(IAR
Noticias)
30-Septiembre-08
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Patético: los rostros preocupados de Nancy Pelosi y de Henry Paulson, contrastan con la sonrisa forzada
de Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado. |
No obstante la operación "sedante" lanzada por el Gobierno federal y el
Congreso de EEUU el fin de semana, el plan de rescate de Bush naufragó en la
Cámara de Representantes de la mano de los demócratas y del rechazo de los
republicanos.
Wall Street sufrió un hundimiento histórico y las bolsas mundiales
volvieron a derrumbarse en un nuevo "lunes negro" que hizo temblar al sistema
financiero globalizado. En medio de la conmoción internacional Bush convocó de
urgencia a sus asesores y se abrió un peligroso frente de crisis en Europa.
Informe especial
IAR Noticias
Antes del rechazo del
plan oficial en el Congreso, demasiadas dudas, demasiada campaña electoral
USA, demasiada "iliquidez" (falta
de efectivo y de crédito) en el mercado, demasiados números en rojo en la macro
economía de EEUU, llenaban de incertidumbre a los "inversores" (especuladores
privados e institucionales) y generaban pánico internacional a la transmisión (vía
dólar y sistema financiero) del colapso económico-financiero USA.
Con Europa y
China en primera línea (la segunda y tercera economía mundial) el conjunto de
los países (periféricos y desarrollados) ya rezan para que la crisis del crédito y
del consumo no los introduzca en el túnel del tiempo de la recesión que ya se
expande por todo el planeta.
Y finalmente, las tensiones
electorales, los intereses económicos del "gran negociado" financiero que se
abre con el mega-rescate hicieron fracasar el plan en su primera votación en el
Congreso, donde sectores republicanos acompañaron el rechazo demócrata.
Contra la mayoría de los pronósticos,
la Cámara baja rechazó el proyecto de rescate bancario por US$ 700.000
millones, generando un derrumbe histórico en Wall Street. El mensaje del
presidente de EEUU, George W. Bush, para intentar calmar a la plaza financiera
no alcanzó y las bolsas mundiales volvieron a derrumbarse.
La votación final quedó en 228 por el
no y 205 por el si.
Wall Street cerró el lunes con
fuertes descensos presionado por el rescate de dos grandes bancos europeos y por
la compra de Wachovia por parte de Citigroup, reavivándose así los temores a la
crisis crediticia.
El índice Dow Jones cayó más
del 6%, un récord histórico, con pérdidas de US$ 1,2 billones en
valores de mercado mientras que el tecnológico Nasdaq se
acercaba al 6% de caída.
En tanto, en Europa hubo fuertes pérdidas. El Ibex de Madrid, un 3,88%, el S&P/Mib
de Milán un 4,98%, el CAC de Francia un 5,04% y el FTSE de Londres un 5%. Una de
las más pronunciadas fue la de Bélgica, que finalizó un 7,9% abajo, impulsada
por la nacionalización del banco belga-holandés Fortis.
Las bolsas asiáticas también habían cerrado con pérdidas. Tokio cayó
1,26%, Seúl 1,35% y Hong Kong 4,3%, tras el aumento de las tasas a los préstamos
inmobiliarios anunciada por el gigante bancario HSBC, que tendrá previsibles
efectos en el mercado de la construcción.
El colapsso bursátil mundial
también impactó en América Latina con un derrumbe muy pronunciado en
Buenos Aires y en San Pablo, donde incluso llegaron a suspenderse las
operaciones.
En Brasil el escenario mostró tanto
dramatismo que las operaciones en la Bolsa de San Pablo fueron suspendidas
cuando la cotización del Bovespa alcanzó una baja del 10,2 por ciento.
Ya cerca del final de la rueda, la
Bolsa de Buenos Aires caía un 8,54 por ciento, con un derrumbe de las acciones
que más ponderan en el principal indicador local: Tenaris y Petrobras Brasil,
que se desplomaban 14,79 y 15,31% respectivamente, aunque las bajas eran
generalizadas y abultadas.
El domingo, para evitar un nuevo
desplome de los mercados, los legisladores estadounidenses habían anunciado un
acuerdo para aprobar el plan de salvataje. No obstante, los legisladores votaron
en contra por miedo "de verse arrastrados" por la Casa Blanca y "quieren
mantener un cierto control" sobre el proyecto.
