En EEUU, por estas horas no se
sabe que es lo peor: Si el colapso financiero que derrumba la estructura
económica del Imperio, o la decadencia de la clase política estadounidense cuyos
dos partidos hegemónicos, demócratas y republicanos, ya han perdido el
horizonte de quién es quién.
La guerra es por el control de la
Casa Blanca después de noviembre, pero en la trinchera de ambos partidos, a tono
con la decadencia y la alienación reinantes, hay posiciones que convergen y
otras que se enfrentan. Hay republicanos que se pasan a las filas demócratas, y
demócratas que defienden la posición oficial. La confusión es tal, que el propio McCain es acusado de "conspirar" contra el plan de rescate de Bush.
A tal punto se confunden las
identidades partidarias, que algunos analistas estadounidense ya andan
vaticinando que el colapso financiero también podría llevarse el clásico
esquema "bipartidista" de demócratas y republicanos por el control de la Casa
Blanca.
El jueves,
luego de una afiebrada
jornada de reuniones y conversaciones multilaterales entre los distintos niveles
del cuerpo político y económico del EEUU, el plan de rescate estatal del
sistema financiero se trabó en la Casa Blanca.
Fue durante la reunión de tres
horas en la que el presidente George W. Bush recibió a legisladores y a los
candidatos a presidente John McCain y Barack Obama, un encuentro
tenso, según testigos, y en donde diferencias insalvables entre los
partidos pusieron en riesgo el monumental salvataje de US$ 700.000
millones de dólares que está sujeto a la aprobación del Congreso, en cuyas dos cámaras
los demócratas controlan la mayoría.
Luego de una serie de rumores que
daban por cerrado el acuerdo en el Congreso, aparecieron diferencias insalvables
en la reunión en la que Bush recibió a McCain y a Obama. Y la controversia
siguió entre los legisladores de ambos partidos.
Después de la reunión con Bush, el
senador republicano Richard Shelby dijo a los reporteros que los congresistas
aún no habían llegado a un acuerdo sobre la legislación de rescate. "No creo que
tengamos un acuerdo, dijo Shelby. "Aún hay muchas opiniones diferentes".
Además, Shelby exhibió a la salida
de la Casa Blanca una declaración firmada por 44 economistas de reconocido
prestigio de Estados Unidos que aseguran que el plan del gobierno "es un mal
plan que no resolverá los problemas".
Christopher Dodd, presidente del
comité bancario del Senado, se mostró visiblemente enojado y calificó el
encuentro de "teatro" y "oportunidad para la fotografía de John McCain".
"No estoy seguro de qué dijo (McCain)
en la reunión, no sé qué opina en todo esto, con toda honestidad", agregó Dodd.
El representante demócrata Steny Hoyer aseguró que McCain "habló brevemente".
La noticia del fracaso de la
reunión volvió a sembrar el "desánimo" en los mercados, y este viernes las
bolsas se derrumbaban tras el espejismo del jueves, cuando cerraron
al alza tras tres jornadas consecutivas en números rojos.
Además, el retraso del
mega-rescate financiero adelantado hace ya una semana por el presidente Bush y las dudas sobre su efectividad anularon los efectos de una nueva
inyección de capital que el Banco Central Europeo y la Reserva Federal
anunciaron minutos antes de la apertura de este viernes para paliar la
acuciante falta de liquidez en divisa estadounidense.
En el conjunto de plazas europeas,
Fráncfort cedía un 1,4%, Londres y Milán un 1,3%, mientras el CAC 40 parisino se
dejaba en torno a un 1%. Ya antes de la apertura en el Viejo Continente, los
mercados asiáticos habían dado la señal de alarma con descensos generalizados que
van desde el 0,9% del Nikkei de Tokio hasta el 2% del Hang Seng de Hong Kong.
También en la jornada se registró
la caída de la primera caja de ahorros de EEUU, el Washington Mutual, que se ha
visto obligado a vender sus depósitos y las filiales al banco de inversión JP
Morgan Chase & Co por US$ 1.900 millones (casi 1.300 millones de euros) con el
visto bueno del Gobierno de Washington.
Luego de seis días de intensas
negociaciones para aprobar el desembolso del plan diseñado por el secretario del
Tesoro Henry Paulson, que costaría a cada mujer, hombre o niño del país la suma
de US$ 2.300 per cápita y mientras Wall Street se tambalea cada vez más a
la espera de una resolución final, en el marco del final de campaña para las
elecciones presidenciales, todo volvió a fojas cero.
