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Jean-Claude Trichet, presidente del BCE
reconoció que el crecimiento de Europa del segundo trimestre sería
decepcionante. |
Según agencias
internacionales, Francia presentará un plan de rescate el sábado, en una
reunión convocada en París por el presidente francés, Nicolas Sarkozy,
con los líderes de los cuatro países europeos que integran el G7
(Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) y las máximas autoridades
económicas europeas.
Desde
EEUU, Francia y Alemania, pasado por Italia o España, los últimos datos
macroeconómicos (inflación, crecimiento económico, productividad) son
contundentes: la eurozona ya traspuso la línea y se encuentra en los límites
de la recesión, a la que alcanzaría plenamente al cerrar con dos trimestres
consecutivos de crecimiento negativo, tal como pronostica el BCE.
Además, y como efecto inmediato de la
crisis USA-UE, la crisis crediticia también empieza a afectar a Asia. La
creciente renuencia de los bancos de Hong Kong a prestarse entre sí motivó a las
autoridades a anunciar medidas para aumentar la liquidez.
El gobierno de Corea del Sur, por su
parte, ofreció préstamos y garantías de préstamos para aliviar la situación de
pequeñas y medianas empresas con problemas de financiamiento. El Banco Central
de India trató de inyectar más liquidez a través de subastas diarias, pero eso
no previno un alza en el costo del dinero.
Lejanos de los fulgores coyunturales,
medios especializados de Wall Street comenzaron la semana pasada a echar
"paños fríos" sobre la fiebre bursátil describiendo la realidad del sistema
financiero aquejado por una creciente crisis de iliquidez que se proyecta en la
retracción del crédito y en la suba de tasas.
De acuerdo con The Wall Street
Journal, con el mercado "seco" y los bancos sin efectivo en ventanilla
se ponen de relieve los problemas que ha aquejado a los bancos centrales desde
el comienzo de la contracción del crédito y que en las últimas jornadas se ha
agudizado.
El efectivo no está llegando
adonde tiene que estar para mantener a los mercados operando con normalidad
y alimentar al resto de la economía, afirma el Journal.
Otros medios de Wall Street coinciden
en la falta de dinero efectivo continúa horadando los cimientos de todo el
sistema financiero, donde el negocio de los bancos y las firmas de valores
gira en torno a las deudas dejadas por la crisis.
Esto creó una sobredemanda que
rebalsa la suma inyectada por la Reserva Federal y el resto de los bancos
centrales.
Los fondos inyectados hasta ahora
resultan insuficientes, apenas un goteo, en un mercado donde los préstamos
a un día entre los bancos bordean US$1 billón (millón de millones),
dinero que utilizan para cubrir gastos inesperados.
Además, señalaba este martes la CNN,
el dinero desaparece de los mercados casi tan pronto como los bancos
centrales lo inyectan debido a que los bancos se abalanzan sobre uno de los
activos más seguros: el efectivo.
En consecuencia, señala la CNN,
los bancos siguen reticentes a conceder préstamos a clientes, inversionistas y
otras entidades financieras y prefirieren conservar los fondos para
preservar sus finanzas de las convulsiones del sistema financiero.
"Los bancos actualmente
dependen del respirador artificial provisto por los bancos centrales", señaló
Thomas Mayer, economista de Deutsche Bank.
Los indicadores ponen en evidencia
las tensiones y las dificultades que experimentan los mercados de crédito. La
tasa interbancaria en EEUU, que cubre préstamos a un día entre los bancos, se
disparó el lunes a 7%, muy por encima del objetivo de la Reserva Federal de 2%.
En Europa, la tasa de referencia a la
que los bancos se prestan dinero a un día en dólares, conocida como Libor, saltó
de 2,57% el lunes a 6,88% el martes. Los bancos europeos que buscaban obtener
dólares en la última subasta del Banco Central Europeo tuvieron que pagar una
tasa de 11%, casi cuatro veces más del 3% que pagaron el lunes.
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Ben S. Bernanke, presidente de la Reserva
Federal de EEUU |
Además, en el contexto de un
déficit fiscal que, en 2009, ascendería a los US$500.000 millones,
los números finales del súper-salvataje bancario de Bush dejan más dudas
que certezas sobre el impacto que tendrán en la maltrecha economía
imperial norteamericana.
A este costo deberán sumarse el
impacto de corto plazo de los multimillonarios rescates de Bear Stearns Cos.,
Fannie, Freddie y AIG. Fannie Mae y Freddie Mac son pilares del mercado
inmobiliario con más de US$5 billones (millones de millones) en créditos
hipotecarios garantizados por el Estado norteamericano.
