as últimas noticias económicas han sido poco alentadoras. En una señal de
que el mercado inmobiliario sigue deteriorándose, las ventas de casas nuevas
cayeron abruptamente el mes pasado, informó la semana pasada el departamento de
Comercio de EE.UU.
La confianza de los consumidores sigue en declive y los indicadores semanales
de ventas minoristas muestran que los compradores están reduciendo los gastos.
Los expertos anticipan que el informe de desempleo del viernes indique que la
economía perdió 150.000 empleos este mes.
"Desafortunadamente, las personas están en lo cierto al esperar una recesión
en estos momentos", dice Barry Eichengreen, un economista de la Universidad de
California en Berkeley.
El consumo está sufriendo: está a punto de caer en el tercer trimestre de
este año y posiblemente también en el cuarto. Esto marcaría el primer descenso
en el consumo trimestral desde la recesión de 1990-1991.
Los estadounidenses están lidiando con un desempleo creciente y con precios
de combustible y de alimentos más altos. En medio de una crisis financiera
protagonizada por la caída de los precios inmobiliarios y la quiebra de los
mercados hipotecarios, un auge del refinanciamiento hipotecario al estilo de
2001 no es una opción.
Reparación de la confianza
"El plan no puede prevenir una recesión", dijo Douglas Elmendorf, un
investigador de Brookings Institution. "Lo que le importa a la gente es cuánto
durará y cuán profunda será la desaceleración económica".
Sin una acción más extensa por parte del gobierno, los participantes de los
mercados de crédito habrían quedado sumidos en la preocupación de saber qué
institución iba a ser la siguiente en caer, y eso habría llevado a una
desaceleración pronunciada en los préstamos, lo que habría causado una recesión
prolongada. El plan de rescate pretende reparar la confianza en el mercado,
aunque llevará un tiempo comprobar si lo logra o no.
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