invitó a los líderes de la Unión Europea a una
reunión de emergencia sobre la crisis, para la semana próxima.
La crisis -señala Reuters- se ha propagado fuera de las costas estadounidenses y ha pasado la
frontera del sector financiero. Grandes automotrices como General Motors y Ford
Motor advirtieron de duros tiempos en medio de temores a que una menor
demanda provoque recortes de producción y de empleos.
Nuevos datos mostraron que se acerca una recesión en Estados Unidos y la
economía de Europa está empeorando.
Las cifras en Estados Unidos revelaron un declive en la producción
manufacturera y una caída en las ventas de coches, un signo de la creciente
resistencia de los bancos a dar créditos a negocios o individuos.
En general,
la prensa norteamericana coincide en que el costo billonario del super-rescate
(que pagará la población a través de los impuestos) potencia el proceso de
crisis estructural por el que atraviesan las economías centrales de EEUU y
la Unión Europea.
La mayoría de los analistas proyectan
un
agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de
planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del
mega-salvataje estatal a la banca imperial en quiebra que incian EEUU y la UE.
Lo que incidirá en una mayor suba de
precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de
la crisis crediticia para potenciar el proceso inflacionario-recesivo en
que se encuentran las economías de Europa y de EEUU.
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