Tomando en cuenta toda la
incertidumbre en torno a los rescates, "es como lanzar una moneda al aire",
señala Robert Reischauer, ex director de la Oficina Presupuestaria del Congreso
durante la crisis de las instituciones de ahorro y préstamo en los años 90.
Pero lo que más divide las aguas es
el debate sobre el costo que la sociedad norteamericana deberá pagar por los
"platos rotos" del festival especulativo privado con la "burbuja hipotecaria"
colapsada.
Los precios de
la energía registraron un aumento mensual del 4% y ya acumulan un
encarecimiento interanual del 29,3%, mientras que los precios de los
alimentos subieron nueve décimas en agosto y suben un 6% en el último año.
La suba de precios y la desaceleración del consumo que conlleva ya impacta en el
empleo: El Departamento de Trabajo informó que las peticiones de subsidio por
desempleo se vienen incrementando semana tras semana.
La contracción del crédito y la
cautela de los consumidores golpearon duramente a las automotrices de EEUU en
septiembre. Tanto Toyota Motor Corp. como Ford Motor Co. anunciaron caídas de
más de 30% en sus ventas de septiembre en comparación con igual mes del año
pasado.
El sector manufacturero también registró un brusco descenso en septiembre. El
indicador mensual de actividad industrial, elaborado por el Instituto para la
Gestión del Abastecimiento (ISM), se precipitó a su nivel más bajo desde octubre
de 2001, indicando que la economía está entrando en territorio recesivo.
En este escenario, el monto
billonario del plan de "súper-rescate" se perfila como un impacto
mortal sobre una economía estructural en rojo como la de EEUU (a la que debe
agregarse la europea).
"La economía global se está
deslizando hacia una recesión", advirtieron a sus clientes economistas de J.P.
Morgan Chase & Co., en un correo electrónico despachado después de que se
conocieran los datos manufactureros esta semana.
El riesgo de que se produzca un severo bajón económico, cuya probabilidad sigue
siendo baja pero cuyos efectos serían enormes, ha vuelto a aparecer en las
últimas semanas, señala The Wall Street Journal.
Ben Bernanke, el presidente de la
Reserva Federal, advirtió en su testimonio ante el Congreso la semana pasada
sobre "graves amenazas a la estabilidad financiera" y sugirió que el daño
causado por la crisis financiera impactará a la economía real.
Hay un grupo de macroeconomistas que
están advirtiendo que si el gobierno de EEUU (por medio del gran plan de rescate
anunciado) se hace cargo de las deudas de las entidades quebradas por la
especulación financiera, lo que va a conseguir es convertir una crisis del
capitalismo financiero privado en una crisis estructural del Estado
norteamericano.
Y hay punto de partida explicativo
para esta afirmación: El Estado norteamericano no se maneja con el dinero de los
inversionistas privados sino con el dinero cautivo de los contribuyentes que
pagan impuestos en forma compulsiva.
Es decir, si el Gobierno federal se
hace cargo de los "papeles quebrados" del sistema financiero privado, lo
que estaría haciendo es transferir la deuda privada (producto del robo
financiero sin respaldo) a las finanzas públicas alimentadas con la contribución
de toda la población estadounidense.
La inyección de efectivo estatal en
los mercados implica una "socialización de las perdidas" donde la crisis
financiera de los privados termina siendo pagada por toda la población
contribuyente.
El premio Nobel Joseph Stiglitz, dijo
a la agencia EFE que "este es sólo el principio de la crisis" y
que el plan no va a la raíz y es "insuficiente", pues en vez de ayudar a la
gente común afectada por las hipotecas salva la deuda "tóxica" de los bancos.
"Esta huida hacia lo seguro ha
cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores
de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes
quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas,
un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está
agudizando", señala Paul Krugman, profesor de Economía en la Universidad de
Princeton, refiriéndose al impacto del mega-salvataje financiero emprendido por
la Casa Blanca.
En general,
la prensa norteamericana coincide en que el costo billonario del super-rescate
(que pagará la población a través de los impuestos) potencia el proceso de
crisis estructural por el que atraviesan las economías centrales de EEUU y
la Unión Europea.
La mayoría de los analistas proyectan
un
agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de
planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del
mega-salvataje estatal a la banca imperial en quiebra que incian EEUU y la UE.
Lo que incidirá en una mayor suba de
precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de
la crisis crediticia para potenciar el proceso inflacionario-recesivo en
que se encuentran las economías de Europa y de EEUU.
En consecuencia: El cóctel crisis
del crédito-caída de la producción-desempleo masivo-recesión ya se proyecta
como efecto inmediato de la crisis financiera con caída bancaria y derrumbe de
bolsas con epicentro en EEUU y Europa.