Dos tercios de los republicanos
votaron en contra del plan, que implica una fuerte intervención estatal en la
economía. Ahora se reunirán los líderes de las dos bancadas mayoritarias para
tratar de llegar a un texto consensuado.
El hundimiento del proyecto es un
gigantesco revés para el gobierno Bush y específicamente para el
Departamento del Tesoro, así como para los legisladores que trabajaron en el la
semana pasada.
La Casa Blanca expresó su disgusto con la derrota del proyecto de ley y dijo que
el presidente se reunirá con su equipo económico en la tarde del lunes para
determinar el curso a seguir.
El paquete, que contaba con el respaldo del gobierno, enfrenta un futuro
incierto, aunque los líderes de ambas bancadas seguramente considerarán el
revisar la iniciativa, de la cual Bush afirmó que era necesaria para "evitar
que la crisis en nuestro sistema financiero se expanda por nuestra economía".
Después de la votación, el líder de las minorías de la Cámara, John Boehner dijo
qye habrá un esfuerzo para presentar otro proyecto con más cambios. "Tenemos que
encontrar un punto medio", dijo. "Necesitamos que todos se calmen, se relajen y
vuelvan a trabajar".
Por el momento -señala la BBC-
tanto inversionistas como analistas coinciden en que los mercados esperan más
noticias que les permitan saber si ya pasó lo peor. La mirada está puesta
ahora en las megacompañías que tienen altos niveles de endeudamiento y que
requieren liquidez para salir adelante.
El problema es que, en el contexto actual, la desconfianza entre los bancos ha
detenido el que se presten dinero los unos a los otros, enfriando así el mercado
crediticio global. Y si el crédito no vuelve a fluir, las empresas con deudas
podrían entrar en problemas poniendo miles de puestos de trabajo en peligro,
puntualiza la BBC.
La crisis se expande a Europa
El desplome financiero con epicentro
en USA ya abrió un frente de crisis en Europa.
El temor ya se expandió a Europa: Bélgica, Holanda y Luxemburgo acudieron este domingo al rescate del banco
Fortis para evitar que la entidad se vea arrastrada por la crisis financiera que
se extiende peligrosamente por Europa y para tranquilizar a los mercados europeos.
Los ministros de finanzas de estos
tres países acordaron inyectar más de US$15.000 millones en la entidad
bancaria -una de las más grandes del continente europeo- para evitar un posible
colapso luego de que el valor de sus acciones comenzara a desplomarse el
viernes.
Los tres Estados del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) van a
nacionalizar en parte el banco-aseguradora Fortis con una aportación de 11.200
millones de euros para tratar de salvar de la quiebra a la entidad.
Las acciones de Fortis, primera entidad bancaria en Bélgica y segunda en
Holanda, perdieron más de dos tercios de su valor en las dos últimas semanas por
las dudas de los mercados sobre su solvencia y su capacidad para encontrar
fondos y absorber la compra de su ex rival, el banco holandés ABN Amro.
Bajo el acuerdo, Bélgica aportará
US$6.700 millones, Holanda US$5.700 millones y Luxemburgo US$3.600 millones
explicó el primer ministro belga, Yves Leterme.
Los europeos, que desde hace meses hacen llamamientos para reforzar su
coordinación en materia de supervisión financiera, logrando hasta ahora sólo
avances modestos, se enfrentan por primera vez a un caso concreto de un banco
afectado directamente por la crisis.
Pero no sólo en el corazón de Europa
se sienten los remezones del vendaval financiero. En el Reino Unido, se
anunció la nacionalización de los préstamos e hipotecas del banco Bradford and
Bingley (B&B, por sus siglas en inglés), por un valor superior a los US$100.000
millones.
En Alemania se informó que un
consorcio de bancos intervendrá una hipotecaria, Hypo Real State, para evitar su
quiebra. Aún no se conoce el nombre de los bancos que lo rescatarán, ni el monto
oficial de la transacción, aunque la BBC tiene información de que la cifra sería
superior a los US$50.000 millones.
Los bancos centrales europeos se
unieron el lunes a los bancos asiáticos al inyectar millones de dólares en los
mercados, pero los bancos comerciales prefirieron acaparar efectivo en vez de
prestarse entre sí mientras la crisis financiera se propaga a Europa.