El titular de la comisión Bancaria del Senado, el demócrata Christopher Dodd,
dijo que el acuerdo que él había conseguido ayer temprano con algunos
republicanos fue luego petardeado por una nueva propuesta ofrecida por el
republicano Eric Cantor.
Dodd dijo que si Paulson respaldaba
esa propuesta, las negociaciones volverían a empezar de nuevo. La idea es
que en lugar de que el rescate caiga sobre las espaldas de los contribuyentes se
ofrezcan seguros sobre la deuda de mala calidad, en lugar de que el Estado la
compre.
Entre las principales peticiones
demócratas se encontraban que el Congreso vigile cómo se gasta el dinero,
que se compense también a los ciudadanos que perdieron sus viviendas, que Wall
Street devuelva el dinero cuando lleguen tiempos mejores y que no se gaste
dinero público en pagar multimillonarios despidos a los ejecutivos de las
grandes compañías ahora en problemas.
Pero eso es sólo
el discurso formal, ya que lo subyacente es la pelea por controlar el supermillonario
rescate que de ser manejado en forma exclusiva por la Casa Blanca le daría
un rédito electoral decisivo a MacCain.
En la guerra los demócratas
manejan sus tiempos: Obama rechazó un pedido de "tregua" de McCain consistente
en anular el debate previsto para este viernes en función de la "reconciliación"
ante la crisis.
En opinión de algunos analistas,
los demócratas quieren "estirar" lo más posible la puesta en marcha del acuerdo sobre el paquete financiero para seguir deteriorando la imagen de Bush
y de los republicanos. Y McCain, en su afán por "despegarse" de la actual
administración a veces se desmadra y se confunde con los demócratas.
Hoy, Obama y McCain deberían
debatir por primera vez, pero McCain insistió el jueves que no participará, pese
al reclamo de Obama. Bush había dicho el miércoles por cadena de TV que si no se
aprobaba el plan de rescate habría consecuencias funestas para la economía y
la mayor parte de los estadounidenses. Lo mismo habían señalado antes Bernanke y Paulson.
En consecuencia, el colapso
económico ya devino en "crisis política" en USA, y demócratas y republicanos
negocian a full y contra reloj acuerdos que puedan evitar otro "lunes negro"
de los mercados en la semana que se avecina.
"Hay una clara sensación de urgencia y un acuerdo sobre la necesidad de
estabilizar los mercados financieros y prevenir que una crisis financiera masiva
afecte a todos en Estados Unidos", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Dana
Perino.
El Congreso es probable que
prolongue sus sesiones durante el fin de semana para aprobar el plan que
resulte de las negociaciones.
Hoyer, el segundo demócrata en la Cámara, explicó que ya advirtió a sus
compañeros de partido que se preparen para quedarse en Washington el tiempo que
sea necesario. "Los miembros del Congreso deben estar preparados para estar
aquí el sábado, el domingo, la próxima semana o la siguiente".
El Imperio se incendia, pero la
guerra por el control de los negocios de la Casa Blanca puede más.
Colapsa
el mayor banco de ahorro y préstamo de EEUU
IAR Noticias
BBC
Los activos del mayor banco de ahorro y préstamo de Estados Unidos, Washington
Mutual, fueron vendidos en subasta después de que la institución fuera
intervenida por las autoridades.
Las acciones de Washington Mutual
habían quedado virtualmente en el piso debido al gran número de créditos
hipotecarios de alto riesgo que poseía.
El cierre es considerado el peor colapso bancario en la historia.
De haberse logrado un acuerdo para el plan de rescate de la Casa Blanca a la
crisis económica el banco quizás hubiese sobrevivido, pero esperó inútilmente.
La entidad financiera estadounidense JPMorgan Chase anunció la compra de
los activos en subasta por un valor que asciende a los US$1.900 millones.
Es la segunda vez en seis meses que JPMorgan Chase se hace cargo
depósitos y activos de una institución financiera agobiada por créditos
hipotecarios de alto riesgo.
Washington Mutual, con sede en Seattle, vio caer el valor de sus acciones en un
80% desde principios de 2008.
Con esta adquisición se está creando la caja de ahorros más grande de Estados
Unidos con más de US$900.000 millones en depósitos, según informó la
agencia federal responsable de velar por los depósitos bancarios de los
estadounidenses, la FDIC por su siglas en inglés.
Este jueves los títulos de Washington Mutual cayeron en la Bolsa de Nueva York
25,22%, un reflejo de los problemas que ha experimentado durante todo el año.
El periodista de la BBC, Nkem Ifejika, informa que los reguladores anunciaron
que el colapso no impactaría los ahorradores ni clientes del banco y que la
transición sucedería sin tropiezos.
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