(IAR
Noticias)
24-Septiembre-08
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Obama y McCain: La guerra electoral traba
el súper-rescate financiero |
El terremoto financiero
imperial con epicentro en EEUU se complica cada vez más con la renuencia
cada vez más marcada del Congreso de EEUU a aprobar el plan de mega-rescate
diseñado por la Casa Blanca. La incertidumbre sigue derrumbando las bolsas y la
Reserva Federal y el Tesoro de EEUU advierten de "graves consecuencias" si no se
aprueba la iniciativa oficial. La guerra electoral tiñe el cuadro de la crisis y
paraliza las decisiones. Gobernantes del mundo, reunidos este martes en la
Asamblea general de la ONU, lanzaron un alerta mundial y requirieron medidas
urgentes para evitar que la crisis financiera se globalice.
IAR Noticias
Agencias
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La
Casa Blanca advirtió el martes al Congreso que la economía en su conjunto
está en riesgo si no aprueba con urgencia el proyecto de rescate financiero por
US$ 700.000 millones, mientras las bolsas mundiales retrocedían nuevamente
al perder confianza en ese plan.
En ese
escenario, Wall Street -que abrió el martes en leve alza- pasó al rojo
poco después de mediar la jornada, mientras Paulson, secretario del Tesoro y Bernanke, presidente de
la Reserva Federal, explicaban en
el Senado los detalles del plan, el Dow Jones perdía 0,13% y el Nasdaq
bajaba 0,14%.
También los mercados bursátiles de Europa y de la región Asia-Pacífico,
escépticas ante el plan de rescate, cerraron a pérdidas.
La bolsa de
Londres cerró perdiendo 1,91%, la bolsa de París cayó 1,98%, el Ibex-35 de la
bolsa de Madrid cedió 1,34% y la de Francfort 0,64%.
En Asia, el índice Hang Seng de la Bolsa de Hong Kong retrocedió 3,9% y
la Bolsa de Shanghai perdió 1,56%. La Bolsa de Tokio, segundo mercado de valores
del mundo, estuvo cerrada el martes por feriado.
El
secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, lanzó una dura advertencia
al Congreso, donde la mayoría demócrata ha puesto obstáculos al plan de
salvamento, luego de que la semana pasada la crisis del crédito provocara
enormes turbulencias en las plazas financieras del mundo.
"Si la situación persiste, amenazará a todos los sectores de la economía",
destacó ante el comité bancario del Senado, que también recibió al presidente de
la Reserva Federal estadounidense (Fed), Ben Bernanke.
Henry Paulson afirmó que "los mercados han alcanzado un nuevo nivel dentro de las
turbulencias" que asolan Wall Street desde el estallido de la crisis.
Además, advirtió que amenazan con salpicar al resto de la economía. "Debemos
tomar una acción decisiva contra las causas profundas de esta agitación",
enfatizó.
Por su
parte, el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke, mostró su
respaldo al plan de rescate diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson,
y urgió al Congreso de EEUU a tomar las acciones necesarias para evitar
graves consecuencias para el sistema financiero y la economía.
En un discurso ante el Comité de Banca del Senado, el máximo responsable de
política monetaria de EEUU, Ben Bernanke, admitió que el breve marco temporal
disponible actualmente dificulta la elaboración de un exhaustivo proyecto de
reformas para hacer frente a las debilidades del sistema financiero y
regulatorias, puesto que requeriría un cuidadoso y extenso análisis.
"La acción del Congreso es requerida con carácter urgente para estabilizar la
situación y evitar que, de otro modo, pudiera haber serias consecuencias
para nuestros mercados financieros y para la economía", afirmó Bernanke.
Por otro
lado, el presidente de la Fed apuntó que la economía de EEUU continúa haciendo
frente a considerables desafíos, entre los que aparecen el debilitamiento del
mercado laboral y una elevada inflación, y destacó que las tensiones en los
mercados financieros se han intensificado "significativamente" en los últimos
tiempos.
"Los
mercados de capitales están bajo un gran estrés y urge adoptar acciones
inmediatas para comprar acciones por valor de cientos de miles de millones de
dólares intoxicados por las hipotecas basura", señaló Bernanke a la Cámara
estadounidense.