Con el fin del trimestre financiero agravando los problemas de liquidez, el
Banco Central Europeo anunció que pondría a disposición de los bancos una serie
extra de fondos a 38 días y que mantendría el efectivo adicional disponible
hasta al menos comienzos de 2009.
El Banco de Inglaterra inyectó el lunes 40.000 millones de libras (unos 50.735
millones de euros) en fondos a tres meses para mejorar las condiciones de los
mercados tras un fin de semana de quiebras bancarias en Europa y en medio de las
negociaciones en Estados Unidos para aprobar un plan de rescate.
En la misma línea, el Banco de Japón inyectó 1,5 billones de yenes a su sistema
bancario, en el noveno día consecutivo en el que realiza ese tipo de operación.
Después, inyectó otros 400.000 millones de yenes en el mercado al contado,
mientras que el banco central australiano aportó 2.700 millones de dólares
australianos.
Pero el costo interbancario de la financiación en dólares, euros o libras a tres
meses subió, después de que una serie de nacionalizaciones de bancos europeos
evidenciara que la crisis financiera está lejos de terminar.
El viernes, Jean Claude Juncker, el presidente de los ministros de Finanzas de la zona euro, exhortó a Estados Unidos a ponerse de acuerdo
rápidamente sobre su plan de rescate porque "los bancos europeos, que comienzan
a navegar en aguas turbias, sufren de esa incertidumbre".
Escepticismo en EEUU
Según el emblemático e influyente
The Wall Street Journal, el vocero más calificado de Wall Street, el plan que el
Congreso estadounidense esbozó durante el fin de semana para rescatar al sistema
financiero ofrece un "bálsamo", pero "es poco probable que pueda evitar que
la mayor economía del mundo caiga en una recesión".
Las últimas noticias económicas han sido poco alentadoras., según el diario. En
una señal de que el mercado inmobiliario sigue deteriorándose, las ventas de
casas nuevas cayeron abruptamente el mes pasado, informó la semana pasada el
departamento de Comercio de EEUU, añade.
De acuerdo con el Journa, la confianza de los consumidores sigue en declive
y los indicadores semanales de ventas minoristas muestran que los compradores
están reduciendo los gastos. Los expertos anticipan que el informe de desempleo
del viernes indique que la economía perdió 150.000 empleos este mes.
Los estadounidenses están lidiando
con un desempleo creciente y con precios de combustible y de alimentos más
altos. En medio de una crisis financiera protagonizada por la caída de los
precios inmobiliarios y la quiebra de los mercados hipotecarios, un auge del
refinanciamiento hipotecario al estilo de 2001 no es una opción.
"Desafortunadamente, las personas están en lo cierto al esperar una recesión
en estos momentos", dice Barry Eichengreen, un economista de la Universidad
de California en Berkeley.
"El plan no puede prevenir una recesión", dijo Douglas Elmendorf, un
investigador de Brookings Institution. "Lo que le importa a la gente es cuánto
durará y cuán profunda será la desaceleración económica".
En este escenario, y sin una acción más extensa por parte del gobierno, los
participantes de los mercados de crédito habrían quedado sumidos en la
preocupación de saber qué institución iba a ser la siguiente en caer.
Este lunes, mientras Bush hablaba
por cadena ancional,
una serie de rescates bancarios tomaba forma en Europa y los mercados
seguían en un clima de nerviosismo a la espera de que el Congreso vote el
paquete.
Los "inversores" estaban atentos a cada detalle de las negociaciones en
Washington, mientras en Europa y Asia los bancos centrales inyectaban dinero en
el sistema para suavizar la crisis crediticia.
En Washington, los republicanos de la Cámara de Representantes eran el principal
obstáculo para aprobar el plan, alegando reparos a gastar tanto dinero
público en un año electoral.
Los líderes parlamentarios republicanos y demócratas anunciaron que habían
llegado a un acuerdo provisional el domingo sobre un plan que utilizaría fondos
de los contribuyentes para comprar deuda hipotecaria "tóxica" para
restablecer la confianza.
La situación quedó graficada por
la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, cuando dijo con
rostro demacrado ante las cámaras: "La fiesta se acabó".
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