Durante una audiencia en el Senado, el presidente de la Comisión de Bolsa y
Valores, Christopher Cox, solicitó a Washington que amplíe su supervisión sobre
instrumentos financieros exóticos que hasta ahora han sido poco regulados. En
carpeta hay una propuesta de los demócratas en el Congreso para permitir que el
gobierno establezca límites a las remuneraciones de los ejecutivos y asuma
participaciones accionarias en empresas que utilicen un fondo de rescate de
US$700.000 millones, en caso que sea aprobado. El candidato presidencial
republicano, John McCain, se mostró partidario de la imposición de tales límites
salariales.
En su conjunto, estas medidas representan una intervención del gobierno en
áreas celosamente protegidas por el sector privado. "Nunca he sido partidario
del intervencionismo estatal, pero creo que tenemos una situación sin
precedentes que requiere medidas sin precedentes", dijo el Secretario del
Tesoro, Henry Paulson, durante una audiencia ante al Comité Bancario del Senado
para defender su plan de rescate. "No existe ninguna forma de estabilizar los
mercados que no sea la intervención estatal".
Paulson y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, tuvieron una
fría recepción en el Congreso el martes, donde fueron bombardeados con preguntas
durante cinco horas. "Lo que nos mandaron es inaceptable", dijo tras la
audiencia el presidente del Comité de Bancos del Senado, Christopher Dodd
(demócrata). "Esto no va a funcionar".
Paulson intentó repetidamente convencer a los legisladores de que él y el
gobierno del presidente George W. Bush estaban tomando las medidas necesarias
para respaldar a los contribuyentes, quienes podrían enfrentar problemas
económicos más graves si los mercados financieros se mantienen obstruidos. "Se
trata de los contribuyentes estadounidenses", dijo. "Es todo lo que nos
importa".
Pese a sus críticas, los legisladores no indicaron su rechazo a las medidas y
las bancadas de los partidos demócrata y republicano lograron avances
importantes en materias como el establecimiento de límites a los paquetes de
remuneración de los ejecutivos.
De todos modos, la velocidad con la que se han desencadenado los
acontecimientos deja sin respuesta muchas preguntas peliagudas sobre cómo el
gobierno cumplirá su nuevo rol. Eso ha dado pie a las críticas de quienes
quieren preservar la filosofía de no injerencia del gobierno en los asuntos
privados que ha imperado en Washington durante décadas.
"¿Acaso queremos que el gobierno posea todo esto?", preguntó Anne Canfield,
directora ejecutiva de Consumer Mortgage Coalition, una asociación nacional de
acreedores y gestores hipotecarios, refiriéndose a los activos hipotecarios que
serían comprados bajo el plan de rescate. "Tienen que gestionar los activos con
varios objetivos en mente: mantener a los propietarios en sus casas, estabilizar
las comunidades, los mercados hipotecarios y conseguir valor para los
contribuyentes".
El papel del gobierno en la economía ni se acerca al que tenía en los años
30, cuando EE.UU. luchaba por dejar atrás la Gran Depresión. De todos modos, el
aluvión de rescates e intervenciones lo ha dejado en una posición desconocida en
la historia reciente. El gobierno federal, a través del Departamento del Tesoro
y la Reserva Federal, ahora controla una gran parte del mercado hipotecario y a
AIG, la mayor aseguradora del mundo, y se apresta a gastar US$700.000 millones
en valores hipotecarios de compañías financieras atribuladas.
Cox, el presidente de la SEC, tomó ayer la posición más fuerte adoptada por
un regulador federal cuando exhortó al Congreso a "proveer un estatuto que
regule estos productos". Cox añadió que la falta de supervisión de los seguros
contra cesaciones de pagos, conocidos como CDS, constituye "una brecha
regulatoria que hay que enfrentar de inmediato".
Se estima que el mercado para estos instrumentos se ha duplicado en apenas
dos años para alcanzar los US$62 billones (millones de millones).
La industria ha rechazado con éxito los llamados para una mayor regulación a
lo largo de los años, sobretodo porque los productos son negociados entre
inversionistas sofisticados. El ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, los ha
calificado como uno de los instrumentos financieros más importantes que existen.
El Congreso probablemente no dilucidará el tema este año, pero la voluntad
política para un cambio parece estar cobrando fuerza. Las declaraciones de Cox
se producen después de medidas del Departamento de Seguros de Nueva York para
regular los CDS. Paulson, en todo caso, fue más cauteloso ayer. Dijo que los CDS
han sido "de extraordinaria utilidad" para permitir que las instituciones cubran
sus riesgos. "No es algo tan sencillo como simplemente decir, 'vamos a
regularlo'", dijo al Senado.