En las últimas jornadas, la Casa Blanca y el Tesoro, a los que se suma la
Reserva Federal, presionaron a los legisladores para la rápida aprobación del
plan de US$ 700.000 millones diseñado por el secretario del Tesoro y que
contempla la compra de activos en poder de las entidades financieras
quebradas.
Los demócratas se niegan a
concederle "superpoderes" al jefe del Tesoro para que maneje a su "gusto
y placer" la multimillonaria suma destinada a estatizar las quiebras privadas
del sistema financiero.
Los demócratas insisten que Wall Street también
"pague el costo fiscal" que va a caer como una bomba de
tiempo sobre el bolsillo de la población estadounidense.
La oposición parlamentaria quiere que el plan no se limite al sector
bancario sino que incluya también a las familias que han sido víctimas de la
crisis del crédito y exige medidas de reactivación económica que ya habían
propuesto a Bush y que éste rechazó.
Desde la semana pasada, la Fed inyectó más de US$ 170.000 millones en
dinero fresco ante la falta de liquidez. La crisis llevó a la quiebra del ícono
de Wall Street Lehman Brothers y al borde de la bancarrota a otras
instituciones, que debieron ser vendidas o rescatadas en última instancia.
El sistema financiero estadounidense
saltó de una crisis a otra la semana pasada, que comenzó con la quiebra del
banco de inversiones Lehman Brothers por US$ 600.000 millones y la
absorción de su competidora Merrill Lynch por el Bank of America. Siguió luego
el rescate del gigante asegurador AIG por US$ 85.000 millones.
Pero los demócratas, a través de sus
líderes y representantes parlamentarios más destacados, ya advirtieron que no
piensan firmarle un "cheque en blanco" a la administración Bush (que
sería como regalarle galardones al republicano McCain en la dura disputa por la
Casa Blanca).
Varios legisladores expresaron ya su reticencia ante el plan de rescate. "Me
preocupa que no hayamos recibido ninguna prueba creíble de que el plan
funcionará", declaró el senador republicano Richard Shelby, de Alabama
(sur).
"Podríamos muy bien gastar 700.000
millones de dólares o 700 billones, y no resolver la crisis. Antes de firmar
algo de semejante magnitud, quiero saber que hemos agotado todas las soluciones
alternativas razonables", explicó, ilustrando el recelo expuesto por otros de
sus colegas.
"Que Dios
haya creado el mundo en siete días no quiere decir que tengamos que aprobar esta
propuesta en siete días". Con estas palabras expresó este martes el senador
republicano Joe Barton su escepticismo y el de los senadores de ambos bandos
presentes en el Comité de Bancos acerca de la urgencia de las medidas
presentadas por las principales autoridades económicas del EEUU en el Congreso.
Los demócratas buscan reforzar el papel de supervisión del Congreso,
incluir asistencia a los deudores hipotecarios y modificar las leyes de
bancarrota.
"Sería algo sin precedentes dar
700.000 millones de dólares a, virtualmente, un individuo sin ningún tipo de
supervisión, transparencia y rendición de cuentas", dijo el lunes el demócrata
Christopher Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado, en una entrevista
con la cadena CBS.
Ese "hombre" es Henry Paulson, el secretario del Tesoro, cuyo plan inicial, de
tan sólo dos páginas y media, se reserva la máxima flexibilidad para el uso
de los fondos sin ningún tipo de mecanismo de revisión de las decisiones.
"No se trata de quitarle (al secretario del Tesoro Henry Paulson) la oportunidad
de actuar. Entendemos completamente la gravedad del momento", dijo el presidente
de la junta del Comité de Banca del Senado, el demócrata de Connecticut Chris
Dodd, quien añadió: "Pero no se pueden simplemente entregar US$700.000 millones
del dinero de los contribuyentes sin insistir en que éstos reciban protección.
Vamos a exigir (...) responsabilidad".
Por su parte, John McCain, el
candidato presidencial republicano, abogó por un plan que difundió la semana
pasada y que prevé la creación de un comité independiente para supervisar el
rescate de Wall Street, que podría costar hasta 1 US$ billón.
En su opinión, el secretario del
Tesoro, Henry Paulson, tiene demasiado poder en esta crisis.
"Este acuerdo me incomoda
profundamente", dijo McCain, senador por Arizona, a un grupo de estadounidenses
irlandeses en Scranton, Pensilvania. "Cuando estamos hablando de un billón de
dólares de dinero procedente de los impuestos, (la frase) 'confíen en mí' no es
suficiente."
Alerta
mundial en la ONU
Los gobiernos del mundo reclamaron
este martes ante la Asamblea general de la ONU urgentes medidas para evitar
que la crisis financiera se globalice y ponga los cimientos de la recesión
mundial en un planeta ya castigado por la devastación climática y la crisis
alimentaria.
El
secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, inauguró la sesión advirtiendo que el
mundo enfrenta un "desafío de liderazgo" para lidiar con la tormenta financiera,
que se suma a una crisis energética y alimentaria.
"Veo un peligro de naciones mirando más hacia dentro, en lugar de mirar hacia un
futuro compartido", dijo Ban a una audiencia de más de 120 jefes de Estado o de
gobierno.
El presidente de la Asamblea general, el nicaragüense Miguel d'Escoto advirtió
por su parte que "la crisis financiera actual, sumada al encarecimiento de
los alimentos y a la devastación humanitaria provocada por fenómenos
naturales recurrentes, tendrá serias consecuencias que impedirán avances
significativos -si es que se realizan avances- hacia los Objetivos del Milenio (OMD)",
consistentes en reducir a la mitad la pobreza para el 2015.
Como es
tradicional, Brasil fue el país cuyo jefe de Estado habló primero en la tribuna
mundial: Luiz Inacio Lula da Silva dedicó buena parte de su discurso a la crisis
financiera y la necesidad de que cada país asuma responsabilidades.
"La naturaleza global de esta crisis implica que las soluciones que adoptemos
deben ser también globales, y decididas en legítimos y creíbles foros
multilaterales, sin imposiciones", advirtió Lula.
"Las instituciones económicas hoy en día no tienen la autoridad ni los
instrumentos que necesitan para evitar la anarquía de la especulación.
Debemos reconstruirlas sobre bases enteramente nuevas", reclamó Lula.
"Solo acciones decisivas de parte de los gobiernos, especialmente en países que
están en el centro de la crisis, podrán controlar el desorden que se extendió
a través del sector financiero mundial, con perversos efectos en la vida
diaria de millones personas", opinó Lula.
El
presidente francés Nicolas Sarkozy propuso incluso una cumbre mundial antes de
fin de año para "reflexionar juntos sobre las lecciones a sacar" de la
"más grave" crisis financiera desde los años 30.
"Reconstruyamos juntos un capitalismo normal y regulado en el que sectores
enteros de la actividad financiera no sean dejados solamente al criterio de los
operadores del mercado, donde trabajan los bancos. La función de los bancos es
financiar el desarrollo económico, más que la especulación", dijo Sarkozy.
Para
intentar tranquilizar al resto del planeta, el presidente norteamericano George
W. Bush prometió actuar "con la urgencia requerida".
"Les puedo asegurar que mi administración y nuestro Congreso están trabajando
juntos", dijo Bush ante la Asamblea en Nueva York, mientras en Washington
los legisladores polemizan contra reloj con el plan de la Casa Blanca y las
bolsas se derrumbaban por segunda jornada consecutiva durante esta semana.
En opinión de David Rosenberg, economista en jefe para Norteamérica de Merrill
Lynch, el plan de rescate elaborado por la administración estadounidense sólo
aliviará provisionalmente la crisis. "No creemos que esto cambie mucho la
situación, es decir, que la economía estadounidense está en recesión y
probablemente lo siga estando", escribió en una nota titulada "El
capitalismo se toma un año sabático".
"En el mejor de los casos, (el plan
de rescate) sólo evita lo peor: el derrumbe total del sistema financiero
mundial y una profunda recesión planetaria", agregó, y enfatizó que el coste de
este plan para Estados Unidos equivale "a lanzarse en una nueva guerra en
Irak".
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